Parte 09: Los Errantes

Los cazadores aprendieron de la locura de la Hueste Celestial. Nunca volvieron a asentarse, y los pocos monasterios que aún controlaban fueron abandonados en cuenta se extendió la noticia de la tragedia. Los más viejos y sabios enseñaban todo lo que podían a sus discípulos para luego marcharse tras pedir a sus estudiantes que encontraran candidatos de valía para reemplazarlos. A pesar de que una de las primeras disciplinas que los Shih dominaban era la de enfrentarse a los shen, parecía que muchos de los maestros envejecían antes de tiempo y temían el combate directo contra los demonios.

Desde la caída de la Hueste hasta nuestros días, los métodos de los Shih apenas han variado. Las mareas políticas no significan nada para ellos (siempre que las impongan los humanos) ya que, irónicamente, la gente a la que han jurado proteger es también aquella que menos les interesa.

Los Shih se han diversificado y extendido por todo el Reino Medio a lo largo de los siglos, adaptando las filosofías aprendidas a sus nuevos hogares. Algunos siguen doctrinas budistas, otros estudian el sintoísmo y otros son musulmanes, hinduistas, confucionistas, taoístas o cristianos. Sin embargo, ninguna de estas creencias es su principal fuente de fe. Todos los Shih saben que sus prácticas personales tienen poco que ver con la verdad que siguen como cazadores de demonios.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."