Estoy en Nueva York. El jefe me envió a echarle un vistazo a la Zona Cero. Estaba sorprendido (dijo que "quien lo hubiera hecho no era importante"). Parecía aliviado, aunque nunca se puede estar seguro de lo que en realidad siente. Mierda, ni siquiera estoy seguro de que tenga sentimientos. Ni de que él sea "él".
Al infierno. Nueva York es un sucio, atestado y maloliente montón de excrementos. Gases, eso es lo que es Nueva York. Los gases del tráfico que puedes oler incluso en medio de Central Park.
Veo aparecer las señales (todas las figuras hechas con palitos de los angelitos gays). Lucha, lucha, lucha. Protege, protege, protege. Es como si hubiera al menos dos grupos, y no se pusieran de acuerdo. La típica mierda de cazador. Hay un tercer juego de símbolos (referentes a la paz, al amor, a la amabilidad, a la comprensión...). Sin embargo, parecen muy antiguos. Parece que nadie ha pintado "¿No podemos llevarnos bien todos?" en el último año.
Eslóganes de bandas para las huestes celestiales, joder.
El jefe los ve. Claro que el Jefe los ve, él ve todo lo que yo miro. Pero me refiero a que realmente los ve. Él puede decir cuáles tienen algo y cuáles son solo fachada. No creo que los comprenda. A veces me pregunta lo que significan.
No obstante, puede estar jodiéndome. Puede leer mi mente, o algo así. No si me molesto en tocarle las narices, pero sí la mayor parte del tiempo. Ahora, por ejemplo.
Gira a la izquierda más adelante.
Fantástico. Escucho y obedezco... como un asno.
Ni los palos ni las piedras romperán mis huesos, estúpido gordo descerebrado.
¿Tienes idea de lo molesta que es tu voz? Es como uñas sobre un encerado. ¿Cuándo empezaste con eso, eh? Te gusta putearme, ¿eh? Antes no solías sonar tan jodidamente asqueroso.
Una vez que coges el pez, John, se quita el cebo. Dirígete a la estación de tren.
No tengo mucho interés en quedar con los "exaltados" del lugar. Por lo que recuerdo, nadie que me interese está en NY. Esa vieja pura negra, uh... ¿cuál era su nombre?
Memphis.
Gracias. ¿Cómo es que recuerdas lo que yo no?
Porque soy más listo que tú.
Sí, y también más modesto.
La humildad es una virtud, y ya sabes que ese no es mi negocio.
De todos modos, ella parecía tener la cabeza en su sitio. Pero es probable que no intente ni buscarla. En cualquier caso, sin Internet sería como un dolor en el trasero. Todo lo que necesito es machacar algunos colmillos.
Sube las escaleras.
Me dirijo a las escaleras del andén de metro, pero hay una mujer enfrente de mí, bloqueándome el paso. Una anciana diminuta. Parece como si hubiera pasado la infancia intentando inventar el fuego. Una chaqueta gris llena de protuberancias, unos zapatos anticuados sin talón, las piernas tan delgadas que ni siquiera las medias pueden sostenerse, por lo que se agolpan en sus tobillos. Tiene uno de esos carritos de compra (del tamaño de un cubo de basura, de malla, con ruedas) y lo está subiendo por las escaleras detrás de ella. Recorre algo así como un centímetro por minuto. Coño. Sube un peldaño, dobla su vieja espalda encorvada, coge el asa, y levanta el carrito un escalón. Un escalón, subir el carrito. Se detiene, como si estuviera tirando de putos ladrillos.
—Oiga —le digo—. Deje que le ayude.
Ella levanta la vista, tímida. La cara es como una pasa con dos ojos nublados.
—Muy bien —le digo, y cojo el carrito. No pesa nada. Puedo levantarlo con una mano. Es probable que esté lleno de comida de gato. Eso es lo que comen estas viejas arpías de la Seguridad Social, ¿no?
—Gracias. —Algún tipo de acento. Se gira como un caracol y se arrastra escaleras arriba hacia el andén. Pongo sus compras sobre la línea amarilla cerca de ella, y a cambio obtengo una sonrisa amarilla.
Es ella, John.
¿Qué?
Es ella. Mátala.
¿Me tomas el pelo?
Mira, recuerdas el trato, ¿verdad? ¿Eres lo bastante listo para recordar eso?
Recuerdo el trato, pero venga. ¿Una vieja arrugada? ¿No es llevar todo ese rollo de lo "diabólico" demasiado lejos?
¿Por qué te importa? He cumplido mi parte del trato, ¿no? ¿O prefieres volver con Annabelle?
Vamos, no puede hacerte daño ni a ti ni a nadie. No haría daño ni a una mosca. A menos que...
Activo la visión. Nop, es normal. Sólo una vieja pájara más en una ciudad repleta de ellas.
¡Mientras tengo activada la visión, el Jefe no puede oírme (o, al menos, no me habla)! Es bastante hermoso, tener mi mente para mí solo. Tiempo para un cigarrillo. Me lo fumo todo el camino de bajada antes de ser interrumpido.
¡No HAGAS eso!
Lo siento, jefe.
Mira, ¿vas a matarla o no? No soy la jodida Cruz Roja, John. Has sacado mucho de mí, así que tienes que pagar un poco. ¿O quieres enfrentarte al próximo colmillo sin nada más que tu inteligencia natural y la chatarra que sea que tus "Mensajeros" decidan arrojar en tu camino?
Miro alrededor. Avisos sobre el tercer raíl. Nadie más a la vista. Mierda.
No creo que la vayan a echar mucho de menos. Tiene 81 años. Sus hijos están muertos. Si tú no lo haces, se caerá y se romperá la pierna dentro de tres meses. Se resbalará en el suelo del baño, meándose. Nadie la oirá, y morirá en un completo tormento. Luego, se la comerá su perro. Honestamente, John, le harías un favor.
¿Desde cuándo nos dedicamos a los "favores"?
El Jefe no responde. Por lo que sé, ya no está prestando atención. Podría estar mirando a través de los ojos de alguien más, escuchando los pensamientos de otro. No sé cuántos de nosotros hay. He conocido a un par de sus otros chicos y chicas de los recados. No me deja ver a muchos de ellos. No confía en mí porque a veces puedo bloquearle.
Creo que soy el único "exaltado" con su propia correa. He empezado a sospechar. Pienso que algunas de las otras personas no son siquiera humanos.
Me pongo los guantes.
—Disculpe, señora.
Alza los ojos, otra sonrisa amarilla.
—Creo que se le ha caído algo. —Apunto. Ella mira.
Apenas pesa más que sus compras. Justo al tercer raíl. Cristo, qué asquerosidad. Demasiado fácil. Una maldita lástima. Pero, ¿quién va a echarla de menos? ¿Qué va a perder ella?
Miro en sus compras, saco los plátanos de arriba y los tiro para que caigan junto a los raíles. Tachán. Explicación racional. Puta chiflada y senil deja caer sus plátanos, se estira para alcanzarlos, se fríe. A la policía no le importará. Tienen otras seis mil muertes de bobos con las que lidiar.
Aun así, una jodida lástima.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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