Parte 03: La Traición

De: remitente desconocido
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: mientras nos rondan los enemigos de los seres racionales

Soy Ichmail. El estar escribiendo desde otro lugar ahora debería animarme a ser breve... pero no contéis con ello.

En resumidas cuentas, el Círculo Órfico es un conciliábulo de místicos, vivos y muertos (y algunos a medio camino entre los que me incluyo) que consagran sus vidas al poder mundano y a la búsqueda de la inmortalidad mediante la adoración de las fuerzas oscuras del inframundo. Dependiendo de la historia que os creáis, la fundó un vampiro (quizá Dios45 sea algo excéntrico, pero tiene más razón que un santo al señalar que algunas palabras no deberían usarse a la ligera), o un puñado de griegos resentidos y hartos de vino que decidieron realizarse como personas a través de sacrificios humanos, o algún emisario de las fuerzas del otro lado que ya he mencionado.

No sé cuál es la respuesta porque no estaba allí. En realidad sólo hace un par de años que abandoné la vida mortal, y desde entonces ciertos acontecimientos me han llevado a decantarme por la tercera opción. Está claro que durante mi pertenencia al conciliábulo estuve en contacto continuo con criaturas cuyas capacidades iban más allá de lo humanamente explicable. Sin embargo, releyendo lo escrito, empiezo a pensar que las tres opciones podrían ser igualmente ciertas sin contradecirse.

Lo único cierto es que no vais a encontrar una historia del Círculo Órfico en la biblioteca de vuestro barrio. Si ha existido más de mil años es precisamente por su obsesión por el secretismo. Por ejemplo, mientras estuve al servicio de la organización formé parte del consejo de admisión. Rechazábamos a la mayoría de los candidatos y les hacíamos ofertas a quienes considerábamos oportuno. Matábamos a cualquiera que rechazase la oportunidad de unirse a nosotros. Una vez que alguien entraba, los Sacerdotes Órficos (y Sacerdotisas, que es mejor no pasarlas por alto) celebraban un ritual que obligaba al recién llegado a informar de cualquier traición al Banco de Ébano, que era el órgano de gobierno. Luego me tocaba a mí someter a los culpables a un severo interrogatorio y, a decir verdad, en las dos ocasiones en que se dio esta situación fui extremadamente persuasivo.

Imagino que os estaréis preguntando cómo es que ahora soy capaz de contaros todo esto. No lo sé, pero sospecho que tiene que ver con mi paso a la otra vida. De algún modo, yo sobreviví a la muerte y mi vínculo con la organización no. Quizá ésta no sea suficiente explicación, teniendo en cuenta que en tal caso otras criaturas habrían podido volverse contra el conciliábulo y no lo hicieron, pero supongo que también hay para eso una razón que tiene que ver con que estos seres ya estaban muertos cuando los ataron.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."