Aliados de Conveniencia

En el mejor de los casos, los Dauntain pueden ser aliados de poca confianza y posiblemente peligrosos para los exaltados. Sus intereses, métodos y objetivos se superponen a los de los cazadores en ciertos aspectos, pero la disonancia sigue siendo suficiente para que cualquier alianza entre los dos grupos sea, como mucho, tenue. Y aun así los Dauntain ofrecen a los exaltados una oportunidad inmejorable: la de conocer al enemigo desde dentro. Al llegar a un acuerdo, por tentativo que sea, con estos trasgos renegados, los cazadores podrían aprender más cosas acerca de las pesadillas de las que podrían imaginarse trabajando en solitario.

Las Intenciones de los Dauntain

Está muy bien eso de decir que los cazadores tienen mucho que ganar si colaboran con los Dauntain, a pesar de los riesgos evidentes. Pero ¿tienen algún motivo los parias para trabajar con los cazadores? Cierto, sus objetivos son similares hasta cierto punto. Ambos ven a los trasgos como enemigos, o al menos como una amenaza. Aparte de eso, ¿qué los une?

Como de costumbre, depende en gran parte de cada Dauntain y de sus objetivos y métodos. Estos trasgos son criaturas solitarias que dependen de sus propias habilidades innatas, así como de cualquier contacto mundano e influencia. La aparición de los exaltados les proporciona la oportunidad de sumar "músculo" a su guerra contra el Ensueño. Por débiles que puedan ser los cazadores en comparación con muchas otras criaturas sobrenaturales, siguen sobresaliendo de la media de la humanidad. La Segunda Visión y las facultades proporcionan a los exaltados ventajas únicas que muchos Dauntain estarían encantados de aprovechar en su beneficio.

Los Dauntain que descubran a los cazadores podrían percibirlos como excelentes "agentes encubiertos". Los parias, sobre todo los conscientes, son como una llaga abierta en el costado de los demás trasgos. La mácula de lo mundano emana de ellos igual que el fuego de una almenara... pero no para los cazadores. Al manipular a los elegidos para satisfacer sus propias ambiciones —quizá compartiendo información acerca de lo sobrenatural u ofreciéndoles recursos mundanos (dinero, tal vez)—, los Dauntain consiguen golpear a sus enemigos sin llamar la atención sobre sí mismos, al menos no en un principio.

Los exaltados también son un enigma. Los Dauntain no tienen ni idea de quiénes o qué son en realidad los cazadores. Tampoco saben qué hacer con estas personas o con sus extraños poderes. Esta incertidumbre también beneficia a los Dauntain, no obstante, cuya propia naturaleza y habilidades son evidentes... para los demás trasgos. Los exaltados proporcionan a los Dauntain algo más que mero músculo. Estas personas son un factor X a emplear contra las pesadillas, y eso los convierte en unos emisarios, recursos y aliados sumamente valiosos para los parias.

La Consciencia de los Dauntain

Cuando aparece por primera vez un cazador en escena, lo más probable es que el Dauntain asuma que se trata de otro tipo de pesadilla... o incluso de otro Dauntain. Eso supone tanto una bendición como una maldición para los elegidos.

Por una parte, este malentendido da ventaja a los cazadores. Para variar, son ellos el misterio. El cazador podría "seguir la corriente" al paria y sonsacarle información mientras pueda, antes de que resulte evidente que no tiene ni idea de lo que es el Ensueño ni de la existencia de las hadas. Por otro lado, confundir a los cazadores podría provocar que los Dauntain los perciban como rivales y posiblemente incluso como una amenaza. Después de todo, los parias no son tan distintos de la gente normal, y de todos es sabido que la humanidad tiende a destruir lo que no entiende. Esta tendencia puede echar a perder cualquier intento por establecer una relación armoniosa con los trasgos apóstatas.

Acercarse a los Exaltados

Asumiendo que un Dauntain determinado supere su estrechez de miras —quizá tras una observación prolongada— y comprenda que los cazadores no están vinculados al Ensueño, ¿de qué manera se acercará a los exaltados? ¿Cómo inicia el contacto? Tanto los parias como los cazadores recelan tremendamente de los motivos de cualquier ser sobrenatural... incluso de aquellos que les ofrecen ayuda. Un Dauntain no puede coger y plantarse delante de un cazador sin más para ofrecerle sus servicios como aliado. Este acercamiento sería recibido con escepticismo y posiblemente violencia. El renegado debería valerse de la sutileza para iniciar el contacto. Por suerte, estos seres dominan el arte de la sutileza; es su pan de cada día.

Los Dauntain probablemente intenten ganarse a los cazadores demostrándoles cuán útiles pueden ser para la caza. Supongamos que unos trolls aterrorizan a un grupo de escolares un día sí y el otro también, invadiendo sus sueños y alimentándose de su imaginación. Esta es la clase de depredación que enfurece a los cazadores... y a muchos Dauntain. Una pesadilla proscrita podría alertar de estas ofensas a un grupo de cazadores, ya sea a través de una llamada telefónica anónima, un mensaje escrito o cualquier otro medio. O bien, el Dauntain podría buscar a los trolls y enzarzarlos en numerosas escaramuzas de poca monta, con la esperanza de que sus actos llamen la atención de los cazadores locales. Sea como sea, lo que se pretende es llevar a los exaltados hasta el Dauntain para que los elegidos crean tener el mando de la situación. Lo último que desean estos parias es ahuyentar a los exaltados.

