Naturaleza de los Dauntain

Para comprender a los parias uno debe comprender antes las entidades de las que proceden. Aunque los cazadores empleen términos como trasgos, trolls y pesadillas, los Dauntain se refieren a su especie como kithain, hadas o changelings. Pese a la diferencia terminológica, los Dauntain no se diferencian de otros trasgos a los ojos de los cazadores. Es decir, parecen tratarse de un tipo de espíritu que posee o "conduce" un huésped humano, confiriendo en el proceso poderes y habilidades sobrenaturales a esa persona.

Aunque los Dauntain —y los trasgos en general, asumirían los cazadores— no parecen distinguir entre el cuerpo del huésped y ellos mismos, su observación detallada indica lo contrario. Bajo la segunda visión y facultades como Ilumina, los Dauntain no se diferencian de cualquier otra pesadilla. Son casi idénticos a cualquier fantasma u otra clase de espíritu poseedor, una forma luminosa sobreimpresa al cuerpo material del huésped humano. Vistos a través de la segunda visión, la principal diferencia entre los Dauntain y otros trasgos es una extraña decoloración, una especie de aspecto "desteñido" que paradójicamente atenúa la luminosidad de su forma espiritual al tiempo que llama la atención sobre ella.

El que los Dauntain afirmen rechazar su herencia de trasgos no simplifica las cosas para los exaltados. Siguen pareciendo distintos. El que los seres afirmen no distinguir entre ellos mismos y los cuerpos que habitan tampoco contribuye a hacerlos más fáciles de comprender. Pocos cazadores reconocen el "derecho" de un espíritu a poseer un cuerpo, ¡aunque algunos ejemplos de parias ni siquiera parecen darse cuenta de que sean algo más que gente normal! Estos Dauntain "despistados" suponen la excepción a la regla, al menos por lo que a los cazadores respecta. La mayoría de estos seres que se encuentran los exaltados reconocen su naturaleza sobrenatural y afirman que los trasgos existen en dos realidades: una mundana, otra fantástica. La realidad mundana es el mundo ordinario en que existen los cazadores. La realidad fantástica, lo que ellos denominan "el Ensueño", es la suma de los sueños y las pesadillas de la humanidad. Este lugar ultraterreno es el verdadero hogar de las hadas... el que rechazan los Dauntain en favor del mundo material.

El rechazo del Ensueño por parte de los Dauntain deriva de su fuerte creencia de que los trasgos son parásitos que utilizan a la humanidad para obtener su sustento. Los trasgos, explican los Dauntain, necesitan el poder de los sueños —la creatividad y la inspiración, lo que llaman "Glamour"— para sobrevivir y conservar su conexión con el Ensueño. Recogen este poder de distintas maneras, aunque todas ellas implican la cultivación de un soñador mortal para que sirva de fuente. Aunque es posible que un trasgo se alimente de los sueños de un humano sin dañar al sujeto, ese método no es el más rápido ni el más potente para conseguirlo.

Aquellos trasgos que estén desesperados por un "chute rápido" pueden asolar la mente de un humano, despojando a la víctima de inspiración y energía hasta que el desventurado pierda toda voluntad de vivir. Las víctimas de estos ataques resultan devastadas emocionalmente y terminan pareciéndose a réplicas vacías de su yo anterior. Algunos se vuelven apáticos, mientras que otros optan por el suicidio. Unos pocos se entregan a la violencia, consumidos por el odio hacia sí mismos y la creencia de que el mundo es un lugar activamente hostil que debe ser destruido. La evidencia de este tipo de comportamiento puede llamar la atención de trasgos renegados y cazadores informados por igual.

Los Dauntain afirman que estos métodos violentos de recolección están volviéndose cada vez más comunes conforme crece la desesperación de las hadas. Los trasgos en general presienten que se avecina un gran cambio para el mundo, ya se trate de una lenta "purga" de todo lo sobrenatural o de la venida de los "reyes del invierno", que reharán el mundo de manera perjudicial para la raza de los trasgos. Los cazadores que escuchen estas historias podrían postular que estos "reyes del invierno" serían en realidad los exaltados. En este caso, se presentaría una nueva perspectiva en su misión de "heredar la tierra". En cualquier caso, los trasgos supuestamente temen que dejarán de existir si no disponen del Glamour suficiente para nutrirse. Así, cada vez son más los changelings que recurren a métodos reprobables para sobrevivir.

Los Dauntain rechazan las costumbres de su especie, creyendo que ya no cabe albergar ninguna esperanza de reconciliación posible entre la humanidad y las pesadillas. Por consiguiente, se convierten en enemigos activos de otros changelings y utilizan sus habilidades sobrenaturales para defender a los mortales de los abusos de los trasgos. Evidentemente, la versión de los Dauntain no es más que una cara de la moneda. Aunque la mayor parte de lo que dicen acerca de sus enemigos explica la conducta que se ha observado en los trasgos, existen discrepancias. La más importante tiene que ver con un grupo dentro de los propios Dauntain... los ajenos, en ocasiones llamados "durmientes".

Aunque muchos Dauntain admiten su herencia de trasgo por mucho que la repudien, no todos lo hacen. Esto no se debe a la vergüenza o el azoramiento (aunque muchos parias conscientes sí que se avergüenzan profundamente de su verdadera naturaleza). Los durmientes simplemente no tienen ni idea de lo que son. De alguna manera —manera que es un misterio— los ajenos se han replegado tan profundamente en la realidad mundana que ya no tienen ninguna conexión con el Ensueño. No pueden percibirlo y tienen las mismas probabilidades de reconocer su presencia que cualquier mortal corriente.

Sin embargo, no se puede negar que, ajenos o no, los durmientes son Dauntain. La segunda visión y facultades como Ilumina permiten a los cazadores ver cómo estos seres recuerdan en todo a los trasgos, tanto como cualquier otro paria. Este hecho es motivo de dilema para los cazadores, puesto que pone en duda la aseveración de los Dauntain de que no poseen a sus huéspedes del mismo modo que los fantasmas. Si no son poseedores, ¿cómo es que se lo parecen a los cazadores? ¿Y cómo es posible que un espíritu conduzca un cuerpo mortal sin saberlo ni ser consciente de ello? Estas preguntas no encuentran respuesta sencilla, motivo por el que es probable que los elegidos permanezcan escépticos acerca de la verdadera naturaleza de los Dauntain.

Añádase a toda esta confusión el hecho de que los cazadores se encuentran con muy pocos Dauntain... quizá uno en toda su carrera. Algunos Redentores que han sido expuestos sugieren que los durmientes podrían suprimir el conocimiento de su propia naturaleza, del mismo modo que la gente suprime a menudo los recuerdos de experiencias traumáticas o espantosas. En verdad, la capacidad del durmiente para desconectarse del Ensueño es tal que los demás trasgos parecen temer a los Dauntain ajenos incluso más que a los conscientes. Es posible que los durmientes actúen como poderosas fuentes de "anti-Glamour" debido al rechazo de su verdadera naturaleza. De ser eso cierto, este tipo de Dauntain podría ser un "escudo" útil contra los poderes de otras pesadillas.

En cualquier caso, los Dauntain constituyen un grupo de seres inusuales desde el punto de vista de los exaltados. Parece sumamente improbable que los cazadores se encuentren con una facción del enemigo compuesta solamente de desertores y traidores. ¿Es posible que estas criaturas sean genuinas? ¿Pretenden conducir a una trampa a los cazadores? ¿Es posible que este enemigo intente en realidad volver contra los cazadores su debilidad y su necesidad de aliados? Solo hay una manera de averiguarlo.

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