Parte 11: Tú eres Diferente

La casa de Krebbs es un mal escenario. No en el sentido habitual, ella no se ha vuelto del revés o cualquier mierda de esas horripilantes. Tan solo está loca y enferma, y demasiado ansiosa como para complacer.

Es un saco viejo. Me da la bienvenida en la puerta con temor en los ojos y la sangre cayendo de su nariz. Ni siquiera se da cuenta de lo hecho polvo que estoy yo, a diferencia de cada pelele gilipollas entre Florida y Alabama. Cuando el Jefe flipó, un montón de venas estallaron por mi cabeza (en los ojos, los oídos, la nariz). Parezco un borracho inyectado en sangre con una insolación.

A Krebbs le importa menos. Me pregunta si soy John Coaler y, cuando le digo que sí, me da un sobre de banco. Está lleno de billetes de cincuenta.

Mientras los cuento, corretea hacia el baño y vomita. Cuando vuelve, hay un poco de sangre en su boca.

—No quise traicionar a Vassago. Le amo.

Reculo. Maldición, no me gusta oír el nombre del Jefe en voz alta. Sin embargo, a ella no parece importarle. Está parloteando.

—No volveré a hacerlo más. Nunca más. Nunca jamás. Nunca, nunca, nunca.

¡Diez mil dólares! Es un fajo más pequeño de lo que se podría pensar. Pero parece un montón cuando lo pongo en mi cartera.

—Las llaves. Las llaves del coche. Son para ti. Están en la mesa de la cocina. Vassago dijo que te diera las llaves del coche. Amo a Vassago. Y mis joyas. Se supone que debes quedártelas... incluso mi anillo de casada. Vassago lo dijo. Le amo.

¿Ves lo que pasa cuando se me lleva la contraria, John?

¿Qué le has hecho?

Nada complicado. Ahora mismo estoy gritando en su cabeza. Como he estado haciendo en las últimas... mmmh, cuarenta y ocho horas. Además, he estado absorbiéndola. La sensación de "gusanos en las tripas" que has tenido antes.

Entonces, la estás matando.

Oh, no. La tendré al borde de la muerte durante años. Dejaré que se recupere un poco, quizá incluso que piense que yo era una ilusión y que está curada. Y entonces, cuando su alma se haya hecho un poco más fuerte, me comeré otro bocado. Lo mismo que con su cuerpo. No es tan placentero como dejarla seca de un solo trago, pero a la larga el resultado total es mayor.

¿Y eso es lo que yo debo esperar?

Tú eres diferente. Tus "Mensajeros"... pusieron algo en ti. O te devolvieron algo que se habían llevado, hace tiempo. Ellos no creyeron que criaturas como yo serían capaces de pasar por la abertura que hicieron. Pero es probable que tampoco pensaran que tú nos invitarías a entrar.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."