Tu presencia no asusta ni perturba a las hadas; de hecho, las atrae de forma casi magnética hacia ti. Por naturaleza, estás en profunda armonía con su esencia, su visión del mundo y su manera de ser, lo que facilita el trato con estos seres volubles y reduce la desconfianza instintiva que suelen sentir hacia los muertos vivientes.
A diferencia de la inmensa mayoría de los Vástagos (para quienes los reinos feéricos son infranqueables o letales), posees la insólita capacidad de entrar en Arcadia, el reino místico de las hadas, siempre y cuando consigas localizar una entrada activa (un trozo de Ensueño o un portal feérico) y superar las salvaguardas que la custodian. Sin embargo, adentrarte en sus dominios no te exime de los peligros del Glamour, las banales trampas de las cortes feéricas o los giros impredecibles del tiempo en dicho reino.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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