Durante los dos siglos siguientes los Shih aumentaron su fuerza y su resistencia, construyendo fortalezas y escuelas en las que enseñar su filosofía. Algunos seguían su camino de humildad, pero otros decidieron investirse con algo más de grandeza: con el nombre de "Hueste Celestial", estos cazadores de demonios trataban de destruir a los shen allí donde habitaran, aunque no hubiera necesidad de ello. Muchos Shih denunciaron sus acciones, ya que estaban rompiendo una de las principales órdenes de Yi, que indicaba que solo aquellos que no cumplieran con sus obligaciones celestiales deberían ser atacados.
Aunque la Hueste Celestial logró grandes victorias, cuando llegó a su cenit quedaban en ella muy pocos Shih auténticos. Los cazadores la abandonaron, y los que quedaron atrás eran meros soldados que creían comprender el arte de la caza de los shen. Que aquellos hombres lucharan en grandes números y que buscaran el exterminio de todos los demonios era muestra de su arrogancia y debilidad.
La Hueste logró poder y reconocimiento durante un tiempo en la primera etapa de la Dinastía Chou. Hizo varias demandas al emperador, llegando incluso a exigir parte de los impuestos recaudados. Los Shih más sabios siguieron vagando como siempre habían hecho, buscando a los demonios que se apartaban del ciclo para impartirles justicia.
Se construyó la principal escuela de la Hueste Celestial en las Montañas Kun Lun. Se trataba de una impresionante fortaleza con muros dorados y decoraciones opulentas. En su interior se guardaban muchos de los escritos arrebatados a los Kuei-jin en fuga, pero se veían más como trofeos que como fuentes de sabiduría. Los verdaderos Shih, por su parte, examinaban estos textos con tanto cuidado que algunos llegaron a aprender el lenguaje prohibido de los Kuei-jin: kaja. Hasta un Catayano recién desperado era una amenaza mortal, pero como Yi los había destruido a casi todos en su última batalla (o eso creían los más estúpidos y arrogantes) gran parte de la Hueste ignoraba las lecciones que podía haber aprendido.
Mientras este grupo hacía lo posible por convertirse en parte importante del gobierno de la Dinastía Chou, los Shih siguieron con el trabajo que habían iniciado antes del ascenso del nuevo emperador: el estudio de los demonios y la práctica de los mejores métodos para combatirlos. Como había ocasiones en las que no era fácil encontrar armas, o en las que simplemente no eran apropiadas, aprendían a pelar desarmados ejercitando sus cuerpos para el combate. Irónicamente, de donde más aprendían era de los textos de los Kuei-jin que habían podido reunir tras la guerra contra los Shang. Algunas dicen que la separación definitiva de la Hueste Celestial y los Shih no fue más que una cuestión de suerte, pero estos últimos creen que se debió a la intervención divina. los comandantes de la Hueste decidieron que no podían seguir tolerando el silencio sepulcral de aquellos que rechazaban su justo nombre, así que les dieron a elegir: debían unirse a ellos por completo o marcharse.
Los Shih que seguían tolerando la arrogancia de la Hueste se fueron y se llevaron sus enseñanzas con ellos, pero dejaron atrás casi todas las obas de los Kuei-jin.
Un mes después de que el último Shih abandonara el palacio, las montañas de Kun Lu fueron arrasadas, destruidas en una monumental explosión que eliminó todo rastro de su gloria de la faz de la Tierra. Aunque no se encontró el motivo de la devastación, casi todos los Shih sostienen que fueron los Reyes Yama y los Kuei-jin, trabajando juntos por segunda vez.
Los cazadores sobrevivieron al no encontrarse presentes en el momento de la destrucción, pero las obras de los filósofos e historiadores Catayanos se perdieron para siempre. La Hueste ardió rápidamente y fue olvidada a la misma velocidad: ninguna leyenda mortal habla de ella. Los Shih dieron un paso al frente y siguieron con su búsqueda del equilibrio entre los shen y los humanos.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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