La mayor diferencia entre un cazador novato y otro experto se refleja generalmente en el equipo. Sí, puedes recurrir a tus facultades (si no te preocupa poner tu fe en extrañas habilidades concedidas por alguna mano invisible), pero cuando las cosas se ponen feas, un cazador preparado sobrevive gracias a sus habilidades y a su ingenio. Cazadores arrogantes, cazadores inexpertos, cazadores mal equipados... bueno, a estas alturas ya deberías saber cómo suelen acabar.
El Repertorio del Cazador
Cuando te estás equipando, hay dos axiomas principales que debes recordar. Desgraciadamente, están en conflicto el uno con el otro. El equipo de un cazador debe ser lo más completo posible, de manera que le permita enfrentarse a cualquier situación. Sin embargo, debe ser también fácil de transportar: resulta difícil enfrentarse a un hombre-bestia cuando el peso de tu equipo te impide moverte. Todos los buenos cazadores aprenden a alcanzar un equilibrio entre estos dos extremos. La mejor solución es recurrir a la utilidad múltiple: objetos fácilmente transportables que pueden cumplir varias funciones a la vez.
No resulta sorprendente que muchos cazadores adopten un estilo paramilitar. La vestimenta militar permite cargar grandes cantidades de armas y materiales de supervivencia y siempre te proporciona un par de pistoleras, mochilas o arreos de sobra. Con él, tu apariencia puede resultar intimidante; salta a la vista que estás preparado para la acción y es muy posible que poseas entrenamiento militar. Pero esta clase de apariencia puede también señalarte como un "custer" o revelar tus intenciones. No solo es que la Policía vaya a vigilarte: el enemigo podría muy bien reparar en ti y prepararte una bienvenida apropiada.
Hay mucho que decir sobre la sutileza, sobre aparentar ser una persona normal y evitar llamar la atención. La ropa de calle o los trajes a medida, en combinación con armas escondidas, te ayudarán mucho a acercarte a tu presa en las condiciones que te interesan. Cuando no pareces más que otra cabeza de ganado, los muertos vivientes no suelen prestarte mucha atención. Desgraciadamente, los polis suelen ser más perspicaces. Tienden a fijarse en el uso de gabardinas en pleno julio. Si eres inteligente, espiarás al enemigo sin llamar la atención y entonces, en el momento adecuado, pedirás el apoyo de la artillería.
Algunos cazadores le otorgan una gran carga de significado religioso a la misión. "Dios me ha hecho lo que soy". "Alá habla y nosotros debemos obedecer". Allá cada uno. Pero no lleves tu fe en la manga. Ninguna prueba permite suponer que la fe o los símbolos religiosos tienen impacto alguno sobre los monstruos. Sí, existen historias sobre fanáticos religiosos que han conseguido poner en fuga a los monstruos con un icono o un símbolo representativo de su fe, pero hay muchas más de cazadores que lo han intentado y lo han pagado caro. Los exaltados no sabemos quién es el responsable de nuestra exaltación, al margen de lo que cualquier grupo crea, así que pon tu fe en ti mismo tanto como en cualquier divinidad.
Principalmente, operamos por necesidad. Puede que la caza haya vaciado ya tu cuenta corriente y no puedas permitirte la compra de más equipo. Puede que estés en apuros; el enemigo no espera a que estés preparado y perfectamente equipado para atacarte. O, aunque siempre estés preparado para los problemas, no puedes cargar en todo momento con todo lo que necesitas. Es entonces cuando una mochila y unos pocos artículos esenciales se convierten en tus mejores amigos. Puede fastidiarte y puede que te quedes corto, pero peor es ir sobrecargado o desarmado. Es recomendable llevar pequeñas armas de fuego, munición de sobra, un par de armas de mano (cuchillo, quizá un hacha pequeña), un foco y una linterna pequeña, pilas de sobra, un botiquín, un martillo, unos alicates y, aunque pueda sonar extraño, caramelos y bebidas isotónicas. Nunca sabes cuándo tendrás que esconderte para vigilar a una criatura; el azúcar te ayudará a mantenerte despierto.
Un par de consejos para los novatos: conseguid una armadura. Lo más probable es que vuestras presas puedan soportar más balazos que vosotros. Llevad por lo menos dos armas, porque sin duda una de ellas acabará por fallar o la perderéis. Llevad dinero en metálico (¿Acaso teméis que os roben?). Si de pronto os veis obligados a alquilar un coche, tomar un autobús o lo que sea, necesitaréis dinero. No llaméis la atención. Corred si sois reconocidos. Tratad de conocer el área de manera que sepáis donde esconderos. Ya podréis atacar cuando vosotros estéis preparados. No tratéis nunca de cazar sin haber realizado el necesario trabajo previo. Moriréis sin haber conseguido nada.
La Improvisación de la Narración
La improvisación de los cazadores no es difícil de representar. Simplemente, permite a los jugadores desarrollar formas inusuales de utilizar el equipo y asigna dificultades ligeramente superiores a lo habitual para las tareas. Si un personaje quiere utilizar unas horquillas a modo de ganzúas, añade uno o dos a la dificultad de la tirada de Seguridad. Las armas improvisadas podrían no sufrir penalizaciones al ataque (a menos que sean particularmente aparatosas o difíciles de manejar) pero pueden romperse con más facilidad. Un uso improvisado y efectivo de herramientas requiere a menudo una tirada de Astucia, combinada con alguna habilidad apropiada (Ciencia, Armas Cuerpo a Cuerpo o Seguridad son algunos ejemplos).
Algunos jugadores intentan realizar verdaderas hazañas de improvisación a costa de una simple tirada ("Utilizo Astucia + Ciencia para combinar los productos químicos de revelado con el fluido de refrigeración y la espuma de afeitar y crear un gel tóxico y altamente inflamable como el que salió en McGuiver"). Este tipo de ingeniería improvisada no es demasiado apropiada para un juego austero, realista y de ambientación sórdida como Cazador. La improvisación debe ser el intento desesperado de hacer encajar una herramienta cuadrada en un problema redondo, no el medio de resolver cualquier problema por medio del asombroso dominio de una ciencia de película. La mayoría de las soluciones improvisadas solo funcionan una vez, incurre en una significativa penalización a la dificultad o solo es valida para tareas sencillas.
En último caso, la improvisación es una herramienta de narración. Si el Narrador considera que la modificación de una determinada pieza de equipo resulta apropiada, con la vista puesta en los propósitos dramáticos de la historia, puede permitirlo. Si, por el contrario, una innovación propuesta desafía los límites de la lógica, el sentido común o la narración, entonces es mejor decir que la acción está más allá de la capacidad del cazador, de no mediar un milagro (aunque, estando de por medio criaturas sobrenaturales y otros imperativos ajenos a este mundo...).





















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