-Sun Tzu, El Arte de la Guerra
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por venganza? Para convertirte en Shih, la respuesta debe ser "hasta las cinco direcciones y más allá". El candidato debe abandonarlo todo. Solo unos pocos logran superar esta prueba, incluso entre aquellos que creen estar dispuestos a sacrificar su vida por la causa.
Los Shih no tienen trabajos normales, ni reciben un cheque a fin de mes. Para vivir, muchos de ellos deben recurrir al robo. Lo más habitual es que el dinero que roban proceda de las víctimas de los shen, o de los propios monstruos si llevan cartera. Los Shih no se relacionan bien con la gente, porque la raza humana no tiene ni la menor idea de lo que han sufrido o de lo que les queda por delante. La mayoría no tiene ni el tiempo ni la paciencia necesarias para aprender modales o para emplearlos.
Los Shih suelen elegir a sus discípulos entre las víctimas supervivientes de un ataque de los shen. Son pocos los que tienen estos encuentros y viven para contarlo, pero aquellos que han perdido a seres queridos a manos de los demonios son mucho más numerosos.
Los vampiros, licántropos, Kuei-jin y otros demonios se cobran su precio en los humanos, igual que éstos diezman la vida en los mares para conseguir alimento. En muchos casos, las criaturas de la noche no comprenden (o no quieren comprender) las consecuencias de sus actos sobre las familias mortales. "Llorarán y seguirán con su vida", parece ser la idea general. Sin embargo, para algunos no es tan sencillo. Algunos se toman estas muertes como algo personal y juran vengarse. Ahí es donde los Shih aparecen en escena.
No se busca activamente a los reclutas, sino que se ofrece ayuda cuando se oye a alguien hacer estos votos de revancha. A pesar de la modernización de algunas zonas del Reino Medio, un juramento de venganza es algo muy serio, especialmente si se realiza sobre la tumba de familiares muertos.
Ningún posible candidato conserva durante mucho tiempo sus ilusiones. Se le explica que está involucrado en la caza de demonios y se le habla del posible precio. Lo que es más importante, se les asegura que el entrenamiento será muy largo y doloroso. Si el candidato aún está interesado, la instrucción comienza casi inmediatamente.
A algunos Shih no les dejan tantas opciones. Los niños que quedan huérfanos por culpa de los shen son los reclutas más frecuentes de la Hueste Celestial. Aquellos que tienen familia son devueltos, pero los que carecen de tíos o abuelos que cuiden de ellos suelen comenzar su educación como cazadores de demonios una vez pasan por los primeros momentos de pesar.





















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