Mensaje 14: Abominaciones en Tailandia

De: Perroparia140
Asunto: Abominaciones en Tailandia
Para: hunter.list@hunter-net.org

He abierto una cuenta de Internet para los Templarios pero han estado demasiado ocupados como para utilizarla. Justo antes de que yo llegara al país, descubrieron una pista que conducía a un foco de actividad sobrenatural en el norte. Buena parte de las gentes más miserables de Bangkok (los conductores tutuk, los mendigos, los interpretes de los espectáculos sexuales) provienen de las zonas montañosas del país. Las tribus de las colinas de Tailandia viven en diminutos racimos de aldeas, aislados del resto del país. Todavía hablan sus propias lenguas y subsisten gracias a lo que pueden cultivar. Una estación seca prolongada o un monzón demasiado violento pueden suponer un trago muy duro para esta gente.

Para poder mantener sus aldeas, algunas de estas tribus se dedican a cultivar amapolas de opio para los señores de la droga de Birmania y China, en especial en torno al Triángulo de Oro. Otros envían a algunos de sus miembros a Bangkok con la esperanza de que consigan un poco de dinero para el resto. Solo en medio del humo y el neón de Bangkok, gran parte de estas gentes desplazadas acaba en la calle. Aquellos que son capaces de degradarse en la inmensa industria del sexo de Bangkok, pueden considerarse afortunados. Su trabajo requiere que estén bien alimentados.

Les contaré lo que Ricardo me dijo: un reciente converso, un individuo de la tribu del Karen Amarillo, al oeste del Chiang Rai, se le aproximó después de una sesión de plegaria particularmente intensa. Aparentemente, su pueblo contenía los mohosos restos de un castillo prasat han del antiquísimo Impero Khmer. De acuerdo con las historias de los ancianos del pueblo, el lugar estaba habitado por un poderoso espíritu que se encargaba de que las cosechas de la tribu fueran siempre abundantes y que mantenía al mal alejado. A cambio, el espíritu demandaba que a la caída de cada noche se dispusiera frente a la entrada del castillo la sangre de varios animales sacrificados. Al día siguiente, la sangre había desaparecido.

El pasado otoño, la guerra de las drogas llegó a las puertas del pueblo. Los rebeldes birmanos, enfurecidos por la negativa de los nativos a plantar opio, prendieron fuego a los campos. La gente se vio obligada a consumir comida que previamente habían rechazado: tubérculos salvajes, pequeños animales y, por primera vez, las ofrendas del espíritu. Los ancianos confiaban en que el espíritu sería generoso.

No lo fue. La primera semana después de que las ofrendas se hubiesen interrumpido, el elefante más grande de la aldea fue encontrado muerto a la entrada de la caverna. Toda su vida le había sido succionada. A la mañana siguiente, el  hijo recién nacido del curtidor había desaparecido. La gente no tardó en reanudar las ofrendas y los asesinatos pararon, pero hubo especulaciones sobre las cosechas del año siguiente.

Ricardo cree que la aldea necesita una "purificación" así que mañana partiremos hacía allí. Sólo hay cuatro exaltados en la base, incluyéndome a mí. Pero después de ello me llevarán hasta el Triángulo Dorado. Si están pensando en unirse a la lucha por estos lares, cuentan con aliados devotos en Bangkok. Simplemente envíen un mensaje con lo fundamental: día, hora y una contraseña.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."