Las primeras impresiones son fundamentales para los exaltados, y para los monstruos y personas con las que se encuentran. Los sucesos específicos que tienen lugar cuando se reúnan cazadores y eruditos del Arcanum dependerán de ti y de tus jugadores, pero te ofrecemos algunas sugerencias a continuación.
Primer Contacto
Los primeros encuentros casi siempre son accidentales. La mayoría de los cazadores están demasiado obsesionados por los imperativos que aparentemente les han sido asignados o demasiado desconcertados por un mundo nuevo y peligroso para reparar en la existencia del Arcanum, menos todavía para buscar activamente a sus miembros. Asimismo, la aparición de los elegidos es un fenómeno demasiado reciente para que los estudiosos de lo arcano hayan tenido tiempo de entrar en detalles. Aunque hace tiempo que los eruditos son conscientes de que existen algunas personas obsesionadas (o simplemente desquiciadas) que persiguen a los monstruos y se relacionan con ellos, el medio por el que los exaltados lo han convertido en un movimiento les es desconocido. Lo cierto es que los pocos investigadores que descubren alguna pista acerca de la obra de los cazadores tienden a asumir erróneamente que se trata del resultado de brujerías o coincidencias extrañas.
Contacto con los Cazadores
Los eruditos del Arcanum podrían ser los primeros en percatarse de la presencia de cazadores cuando ambos investiguen el mismo suceso. Mientras repasa las grabaciones de vigilancia de una casa supuestamente encantada, un erudito podría reparar en el mismo coche desde el que sus ocupantes inspeccionan el lugar durante varias noches seguidas, o sencillamente podría tropezarse por casualidad con un grupo de desconocidos que entra o sale a hurtadillas del edificio. Aquellos eruditos que actúen como detectives privados o asesores de la policía en la escena del crimen podrían darse cuenta de la presencia de los mismos espectadores curiosos en los escenarios de crímenes potencialmente sobrenaturales. Estos extraños observadores quizá despotriquen incluso acerca de monstruos o seres malignos ante todo aquel que los quiera escuchar.
Los eruditos del Arcanum que trabajen con (o sean) psiquiatras tendrán posibilidades de encontrarse con algún cazador. Un cazador con auténtica mala pata podría terminar institucionalizado si va por ahí afirmando ver monstruos u oír voces que surgen de la nada. Los rumores acerca de un paciente tan llamativo podrían llegar a oídos de un psiquiatra atento, que podría entrevistar al interno con la esperanza de que sus desvaríos posean un atisbo de verdad. Aunque la mayoría de las historias de este tipo sean fruto de mentes desquiciadas, los estudiosos de lo arcano podrían descubrir que los cazadores entregados están en realidad bastante cuerdos y mejor informados sobre la naturaleza del mundo de lo que cabría esperar de una persona normal.
Aquellos estudiosos de lo arcano que se ganen la vida como abogados o asesores jurídicos (la mayoría de los cuales son detectives e investigadores cualificados de pleno derecho) podrían ponerse en contacto con algún cazador sin percatarse al principio. Los cazadores pueden ser arrestados y acusados de destrucción de la propiedad, agresión e incluso asesinato. Un abogado/estudioso de lo arcano podría descubrir que gran parte de lo que dice un cazador (que a oídos de las autoridades mundanas sonaría a desvarío o a invención) confirma lo que sabe la sociedad acerca de algunos fenómenos inexplicables. Si el erudito decidiera creer al cazador, podría obtener una valiosa fuente de información realizando entrevistas posteriores.
Contacto con los Eruditos
Lo cierto es que los cazadores reparan en la existencia de eruditos del Arcanum únicamente en circunstancias extraordinarias. Los exaltados que crean que más vale prevenir que curar cuando se trata de lo sobrenatural podrían cruzarse con algún estudioso de lo arcano durante el transcurso de alguna investigación. Un cazador podría examinar los oscuros archivos del condado con la intención de descubrir la identidad del propietario de una casa sospechosa de ser la guarida de un vampiro, y encontrarse con que alguien ha tenido acceso recientemente a los mismos documentos. Tras unas horas de utilización de otros recursos, el personaje podría darse cuenta de que alguien ha comprobado o examinado todos los documentos que esperaba que fueran de utilidad. El cazador, quizá previo soborno de un funcionario, podría averiguar quién ha utilizado el material y dónde podría encontrar a esa persona. El personaje podría sospechar que esta persona está compinchada de algún modo con el vampiro, aunque el contacto personal revelará lo contrario.
Algunos cazadores podrían establecer contacto con los eruditos del Arcanum sin proponérselo, vía Internet. Rebuscar en los directorios de bibliotecas almacenados en la Red, en motores de búsqueda de folclore o archivos genealógicos puede resultar provechoso para la caza, al igual que mantener correspondencia con las personas que hayan creado dichos recursos. Algunos de esos creadores podrían ser eruditos del Arcanum que mantengan un sitio web para uso de sus colegas. Un investigador exaltado podría asumir incluso, en función del aparentemente bien informado contenido del sitio, que el webmaster es uno de los elegidos. Esto podría desembocar en una tentativa de diálogo.
