Algunos aspirantes a órficos llamaron la atención del culto porque poseían las cualidades que buscaba Cerbero, el comité de ingreso. Esas cualidades eran unos conocimientos pertinentes y una biografía irreseñable. El truco para mantener una sociedad secreta consiste en evitar la abducción de individuos conocidos para el gran público.
Por consiguiente, un buen candidato sería un especialista en temas arcanos cuyo abundante conocimiento nunca haya sido celebrado por sus colegas... aunque su confianza en ese conocimiento fuera prueba de su existencia. Del mismo modo, aquellas personas cuyas actividades ilegales requirieran discreción terminaban en la lista corta del comité. Tras un derrumbamiento en la biblioteca subterránea del círculo, que se cobró varios ejemplares únicos y las vidas de algunos órficos, Cerbero se concentró en conseguir miembros de reemplazo que dispusieran de los medios necesarios para "obtener" los libros y artefactos perdidos en el desastre. Estos individuos se dedicaron de tal modo al objetivo para el que habían sido abducidos que cualquier aspiración a tener una vida propia se redujo a la nada.
El inesperado final del círculo ha dejado a los escasos supervivientes de este tipo sin hogar, dinero ni perspectivas de futuro. La afiliación a una secta megalómana caída en desgracia no es algo que quede demasiado bien en el currículo. Los ladrones especializados en libros raros y antigüedades pueden regresar a sus ocupaciones, pero los clientes que están dispuestos a pagar estos objetos a menudo son también antiguos órficos... en busca del ladrón más que de la mercancía robada.
Los supervivientes mortales inmersos en la pobreza que comprenden las implicaciones de la caída del círculo tienen buenos motivos para buscar antiguos conjuros o talismanes protectores. Al carecer de los recursos de sus contrapartidas adineradas, sus vidas están constantemente amenazadas por vengadores fantasmales. Imagínate tratando de mantener un modesto apartamento en el que los muebles te vuelan a la cabeza, el agua pasa de agradable a hirviente en un instante y las sábanas tratan de asfixiarte mientras duermes. Algunos antiguos sectarios se preguntan cómo han podido sobrevivir a los repetidos atentados contra sus vidas llevados a cabo por los fantasmas. Unos pocos se dan cuenta de que los muertos errantes quieren que los antiguos órficos sufran antes de morir... y después probablemente también.
La vida para los antiguos sectarios que no se pueden permitir el lujo de resguardarse del mundo en general es miserable, peligrosa e incierta. Para el espectador con segunda visión, estos individuos podrían inspirar lástima. Lo cierto es que muchos de ellos necesitan ayuda para mantener a raya a sus asaltantes sobrenaturales. Y no es probable que ninguno de ellos cuente la verdad a su salvador acerca de por qué unos poltergeist les han lanzado una lluvia de piedras. Un Juez o un Visionario podría sentir curiosidad por el pasado del mortal, pero muchos otros credos se alinearían automáticamente con el bando del antiguo órfico y se ganarían inadvertidamente el peor de los amigos.
Los antiguos órficos, lejos de ser amigos de ley, son unos auténticos imanes para los problemas, cuyas desventuras sobrenaturales podrían merecerles la protección de un Vengador entusiasta, un Defensor o un Mártir. El impulso de presentar un blanco difícil a sus diversos torturadores podría incitar al antiguo sectario a viajar constantemente. El resultado más probable, dado el grado de perversión de la mayoría de los antiguos miembros, es que los salvadores exaltados fuesen reconocidos como guardaespaldas perfectos y, por consiguiente, merecedores al menos de una fachada de gratitud y fidelidad.
Los cazadores podrían cruzarse con estos individuos en varios contextos en que los "intereses" de ambos bandos se superpongan. El documentalista aparentemente bondadoso y evidentemente inteligente que dirija a un Visionario hasta el artículo exacto que busque en una biblioteca probablemente se gane el agradecimiento del cazador. Si este individuo tan amable fuese víctima más tarde de unas fuerzas invisibles, incluso el más juicioso de los Jueces podría dejar de lado sus sospechas e imaginar que los fantasmas van detrás de él y no del documentalista.
O bien, los cazadores podrían determinar que se está exhibiendo el ancla de un fantasma en el museo de la ciudad. La experiencia podría haberles enseñado que los fantasmas pueden ser controlados y a veces eliminados gracias a estos objetos, así que irrumpen en el edificio... y se encuentran con un antiguo sectario mortal. El ladrón está siendo atormentado por el fantasma y ansía el objeto por el mismo motivo.
Los cazadores podrían confundir inicialmente al ladrón por otro exaltado, pero su incapacidad para comprender la Palabra puede corregir ese error. Sin embargo, ¿percibirán los personajes a este individuo como a un aliado en potencia, o al menos como a una víctima de abusos sobrenaturales? ¿Creerán que el antiguo sectario es un antagonista, del mismo modo que lo es el fantasma?
Los antiguos órficos mortales tienen la suficiente experiencia con los muertos errantes para comprender la existencia de los fantasmas y emprender acciones contra ellos. Sin embargo, carecen de Convicción, por lo que un enfrentamiento con un zombi particularmente espantoso (o un cambiaformas o cualquier otra criatura) inducirá la "ceguera mental". Además, a menos que lleven encima algún talismán que los proteja contra el control mental de los espíritus, los antiguos sectarios serán susceptibles de posesión, espejismos y demás. ¿Qué harán los cazadores si ven cómo un "amable" documentalista o un ladrón "desesperado" sucumben a la voluntad de una aparición y empiezan a atacar a la gente... posiblemente a los propios exaltados?
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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