Expediente de la Interpol N°0034297375

Caminé durante varios kilómetros hasta llegar a la tienda. Tiene que comprender que mi hijo, mi primer hijo, había estado muy enfermo. Cuando la compañía petrolera compró nuestras tierras al gobierno y los hombres del gobierno vinieron en camiones para matarnos a todos, mi marido murió. Yo no tenía mucho dinero y en cada lugar al que llegábamos no parecíamos gustar le a la gente. Creían que los problemas con el ejército y la compañía petrolífera nos seguirían. Tuvimos que vivir en un lugar repugnante. Mi hijo enfermó. El hombre de la compañía de comida dijo que había sido por tomar comida en mal estado y que si compraba la suya, mi hijo volvería a estar sano. Así que fui a la tienda, dejando a mi hijo y a mis hijas con mi hermana.

Cuando llegué, había una larga cola para ver al hombre de la compañía de comida, pero en cuanto lo vi, mis ojos se abrieron de pronto. Vi con toda claridad que no era un hombre, sino un espíritu con la cabeza de un chacal. Vi a mi marido muerto a mi lado. Podía ver a través de su cadáver, como si fuera un espejismo de las llanuras, pero también podía verlo a él, como lo vi la noche en que los hombres de los camiones del ejército le dispararon.

No era la única que podía ver al hombre-chacal. Las otras mujeres lo vieron. Muchas gritaron y huyeron corriendo. Otras lo atacaron. Puede que yo no fuera la única que recibió la ayuda de los espíritus ancestrales, porque las mujeres que lucharon contra él utilizaron magia, pero la bestia de la compañía de comida era demasiado fuerte. Se hizo más grande y sus manos se transformaron en garras, como las de un león. Todos los demás murieron.

Me han arrestado. ¿Por qué? No he matado a ningún ser humano. Sólo he combatido a un espíritu malvado que les hubiera devorado, y a mí, y a toda nuestra tierra. Pueden encerrarme si les place. ¿Qué me importa? Mi casa está muerta. El mundo es una prisión para mí. ¿Quieren matarme? He visto a mi marido morir y lo he visto regresar. No le temo al sufrimiento o a la muerte.

Quizá haya sido usted engañado para seguir a los chacales o quizá crea que su lealtad será recompensada. En cualquier caso es un idiota. La única recompensa que le ofrecerán será la de encontrarse entre los que serán devorados los últimos. Puede que, al final, todos hayamos sido utilizados, pero incluso cuando las fauces de esas criaturas se cierren sobre mi garganta, seguiré luchando junto a los espíritus del pasado para romperlas.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."