Para: hunter.list@hunter-net.org
De: violín99
CC:
Debéis comprender que yo normalmente no haría esto. Hace algún tiempo, pedí que se me diera de baja de la antigua lista y, aparentemente, fui ignorado. A pesar de los repetidos intentos que hice por conseguirlo, es evidente que fallé, porque sigo recibiendo mensajes de vosotros, mis "pares". Este sitio Web me resultó sugerente en principio desde un punto de vista intelectual. Tristemente, al igual que ocurre con todas las cosas que implican a la población en general y a Internet en particular, la comunicación de masas, en vez de facilitar el aprendizaje, sólo sirve para mostrar la absoluta ignorancia de la gente. Este grupo, que tanta importancia se concede sí mismo, no es una excepción. Cada día recibo mensajes semi inteligentes, histéricos y casi analfabetos que no consiguen más que aumentar mis lamentos por la ignorancia que reina en el mundo. Me asombra la existencia de tantos "exaltados", como os gusta llamaros, cuando somos tan pocos los que merecemos el privilegio. Quizá nuestros "creadores" no eran tan sabios como me gustaba creer. Pero no puedo abandonar la esperanza que he depositado en ellos. ¿Qué otra esperanza queda.
Normalmente permanecería en silencio y rezaría a Dios para pedirle que algún destello de claridad brillara en medio del vacío. Ésta, creo, era intención de Testigo l y otros pocos cuando crearon el sitio. Quizá entonces pudiese encontrar algún jirón de información que me resultase de utilidad en mis propios tratos con esos seres a los que, neciamente, llamáis "monstruos". Pero por desgracia, si mi creencia en seres más elevados persiste, cualquier esperanza que pudiera haber depositado en la humanidad en su conjunto se ha desvanecido hace tiempo.
Y a pesar de ello, ha tenido lugar un hecho que demanda que haga oír mi voz. Si no lo hiciera, la propia raza humana podría verse amenazada. Y aunque he ponderado cuidadosamente y no sin satisfacción la posibilidad de la desaparición de un mundo que es un nido de esclavos y necios, existen demasiados de nosotros que no pueden ser sacrificados por culpa del resto. Es por estos pocos por los que realizo este acto desagradable.
Un objeto singular, llegado a mis manos recientemente, me está causando una profunda angustia. No os concierne el cómo he llegado a poseerlo. Aceptad simplemente que una persona conocida, un individuo verdaderamente único, me lo ha proporcionado, indudablemente en reconocimiento a mi erudición y la agudeza de mi perspectiva.
El objeto en cuestión parece sugerir ciertas posibilidades que no sólo se aplican a mí mismo, sino a todos nosotros, los elegidos. Es un pergamino muy antiguo. Es muy posible que un día formara parte de un rollo. El papel es sumamente frágil; una brisa suave consigue que se agriete e incluso el más leve cambio de temperatura provoca que el material se ponga amarillo. Parece estar hecho de papel de arroz, como el que se ha utilizado en el Lejano Oriente desde el inicio de la historia escrita (y probablemente desde antes, como ya explicaré). Me asombra que algo tan delicado y antiguo pueda seguir existiendo y que se encuentre aquí, justo delante de mis ojos.
Mi misterioso benefactor no me proporcionó detalles sobre el objeto y no mencionó nada al respecto de los medios utilizados para conseguirlo. Sospecho que proviene de un museo o archivo de alguna clase, probablemente asiático, o de una colección británica de restos arqueológicos coloniales. A menos que lo comprara, debo asumir que lo consiguió de forma ilícita porque, ¿quién estaría dispuesto a desprenderse de una tesoro como éste?
He reproducido el anverso del pergamino para que podáis examinarlo. Como podéis ver, se ha grabado sobre él alguna clase de escritura. La mayor parte del texto ha desaparecido, borrada, perdida o destruida, pero restan los suficientes iconos como para permitir alguna clase de traducción... o eso pensé en un principio. Como erudito, esperaba averiguar el significado del texto comparándolo con formas arcaicas de escrituras asiáticas que fueran semejantes o iguales a los símbolos que aparecen en el texto. No tardé en descubrir que mi investigación era mucho más compleja de lo que había supuesto. Los símbolos no se parecían a ningún lenguaje asiático que pudiera identificar. Pero, a pesar de ello, el trazo de las líneas, su contorno y su forma revelaban una inequívoca semejanza.
Sin revelar mi verdadera actividad de los últimos meses y la forma en que el pergamino había llegado a mis manos, me puse en contacto con un antiguo colaborador, a la sazón profesor en Hong Kong. Recibió la misma imagen que os he enviado a vosotros. Creí que, con su catálogo nativo de historia y registros, sería capaz de identificar el texto inmediatamente. No lo fue. De hecho pasó algún tiempo antes de que, perplejo por las imágenes, volviera a ponerse en contacto conmigo. Había reconocido algunas similitudes con una escritura antiquísima, propia de Corea, China y la India, pero no había sido capaz de identificar la escritura del pergamino con ninguna de sus variantes. ¡De hecho, creía que ésta podría ser la precursora de aquellas! Como ya dije antes, asombroso.
Mi colega insistió en que le mandara inmediatamente el documento original: debía ser investigado en persona y fechado para establecer su autenticidad. Por supuesto, me negué. Supuse por la ignorancia de mi colega que el objeto no debía de provenir de una fuente conocida (o legítima) así que no vi mal alguno en conservarlo. Seguramente mi benefactor me entregó el pergamino para que lo investigara con mis propios recursos y facultades, no para que se lo cediera a otro.
Le pedí entonces a mi colega que me sugiriera un posible significado de los símbolos, basándose en comparaciones con cualquiera de los lenguajes que parecían haber evolucionado a partir de él. Se aventuró entonces a proponer estas palabras y frases, separadas en el texto, pero pronunciadas por él en el siguiente orden: "elegidos del cielo, protectores, Edad de Oro, tentación, esperanza, caída, demonios, destrucción".
Como ya dije antes, normalmente no me daría a conocer en esta lista, ni arriesgaría mi vida y mis actividades llamando la atención de lo que quiera que pueda estar ahí, acechando entre vosotros. Y, sin embargo, a pesar de ser un misántropo, ni siquiera yo puedo permanecer en silencio mientras este documento plantea preguntas tan inquietantes sobre nosotros. Después del tiempo, quién sabe si milenios, que puede haber existido este pergamino, después de todas las estaciones, de toda la vida y la muerte que pueden haber transcurrido y pasado desde quién sabe cuándo, después de todo a lo que nosotros los elegidos hemos sido expuestos, después de todo lo que hemos visto, a lo que nos hemos enfrentado y lo que, en algunos casos hemos destruido: ¿Qué ocurre si retorna una aparentemente olvidada era de "demonios", "héroes" y "seres divinos", corolario casi doloroso a nuestra vigente realidad?
Por el amor de Dios, ¿qué es lo que somos?
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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