El Grupo Connell

Para muchos, la extraña organización de cazadores fundada por Maximillian Connell es un enigma. Radicado en Boston, Massachussets, el grupo ha aumentado y menguado de tamaño desde su creación, pocas semanas después de la aparición en la red de hunter-net. Aunque el grupo parece existir desde hace ya algunos meses, existe muy poca información disponible sobre él. Pocos de sus miembros hablan abiertamente de su funcionamiento o dicen algo que confirme o niegue los rumores sobre las extrañas predilecciones de su Fundador. Las noticias que han llegado a los círculos de cazadores (difundidas por antiguos miembros) resultan perturbadoras y (desde la perspectiva de algunos) perversamente atractivas.

Quizá el hecho más ominoso de todos es que una organización tan joven como ésta cuente ya con una serie de antiguos miembros. Cuanto se sabe del grupo se centra en su fundador, Maximillian Connell. Es bien sabido que este heredero de un imperio industrial ha llevado una vida de lujo e indulgencia y que es un fanático de la caza deportiva. La fortuna familiar le ha permitido dedicarse a su vocación por todo el globo y, gracias a sus recursos e influencia, ha podido infringir con impunidad las leyes cinegéticas y de veda en numerosos lugares.

Aparentemente, la vida de Connell cambió cuando tuvo que enfrentarse a un depredador de humanos, que intentaba cobrárselo como pieza viviente. Al parecer, se trataba de un peón en alguna clase de juego nocturno. Sin embargo, en aquella confrontación, Maximillian fue exaltado y combatió contra el que pretendía convertirse en su amo. Se desconocen más detalles sobre este suceso, pero el caso es que el heredero se convirtió en el típico perfeccionista extravagante, consumido por una obsesión. Un nuevo mundo le acababa de ser revelado y, supuestamente, Connell hizo voto de conquistarlo (y a sus depredadores con él) en vez de ser conquistado.

El Grupo Connell fue fundado en algún momento posterior a estos acontecimientos. Reunía a otros exaltados a los que el millonario descubrió, financió, protegió... e hizo demandas. Los antiguos miembros hablan de extraños (cuando no aterradores o sencillamente repugnantes) métodos y prácticas: el precio del privilegio y la protección y el requisito para ser miembro. Supuestamente y por razones desconocidas, Connell inicia a personas normales, no exaltadas. Estas personas suelen ser las primeras en caer bajo las garras y los colmillos sobrenaturales y Connell dedica inmensas sumas de dinero a encubrir sus desapariciones.

Otros ex miembros murmuran que el millonario demanda pruebas de cada presa abatida: la cabeza y el brazo izquierdo de cada monstruo sobrenatural destruido o sus ojos y su mano izquierda si no hay nada más disponible. Los pocos exaltados que se han encontrado cara a cara con Connell (lo cual sólo es posible cuando uno cuenta con un historial significativo de muertes a sus espaldas) aseguran que a su patrón le falta el ojo izquierdo y que su brazo derecho está inutilizado, quizá como resultado de su exaltación o de posteriores encuentros con lo sobrenatural. Pero ninguna de estas historias está confirmada: los miembros actuales admiten sólo haberse encontrado con una persona muy discreta que rara vez se deja ver por completo.

Quizá los miembros actuales (y muchos de los antiguos) se muestran tan poco dispuestos a revelar lo que saben sobre Connell y su sociedad de cazadores por miedo a las represalias. El fundador parece poseer mucha información referente a aquellos a quienes ofrece camaradería, financiación, aliados y oportunidades para atacar a lo desconocido. Sus promesas resultan especialmente sugerentes para los recién exaltados, que no suelen tener a nadie más a quien recurrir. Pero con el tiempo, las extravagantes demandas de Connell acaban por empujar a muchos a apartarse, aunque el conocimiento de su extremismo mantiene sus bocas cerradas. Sin embargo, sigue habiendo cazadores en la esfera de influencia de Connell, sea por miedo, por la seguridad que ofrece o quizá porque comparten su misma y pervertida emoción por la caza. Y, por supuesto, Connell está siempre en busca de nuevos reclutas.

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