Parte 30: Hora de Cerrar

Está llegando a su fin. Puedo sentirlo. Es como el ozono que sientes en el aire antes de que el relámpago golpee. El pelo se te eriza. El aire zumba. Electricidad. Trueno. Y luego nada.

No sé si voy a hacerlo. Los sacerdotes hablan a veces de clemencia, y creo que quizá me esté convirtiendo en Clemencia, con C mayúscula, pero no lo sé. Soy diferente, eso lo sé. Soy algo que no era antes.

Pero ignoro si será suficiente. Puede que sea un poco tarde, como mi padre solía decir. Es posible que este diablo ya me tenga. Que la ciudad entera sea suya, que sus tuberías succionadoras estén en sus corazones. Creo que viene a por mí. Que va a matarme. ¿Cómo puedo hacer mi trabajo, perdonarla y enseñarle a llegar a casa si me matan? No sé si tengo el poder o la voluntad de resistirles. De expulsarles. No puedo hacerlo. Soy débil. Ya he perdido mucha sangre.

Cansada. Hambrienta. Sedienta. Vendrán, me matarán y me violarán. Quizá alguien ahí arriba se apiade de mí. O quizá sea despellejada y dejada para los perros. O encuentro la fuerza para poder pasar por esto o soy mujer muerta. Apuesto a que es lo segundo.

0 comments:

Publicar un comentario

LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."