En ocasiones, aquellos cazadores que sean particularmente perceptivos (o paranoicos) repararán en la presencia de algunos investigadores que ahondan en su trabajo. Si un cazador ha escapado de (o causado) algún espantoso suceso sobrenatural, y regresa en secreto a la escena del crimen, podría fijarse en ese investigador civil que colabora con la policía. Podría parecer que esta persona busca y reconoce detalles que escapan a la atención de la policía mundana, como heridas extrañas en un cuerpo, rastros de pelaje animal o incluso electricidad ambiental en el aire. O un cazador podría tropezarse con un erudito en una biblioteca y no prestarle más atención hasta darse cuenta de que ha visto al individuo en cuestión en el periódico, disertando sobre misterios sin resolver o sucesos estrambóticos. El cazador aventurero podría rastrear incluso el bosque en busca de una secta y encontrarse con una trampa camuflada obra de un erudito igual de audaz... que no habrá salido a cazar venados.
Reacciones Comunes
Las reacciones entre cazadores y eruditos dependerán en gran medida de las circunstancias en que se produzca su primer encuentro. Aunque el descubrimiento de que otras personas aparentemente normales perciben lo sobrenatural pudiera resultar un tanto tranquilizador, el alivio no durará mucho. El ver los temores y especulaciones de uno confirmados por desconocidos disipa cualquier sombra de duda y refuta la reconfortante hipótesis de que tal vez el problema sea limitado y no endémico. A continuación ofrecemos algunas posibles reacciones que podrían experimentar cazadores y eruditos en el momento de su primer contacto.
• Miedo: La verdad acerca del mundo sobrenatural resulta aterradora y enloquecedora, por experimentado que sea el observador. Cuando un erudito o un cazador descubre una faceta de la verdad desconocida hasta la fecha, lo más probable es que sienta miedo. Los investigadores del Arcanum no saben de qué son capaces los exaltados, ni siquiera si son humanos. Los cazadores desconocen a quién o qué representan los eruditos. Del mismo modo, tampoco tienen ni idea de lo que buscan los eruditos. Por consiguiente, el miedo es una reacción probable ante el descubrimiento de la existencia de una facción por parte de la otra. Con el paso del tiempo, esta respuesta puede ceder el paso a cualquiera de las otras aquí propuestas (o incluso a una confianza incipiente) a medida que los cazadores y los eruditos vayan familiarizándose con el otro, pero en ocasiones el miedo solo (y las acciones que inspire) bastarán para alejar a cazadores y eruditos de manera irreconciliable.
• Suspicacia: La reacción más común y duradera que puedan experimentar cazadores y eruditos será la suspicacia. ¿Son los cazadores agentes de lo sobrenatural enviados para eliminar criaturas enemigas? ¿Supone la aparición de los cazadores algún tipo de gigantesca pista falsa ingeniada por seres arteros que se han dado cuenta de que están siendo observados? Dado que es demasiado pronto para aventurar nada, los eruditos del Arcanum deberían actuar con cautela. Los cazadores deberían recelar aún más de los estudiosos de lo arcano. Según la limitada experiencia de los cazadores, la gente común no puede abarcar la existencia de criaturas y sucesos extraños. Las personas de a pie racionalizan incluso los acontecimientos más antinaturales para que encajen con sus sensatas opiniones sobre el mundo, pero los eruditos no. En realidad, podría parecer que los investigadores se desviven por ofrecer explicaciones sobrenaturales a sucesos inusuales. Dado que muchos cazadores parecen preferir su antigua ignorancia a sus nuevos conocimientos, la aceptación de lo sobrenatural por parte de los eruditos podría poner nerviosos a los cazadores. Lo peor es que los eruditos pueden volcar esta misma curiosidad turbadora sobre los propios cazadores. ¿Hace inhumanos a los cazadores la atención que prestan los investigadores a los exaltados? ¿Se volverán los investigadores contra los elegidos como lo harían contra los monstruos? O, el descubrimiento del Arcanum en su totalidad por parte de los cazadores (si es que tal cosa llegara a ocurrir) podría suscitar sospechas de actividad sectaria, de oscuros secretos y tal vez incluso de pleitesía a los monstruos rendida por los estudiosos de lo arcano.
• Curiosidad: Una reacción potencialmente esperanzadora que podrían tener en común cazadores y eruditos es la curiosidad. Los cazadores querrán saber cómo se han implicado los eruditos del Arcanum en la investigación de lo sobrenatural y qué han conseguido descubrir hasta la fecha. A los eruditos les encantaría descubrir qué son las facultades de los cazadores, cómo funcionan y cómo han llegado a poseer tales habilidades unas personas aparentemente ignorantes. Esta reacción probablemente venga acompañada de una buena dosis de suspicacia y podría desembocar en alivio o miedo, dependiendo de las conclusiones que obtenga la curiosidad de los cazadores y los eruditos.
