-Confucio, Analectas
Los métodos han cambiado poco a poco a lo largo de los siglos. La mente de un Shih debe ser adaptada para resistir a las tentaciones y terrores de los shen, por lo que es el primer punto en el que se incide en el entrenamiento.
La crueldad y honestidad son herramientas frecuentes. Los maestros Shih son conocidos por sus conocimientos sobre la caza de demonios, pero también por su capacidad para castigar a los discípulos imprudentes. La primera lección que se debe aprender es la de resistir los trucos mentales del enemigo. Después de todo, algunos provocan un pánico insuperable con su mera presencia. Los Shih enseñan a sus discípulos a soportar este miedo fortaleciendo su resolución. La meditación, el ejercicio y el recuerdo constante de que a pesar de todo es posible acabar con el enemigo son los principales componentes de esta terapia, aunque logra superar este terror es más duro de lo que muchos mortales puedan siguiera imaginar.
Otro método importante es la exposición a la fuente del miedo. Los Shih se llevan a sus aprendices de caza, aunque se aseguran de que estén a una distancia prudencial y muy bien armados. El propósito es doble: primero, está la oportunidad de que el estudiante conozca a los diferentes tipos de shen con los que se enfrentará. Segundo, aprenderá a poner el autocontrol por encima de la necesidad de venganza. Es frecuente que un pupilo ataque al primer shen que vea tras la muerte de un ser querido, pero estos odios irracionales son un gran enemigo. Si es necesario, el maestro actuará para evita run comportamiento estúpido y suicida de su alumno.
El siguiente paso en este entrenamiento mental es la concentración de la furia y el resentimiento para convertirlos en un arma contra los enemigos. Los Shih saben que en muchos casos los shen emplean la fuerza vital (o Chi) de sus víctimas como fuente de poder. Para los cazadores eso no es una opción, por lo que aprenden a emplear su propio Chi en la lucha contra los demonios y a protegerlo de los poderes rivales.
El uso de la meditación como foco de la voluntad y el cuerpo es una disciplina centenaria de los Shih, que saben controlar su respiración y forzar el metabolismo corporal para responder a situaciones poco frecuentes. ¿Te han enterrado vivo sin aire durante 48 horas? Cosas peores se han visto. Esta habilidad para enfocar el Chi les permite luchar con fuerza y velocidad casi inhumanas, así como defenderse de poderes shen que de otro modo les hubieran matado con facilidad. Eso no significa que los Shih sean invencibles, ni mucho menos. Sin embargo, pueden resistir los efectos traumáticos de los poderes demoníacos mucho mejor que los humanos normales. Los Shih pueden seguir peleando cuando deberían estar inconscientes e inmovilizados. Además, y si la situación es propicia, pueden devolverle los "saludos" a sus enemigos.





















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