La filosofía de los Shih recuerda a la Fe Verdadera, pero no es idéntica. Los aprendices son adoctrinados en el mundo de lo sobrenatural durante quince o veinte años, y se les enseña a combatir a los shen que se extralimitan. Durante este periodo de tiempo ven pruebas de sus creencias y piensan todos los días en sus implicaciones mientras meditan. Para ellos, sus ideales son tan sólidos y necesarios como el respirar o el beber: forman parte de su existencia.
Esta fuerza les perite acceder a su Chi de formas que van más allá que el mero control sobre sus cuerpos. Pueden ver la verdadera naturaleza de los shen, por muy astutos que sean sus disfraces o encantamientos. También pueden blandir su voluntad como un arma tangible, llegando a imbuir con ella objetos "encantados". Muchos Shih escriben plegarias y las guardan para desplegarlas más tarde contra sus oponentes sobrenaturales.
Estas creencias tienen un lado oscuro. A medida que envejecen, los Shih comprenden que podrían convertirse en aquello que han jurado combatir. El equilibrio que intentan crear se cobra su precio, si no es en esta vida, en la que aguarda más allá. Los cazadores terminan comprendiendo que al seguir sus creencias y practicar su arte se condenan a un Infierno muy especial. Es sorprendente el número de Kuei-jin y wraiths orientales que en vida se dedicaron a combatir a los demonios...
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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