Ahora estoy en su apartamento. Todo lo que tengo que hacer es decirle a ella que he estado durmiendo en mi coche y ella me ofrece dejarme usar la ducha. ¿Es alguna clase de trampa o confía de verdad? El Jefe está callado. Tan solo me dijo que le preguntara qué quería decir con lo de que su marido había hecho daño a un niño, y lo hice. Fue en el viaje hacia aquí, y ella apartó la mirada, enfadada o triste. Pero no quiso hablar de ello. No pude sacárselo, y el jefe sigue jugando su propio juego maldito. Típico.
—¿No estás... como... nerviosa? —le pregunto. Tengo que saberlo.
—El Poder Viviente me protege —dice. Con esas palabras. La la la.
—Debe ser bonito.
—Lo es. Pero también es una gran responsabilidad. Se me ha concedido mucho, pero se espera que haga mucho con ello.
Como si fuera tan sencillo.
Quizá lo sea para ella.
¿De qué estás hablando?
A lo mejor a los "Mensajeros" les gustan los imbéciles que nunca han tenido que enfrentarse a una vida de mierda. Quizá los pacifistas crédulos tengan su parte de la protección del león, mientras los soldados de tu tipo obtienen un buen ataque antes de ser utilizados. Como Steve. Mata a uno y muere. Sois como granadas de mano: peligrosas pero prescindibles. Testigo y Alfarera, por otro lado, heredan la Tierra porque son optimistas dóciles que los ángeles pueden manejar.
—¿John? ¿Preparado para empezar?
—¿Empezar qué?
—Sé que has venido para... limpiarte —dice—. Creo que ambos sabemos que lo deseas más que solo en tu cuerpo.
No dejes que lo haga, John.
¿Qué ocurriría?
Tan solo no le dejes.
—Creo que puedo liberarte de... tu jinete —me dice—. Si me dejas.
—¿Qué tengo que hacer?
Recuerda el trato, John.
Cállate. ¿Te asusta alguien?
Casi activo la visión, pero no puedo obligarme a hacerlo. ¿Y si él tiene razón y ella me está engañando? ¿O y si ella es sincera pero los Mensajeros la están utilizando?
—Aguanta esto —dice, pasándome dos grandes pedazos de cristal de cuarzo—. Y ponte esto. —Es como un collar con un montón de piedras diferentes colgando. Se preocupa por ellas, poniéndolas en el lugar adecuado. Y después, una banda para la cabeza con una piedra en medio. Dios.
No le dejes, John. No te gustará.
—Siéntate aquí. —Me pone en una silla y se sienta enfrente.
Ella quiso que te echaran de la lista. ¿Recuerdas toda la mierda que posteó sobre ti? ¿Crees que estaría "limpiando tu espíritu" si supiera quién eres en realidad?
—Trata de relajarte. Cierra los ojos y visualiza toda la energía negativa saliendo.
¿Dónde estaba ella cuando la necesitabas? ¿Dónde estaba cuando estabas indefenso y solo? ¡Estaba ayudando a las cosas muertas, ahí es donde estaba!
Ella cierra los ojos y golpeo la roca de mi mano derecha contra su cabeza, tan fuerte como puedo. Se cae de la silla. Antes de que pueda recuperarse, me pongo encima de ella y la inmovilizo.
—¿Por qué... qué...? —Está sangrando por la sien, mareada y confusa.
—Te dije un montón de mierda sobre la voz. La oí, de acuerdo. Pero no fue por algo tan simple como el dinero. Lo que me ofreció fue la libertad. Antes de él, yo estaba atrapado. Me tenía un vampiro. Tú lo sabes todo acerca de ellos, ¿no? ¡Probablemente tengas todo tipo de charlas con ellos, sentados juntos, intentando entenderlos, intentando ver su punto de vista!
—John, deja que me levante. Podemos hablar...
—¿Hablar? Sí, te encanta hablar, ¿verdad? Te encanta mandar mensajes a hunter-net. Todas tus teorías. Todas tus bonitas ideas acerca de lo incomprendidos que son ellos. Que solo necesitan amor y cuidados.
—¿Cómo sabes lo de...?
—¿Lo de hunter-net? ¡Zorra, yo era Arreglador! ¡Sí! ¿Me recuerdas ahora? —Ella parece asustada, así que supongo que la puta me recuerda.