El problema es que los renegados deberán evitar ser vapuleados junto a las demás pesadillas. A menos que el cazador tenga mucha experiencia tratando con trasgos, no es probable que vea ninguna diferencia entre unos y otros. Lo ideal sería que las acciones del Dauntain contra los demás trasgos basten para mostrar que media un abismo entre las distintas criaturas de la escena. Evidentemente, los cazadores podrían dejar que se mataran entre sí y cargar contra el debilitado vencedor, u optar por destruir a todos los monstruos y que Dios los bendiga.

Todas las estrategias para establecer contacto con los cazadores se aplican a los Dauntain conscientes. Los durmientes no suelen acercarse a los cazadores en ningún caso, al menos no con ninguna clase de intención sobrenatural. Si llegan a aliarse con los cazadores, será por casualidad más que intencionadamente, por una causa en común o por el deseo de conseguir unos objetivos superpuestos.

Los perdidos constituyen la excepción a esta regla, puesto que a menudo creen librar una cruzada contra un aspecto del Ensueño que repercute en la realidad mundana (aunque suelen asociar lo fantástico con la locura o los espejismos). Quizá intenten aliarse con los cazadores, pero siempre con la intención de "curar" a los exaltados de su locura... esa locura que impulsa a los elegidos a actuar contra trasgos y trolls imaginarios.

Acercarse a los Dauntain

Evidentemente, el primer contacto no tiene por qué surgir de una iniciativa de los Dauntain. Los cazadores, sobre todo aquellos orientados hacia las Virtudes de Misericordia y Visión, tal vez busquen la interacción... o al menos eso es lo que pensarán que hacen. Lo más probable es que lo que los exaltados perciban como una iniciativa sea en realidad una reacción a los maquiavélicos intentos del Dauntain por llamar la atención de los cazadores. Puede que una pesadilla confiada esté siendo inculpada de algún crimen por un renegado, y el Dauntain entre en acción para ayudar a los cazadores cuando estos quieran aplicar justicia. Lamentablemente, los parias comprenden a los exaltados tan poco como estos a ellos.

Los trasgos apóstatas no suelen darse cuenta de que los elegidos están inusitadamente alerta a la presencia de seres sobrenaturales en el mundo, aun cuando el paria llegue hasta el extremo de engatusar a uno de los elegidos para que haga su voluntad. El mismo renegado que tienda la trampa podría resultar reconocido como autor del crimen gracias a las percepciones aumentadas por las facultades de los cazadores. Lo cierto es que muchos Dauntain aprenden por las malas que no es conveniente subestimar a los exaltados... siempre y cuando sobrevivan al primer contacto.

Cuando un cazador se acerca a un Dauntain, probablemente reconoce la presencia de trasgos o poseedores en la zona, entra en acción e investiga. Si es excepcionalmente perceptivo y experimentado con las pesadillas, podría darse cuenta de que hay distintas facciones en juego y que los Dauntain podrían atender a razones. La necesidad de aliados es mutua, al igual que el deseo de comprender mejor a los trasgos. También cabe la posibilidad de que un cazador resulte ser tan manipulador como cualquier Dauntain. A los Visionarios y a los Jueces podría parecerles útil disponer de un peón en su lucha contra lo sobrenatural. Un cazador podría iniciar el contacto con un Dauntain que haya estado persiguiendo a un grupo de trolls. Quizá el exaltado no lo haga para intercambiar información como afirma, sino para sacar a la luz a las pesadillas, utilizando al Dauntain de cebo.

Interrupción del Contacto

Cualquier relación entre Dauntain e exaltados probablemente sea inestable. Incluso en el mejor de los casos habrá una tensión inherente —una contradicción, que dirían algunos— dentro de su cooperación. Por definición, pertenecen a bandos opuestos. A algunos cazadores les podría parecer una traición cooperar con estos seres. Aparte de actitudes tan partidistas por parte de los cazadores, los motivos y objetivos de los exaltados y los parias pueden llegar a enfrentarse o contradecirse con el tiempo, y tensar o romper las alianzas.

Supongamos que un cazador y un paria han establecido una relación profesional. Los dos intercambian información acerca de la actividad de las pesadillas en una porción de la ciudad. Aprovechan las habilidades únicas del otro para derrotar a un grupo de trolls que se ensañan con los visitantes de un museo. Pero el Dauntain es una furia tan consumida por la rabia que a veces olvida a qué obedece su odio a las pesadillas. Pierde de vista sus objetivos y comienza a herir a personas indefensas en su frenesí contra los trolls. No es de extrañar que el cazador ponga fin a su relación... violentamente. O, uno de los perdidos al que un cazador utiliza a modo de "canario sobrenatural en una mina de carbón" se da cuenta de que lo están explotando y se rebela contra el exaltado.

Para los Dauntain, poner fin a su relación con los cazadores es harto peligroso, sobre todo si han estado manipulando a los exaltados en su propio provecho. Aunque por separado sean débiles e ignorantes, muchos cazadores se integran en una sociedad lo suficientemente grande para poder pedir refuerzos en caso de necesidad. También comparten una cierta mentalidad de asedio, que complementa su deseo de golpear a todo aquello que los golpee primero. Por tanto, los Dauntain que deseen terminar una alianza con los cazadores deberían prepararse para un posible ajuste de cuentas.

Para los cazadores, la situación puede resultar mucho menos peliaguda, al menos a corto plazo. Tal vez disientan en cuanto a propósito u objetivos como exaltados, pero saben aparcar sus diferencias cuando surge un enemigo común, lo que ocurriría si un Dauntain traicionara a uno de sus colegas. A largo plazo, no obstante, las diferencias entre los distintos cazadores los alienan tanto como aislados están los Dauntain de su propia especie. Es ese distanciamiento de los suyos lo que pone en peligro tanto a los Dauntain como a los cazadores individuales.

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