Alguien o algo te vigila y te protege activamente de las amenazas que acechan en las sombras, interviniendo para evitar que sufras un daño fatal. No tienes una certeza absoluta de quién o qué se oculta tras esta custodia, pero sientes una sutil e inconfundible certeza de que no estás solo frente al peligro.
En momentos de extrema necesidad o peligro inminente, puedes recibir una milagrosa protección sobrenatural que altere el curso de los acontecimientos a tu favor. Sin embargo, esta salvaguarda es caprichosa e impredecible: jamás puedes darla por sentada ni recurrir a ella a voluntad. El Narrador es quien determina la verdadera naturaleza e identidad de esta entidad (la cual no tiene por qué ser un ángel en el sentido literal, sino un espíritu, un anciano vampiro, un ancestro u otra fuerza misteriosa), así como los motivos ocultos que la impulsan a velar por tu existencia.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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