—Sea lo que sea que te haya pasado, puedo ayudar. ¡Puedo ayudarte a pasar por ello, por favor! ¡Déjame ayudar!
—Es un poco tarde para eso, ¿no crees? ¿Dónde estaba tu ayuda cuando me echaron de la lista? ¿Cuando los hombres lobo vinieron a por mí en el barco? ¿Cuando la zorra de Annabelle quiso saber qué clase de hombre podía sobrevivir a aquella mierda, cuando la puta me capturó? ¿Dónde estaban entonces todos mis "compañeros exaltados", eh?
Algo late con dolencia, pero no me importa. Quizá sea mi corazón.
—Lo que fuese que ella te hiciera... lo que pusiera en ti...
—¡Me hizo comer mierda! Me pasó por todos sus colegas. Lo hice todo. ¡Me hizo chupar sus pollas! ¿Qué piensas de eso? Yo era su perro. Llevaba un collar y me arrastraba. Estaba a cuatro patas y suplicaba, le rogaba que me dejara comer su coño muerto. ¿Crees que puedes mejorar eso? ¿Eh?
—John, por favor...
—Eso es amor. Eso es comprensión. Ella me lo enseñó bien. ¡Entiendo el amor de colmillo mejor que cualquier hombre vivo!
—Así que le diste tu alma.
—¡Ja! El jefe, él me devolvió mi alma. ¿Y sabes qué? Yo era feliz. Con Annabelle, con la puta colmillo, era feliz. Al menos, ella me protegía. Más de lo que los Mensajeros hicieron nunca. ¡Más de lo que vosotros, los cabrones de la lista, hicisteis!
Alguien está gritando, pero no soy yo...
—Nosotros nunca quisimos...
—¡Sí que quisisteis! ¡Me abandonasteis y estabais encantados de que me fuera! ¡Bueno, nunca volverás a abandonar a nadie!
La puerta se hace astillas. Ella y yo levantamos la vista al tiempo que una mano la atraviesa y la abre. ¡Es su jodido exmarido y tiene un arma!
—¡Roble! —grita ella. Desenfundo pero es demasiado tarde.
—¡No! —chilla.
Joder, ¡su arma se encasquilla! La mía no. Le he dado en las tripas. Él grita, ella grita. La zorra va a atraer a la policía sobre mí si no la callo. Apunto con la pistola justo en su cara.
—Atrás... —dice él.
¡Maldita sea!
Su ex aún tiene el Devuelve en él. Ahora estoy a tres metros. Ella se levanta tambaleándose y me sisea. ¡Dios! ¡Duele! Es como... ¡como si estuviera sacando al jefe de mí desde la raíz, como si él fuera mi esqueleto y ella tratara de sacarlo a través de mi piel!
—¡Vassago! —No sé si quiero su ayuda, o ayudarle a él. El ex está levantando su arma otra vez pero le disparo. Esta vez le doy en la cabeza y eso debería bastar.
—Tú... —Intento hablar, pero de repente, el jefe habla a través de mí.
¡Hoja! ¡Di mi nombre!
¿Qué cojones? Apunto hacia ella y me grita. ¡Mierda! ¡No puedo disparar!
¡Necesito tu ayuda! ¡Por favor! ¡Estaba desesperado por encontrarte!
—¡Te está mintiendo! —El jefe está intentando controlarme. Estamos luchando por encima de las palabras.
—¡Que te jodan! —chilla ella.
¡Necesito la fuerza del Poder Viviente! ¡Invoca mi nombre y podré salvarte de Arreglador!
—¡No le creas! —Es como intentar hablar mientras masticas, pero consigo que salga. Intento dispararle, pero con la fuerza del monstruo y las púas en mis palmas, se me cae el arma. Floto por todas partes, buscando la puerta.
¡Hoja, di mi nombre! ¡Invítame a entrar! ¡Te lo ruego, eres mi única esperanza de salvación!
Sólo puedo gritar. Embisto contra ella. ¡Quiero arrancarle la cabeza!, pero siento que el jefe me quema desde dentro.
—¿Cuál es tu nombre?
¡Vassago!
—¡Vassago!
—¡Malditos seáis! —aúllo.
Después ella se ha ido, y yo me caigo.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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