No todos los cultistas son humanos; los hay que van un paso por delante. Algunos fantasmas y muertos vivientes tienen la habilidad de investir a las personas con sus capacidades y otorgarles cierto poder, y eligen a maestros de ceremonias, sirvientes predilectos y esbirros prometedores a los que concederles semejante don.
El peligro que esto entraña para los cazadores es evidente: a partir de ese momento se enfrentan de nuevo a seres sobrenaturales. Los agraciados representarán un peligro más alarmante si los cazadores no se percatan de su situación. Es posible matarlos igual que a los otros, sí, pero el hecho de que estén manchados con esa influencia del otro mundo significa que cualquiera puede volverse uno de ellos. Cualquiera podría estar infectado sin saberlo y atraer la atención de los cazadores. Quizá algunos sean capaces de realizar buenas acciones, pero a ojos de los exaltados seguirán siendo anormales. ¿Qué criterio deberían seguir? A los cazadores sanguinarios todo eso les dará igual, pero a los comprensivos o compasivos se les creará un dilema. Además, tendrán que plantearse una vez más la pregunta de hasta qué punto son distintas de ellos estas personas con poderes. ¿Tan distinto es de los Mensajeros un espíritu que va por ahí otorgando poderes?
Los cultistas "afortunados" aparecen de forma distinta cuando se usa la Segunda Visión. Serán necesarias ventajas como Ilumina, Contempla o Discierne para descubrir que tal anormalidad proviene de la influencia de un fantasma, pero en cualquier caso las pistas serán signos como tener un aspecto demacrado, la piel ligeramente podrida, un aura débil, o un sutil olor a ultratumba.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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