—Eres avadim —me dijo el ángel, alzándose ante mí otra vez.
No sé de dónde ha venido. Era de noche. Había estado durmiendo. El coche de Scotty Kessler aún estaba allí, e imaginé que todavía podía oler la pólvora de la pistola, aunque sabía que en realidad no podía.
El ángel continuó:
—Tú eres sierva. Yo soy ministro. Pronto, empero, serás diferente.
Asentí, como si supiera lo que estaba diciendo, aunque no fuese así.
—Scotty se mató porque no podía hacer frente a su odio por sí mismo —le dije al ángel, pero me ignoró.
—Pronto —dijo, pasando por mi coronilla un dedo frío y suave—, tendrás un halo, un disco de luz que expresa tu poder. Pero tienes que aguantar. Esto aún no ha acabado. ¿Sabías que el origen de la palabra "halo" no viene de "holy", o "sagrado" en inglés? —Meneé la cabeza—. En realidad, es un término de agricultura. Los granjeros solían trillar los campos de grano en círculos que los griegos llamaban halos. El círculo es un símbolo poderoso, y cuando lo vieron en el cielo alrededor de planetas, lo emplearon de nuevo.
—Como los cultivos circulares —dije débilmente. No sé de dónde salió, pero lo hizo, y no había marcha atrás.
—Los círculos son mensajes que nos indican que todas las cosas se mueven unas dentro de otras. La historia y el tiempo, en especial. Hay dos maneras de salir de un círculo. Una es a través del perdón. Pero si no hay perdón, entonces el círculo debe ser destruido. Esa es la otra.
—¿Eres real? —le pregunté al ángel—. ¿Eres ellos? ¿Los Ministros? ¿Los Buenos Doctores?
—Yo soy lo que tú consideras como "ellos". Nos comprendes de la forma que necesitas hacerlo, y un día no muy lejano, eso te permitirá abrir un canal. Serás capaz de hablar directamente con el Creador. ¿Verdad que será emocionante?
—¿Tienes nombre?
—No, pero puedes llamarme Metatrón. O Djibriel. O Lorna.
De algún modo, tenía sentido que tuviera mi nombre. Así que le dije que bien, y le dediqué mi mejor sonrisa.
El ángel continuó:
—Voy a mostrarte algunas escenas del Día Final. Escenas que podrían ocurrir si no perseveras y haces lo que es necesario que hagas. ¿Estás preparada?
No lo estaba. En absoluto. Pero así y todo dije que sí. ¿Qué opciones tenía?
Se produjo un resplandor de luz. Me ardían los ojos. Era como si mis pestañas se hubieran hecho cenizas. No podía cerrar los ojos, y lo que vi me aterrorizó.
Vi monstruos caminando por la tierra, dejando atrás huellas de sangre. En el interior de cada monstruo había una hueste de cien demonios, que golpeteaban y agitaban las costillas como si de barrotes de prisión se tratara. La luna era roja, como un tajo sangriento en el cielo. No había humanos vivos, solo cuerpos apilados encima de otros, o incrustados en muros que se cruzaban en el paisaje. La tierra perdía sangre negra como el petróleo, filtrándose desde el suelo. Todo era ruinoso. Un lugar feo y sucio. Los monstruos se volvieron los unos hacia los otros y comenzaron a comerse entre ellos. Algunos tenían dientes, otros garras. Había demasiada sangre. En el interior de cada uno de ellos, los demonios reían. No era un sonido agradable. Luego la luz empezó a extinguirse e imaginé polillas que golpeaban el interior de una bombilla, reventando en soplidos de humo, y cayendo al suelo dibujando espirales. Ya no había nada, porque la luz murió para siempre. Solo quedaba oscuridad.
Entonces fui arrancada de allí. Hubo otro estallido de luz y el ángel me sonrió.
—¿Ves? Una visión del Día Final. Pero te hemos elegido. Tú nos ayudarás. El Día Final llegará. Siempre hay un final. Pero quizá podamos superarlo y tener un nuevo comienzo.
—Un nuevo comienzo —musité. Las palabras parecían blandas en mi boca, y mi aliento rancio y caliente—. Las cosas malas se están liberando, ¿verdad? —pregunté.
—¡Ah, demos todo lo que podamos dar —cantó el ángel—, antes de al polvo todos regresar! —Se aplaudió a sí mismo, y me guiñó un ojo—. Eso es del Rubaiyat, de Omar Khayyam.
—Pero no tengo ese libro —protesté.
Y el ángel se había ido, puf, se acabó.
Y me volví a dormir.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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