-Jeremías 51:20
Monstruos. Abominaciones que pueblan las pesadillas del hombre y perversiones infernales de la naturaleza que se entregan al asesinato y la destrucción. Retoños de las mentes calenturientas creados para vagar en la noche. Miedos y pasiones humanas que manifiestan los terrores que les han dado a luz. Las cosas que nos acechan en la oscuridad.
El miedo de la humanidad hacia lo desconocido ha inspirado la creación de toda clase de abominaciones y obscenidades. Sea una esquina oscura, una mente enferma o el otro mundo, la imaginación humana las ha creado para llenar el vacío, en un esfuerzo por encontrar sentido a nuestra existencia y desentrañar sus misterios. Pese a que la ciencia pretende contestar todas nuestras preguntas y explicar el mundo sensible (estableciendo que los monstruos no existen) la imaginación humana se empeña en hacernos retroceder a tiempos pasados, cuando los lugares oscuros y los otros mundos eran aterradores.
La persistencia del miedo hacia los monstruos, incluso en esta época "iluminada" nuestra, plantea la siguiente pregunta: ¿es la creencia en estas criaturas consustancial a la psique humana? Esto es lo que sostiene la ciencia; los monstruos son el resultado de la psicosis y la desviación sexual, los productos de lamente subconsciente. ¿Por qué otra razón deberíamos temer los lugares oscuros cuando la racionalidad y la ciencia han aportado tanta luz? Los monstruos no son reales...
¿O acaso lo son? Imagínate un mundo en el que las criaturas de la noche han acechado a la humanidad desde el alba misma de la historia. Alimentándose de los miedos y de los cuerpos de los humanos. Jugando con otros como si fuéramos muñecos en sus eternas y enloquecidas luchas de poder. Decidiendo el destino de la humanidad y manteniéndonos apresados en sus garras. Sujetos a sus inefables voluntades para su propia y perversa diversión.
Ahora deja de imaginar, porque todo ello es cierto. Ese es nuestro mundo. Aquellos somos nosotros. Los monstruos proyectan sus sombras sobre nuestras vidas y hielan nuestras mismas almas. Sufrimos el terror, la opresión y la corrupción pero no creemos que todo ello sea real. Nunca conocemos la verdad. O, por lo menos... la mayoría de nosotros no la conoce.
Tú estás al margen de las masas indefensas. Te ha sido arranada la venda de los ojos. Contemplas a las criaturas mientras se entregan a sus perversas manipulaciones. Reconoces la pútrida fetidez que esconden sus máscaras. Escudriñas las sombras más profundas y asistes a su horripilante danza. Lo ves todo. Conoces la verdad. Y, de alguna manera, una mano invisible te ha concedido el poder para detenerlos. Posees la claridad de mente y la fuerza de espíritu para emancipar a la humanidad, para arrebatarle su control a lo sobrenatural. Tienes el poder para, finalmente y de una vez por todas, liberar al mundo.
Eres un cazador. Eres un Exaltado.





















0 comments:
Publicar un comentario