• Alivio: Aquellas almas cándidas (o simplemente hastiadas) que se hayan enfrentado a lo sobrenatural en solitario podrían llegar a celebrar las pruebas que demuestren que no están solas con alivio y regocijo. Saber que hay alguien más que cree en lo que hacen será la tácita confirmación de que no están locos o terriblemente equivocados. Puede que haya alguien a quien recurrir en busca de ayuda o consuelo. Este alivio puede renovar la fe de un individuo en su labor, pero también podría infundir un sórdido temor ante lo que se ha confirmado, o una cansada resignación ante el hecho de que las masas sigan sin creer.
Primeras Impresiones
Las opiniones que extraigan los cazadores y los investigadores tras su primer contacto dependerán en gran medida de las circunstancias y de las personalidades implicadas, aunque se pueden predecir algunos patrones. La reacción más probable es la de la desconfianza mutua. Cada uno será nuevo para el otro, y ninguno de los dos bandos sabrá qué pensar del otro. Aunque los elegidos y los eruditos podrían resultar ser aliados valiosos e indispensables, las teorías que elabore cada uno acerca del origen y los objetivos del otro conseguirán que la posibilidad de que ocurra algo así sea, cuando menos, dudosa.
Después de que un estudioso de lo arcano repare en la presencia de un cazador o un grupo de ellos, la primera impresión del erudito probablemente sea de desdén o resignado fatalismo. Los archivos cuidadosamente conservados evidencian que muy poca gente a lo largo de la historia ha intentado hacer frente a los depredadores sobrenaturales —más concretamente mortales torpes o estúpidos que han revelado su propia existencia— y estas personas llevan la batalla al terreno de sus enemigos. Esos mismos archivos ponen de manifiesto que incluso los más fanáticos y exitosos de estos rebeldes estuvieron siempre en inferioridad de condiciones e inevitablemente abocados al fracaso. Los fanáticos no suelen tener paciencia ni intentan ayudar a la humanidad a descubrir lo sobrenatural, como hace el Arcanum. Estas personas no aspiran más que a dar rienda suelta a su rabia y sus impulsos asesinos. Por consiguiente, los estudiosos de lo arcano tienen por costumbre dar por perdidos a tales individuos suicidas, y no proporcionarles información o ayuda que podría permitir a los monstruos descubrir las actividades de la sociedad.
Un estudioso de lo arcano armado de paciencia que observe a los exaltados en acción podría superar ese prejuicio académico, pero incluso él estará inclinado a forjarse la impresión equivocada. Los estudiosos de lo arcano podrían pasar por alto fácilmente pistas que muestren la Segunda Visión de un cazador en acción. También podrían pasar por alto cuándo se activan las facultades sutiles de un cazador (como Sigue). O tal vez los investigadores simplemente no comprendan lo que ven en absoluto (podrían confundir el uso de Exige con los efectos de una descarga de adrenalina, por ejemplo). Si un erudito fuese testigo de una facultad particularmente obvia como Asola, probablemente racionalice el suceso para que encaje dentro de su comprensión mundana. Los escasos eruditos que posean la capacidad necesaria para darse cuenta de que los exaltados llevan a cabo proezas inusuales podrían asumir que el cazador es en realidad un tipo de brujo sin catalogar o alguna clase de obrador de milagros.
La mayoría de los eruditos sencillamente no pueden asimilar el surgimiento de los exaltados. La sociedad nunca ha registrado nada comparable a la descripción de los modernos cazadores. Ni siquiera aquellos eruditos que reúnan el coraje necesario para acorralar y hablar con los exaltados encontrarían pruebas que sustenten sus afirmaciones, según las cuales escucharían voces o recibirían mensajes ocultos. Los eruditos podrían creer a los cazadores que confiesen no comprender su nueva consciencia, pero probablemente atribuirían esta confusión a la histeria y a una falta de formación adecuada en algún tipo de técnica mística.
Se da el potencial, no obstante, para que surja una teoría aún más perturbadora. El surgimiento de los exaltados podría parecer un fenómeno nuevo, pero eso no implica que sea benigno ni que suponga motivo de esperanza. Los imperativos que al parecer impulsan a estas personas, sostendrían algunos eruditos, vienen generados en realidad por lo sobrenatural. Se podría teorizar que las distintas facciones están en guerra y que algunas personas se han convertido en armas dentro del conflicto. También podría parecer que el adversario tamiza a los indeseables que haya entre sus filas permitiendo que estos agentes perciban y respondan a estos alfeñiques, consiguiendo que los monstruos supervivientes sean más peligrosos y poderosos en términos generales. Dadas estas circunstancias, los estudiosos de lo arcano podrían percibir a los exaltados como una amenaza equiparable —aunque involuntaria— a las propias criaturas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















0 comments:
Publicar un comentario