Parte 16: El Violador Otra Vez

Scorty condujo de vuelta para verme. Vi venir el coche, que parecía como un Hot Wheels en el horizonte.

Se apeó y se quedó allí. No me estaba mirando, miraba mi contorno. Sus ojos se movían a mi alrededor, pero nunca recayeron en mí. La culpa reptaba encima de él como una marea de arañas, y mi corazón se angustió por él.

—¿Tengo que irme? —le pregunté.

Él meneó la cabeza.

—No. Solo estaba comprobando cómo estabas.

—Te sientes mal por mí, aquí sola. Piensas que estoy haciendo esto para probarte algo. O para probar algo sobre ti. Pero no es así. Ni siquiera eres la razón por la que estoy aquí. La ciudad al completo está enferma. Ahora puedo verlo. Los Buenos Doctores quieren que la opere, y eso es lo que voy a hacer.

Se frotó los ojos con la punta de los dedos. Después buscó algo en un bolsillo y lo sacó para mí. Dos paquetes rebotaron sobre mi muslo. Pipas de girasol en uno. Mezcladitos en el otro.

—Toma —dijo—. Come. Tengo que irme. No te hagas estúpidas ideas en la cabeza sobre nada. Solo eres una chica loca aquí fuera, imaginando cosas.

Luego se dirigió al coche, cuyo motor no había apagado, y volvió a la ciudad. Aún había esperanza para él, pensé, y abrí los mezcladitos con los dientes para comenzar a devorarlos.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."