Para ser una organización que ha atraído en tal medida la atención de los medios de comunicación, hay que reconocer que la Iglesia de la Fe Justificada ha conseguido mantener su secretismo sorprendentemente intacto. Al margen de las sospechas de la administración y de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley, este colectivo radicado en California se dedica a la caza con un fervor religioso que traspasa la línea existente entre la devoción y el fanatismo. Con la llegada del nuevo milenio, la Iglesia de la Fe Justificada espera nada menos que el cumplimiento de la Revelación. La identidad de su líder es materia de extendidas especulaciones entre los no creyentes. Sus seguidores se refieren a él sólo por el título "Crucifer". Y eso cuando se avienen a nombrarlo.
Supuestamente es un hombre valiente, de convicciones inquebrantables y completamente convencido de que sus seguidores y él son los verdaderos Elegidos de Dios. El Crucifer y sus discípulos buscan de forma activa a otros que hayan experimentado la misma metanoia, normalmente en el seno de otras congregaciones. Cuando encuentran a alguien digno, lo invitan a unirse a la Iglesia. La Iglesia de la Fe Justificada también conmina a aquellos que hayan presenciado la metanoia y sean Testigos de la presencia de los secuaces de la Bestia a que se unan a sus filas. Para aumentar su devoción, les proporciona incentivos en forma de milagros. Estos Testigos son los ojos y los oídos de los Justificados y aportan a la organización los lugares de encuentro y los fondos necesarios para financiar la Batalla Final.
Por medio de la metanoia, Dios concede a Sus Elegidos los poderes necesarios para exorcizar al mundo y librarlo de sus demonios. Esta es una tarea a la que sus paladines se entregan fervorosamente. Los justificados no rehúyen la confrontación directa, pero prefieren espiar y analizar a un enemigo a lo largo de un período de días o semanas. Después, se produce un ataque coordinado y letal. Aunque entregados a su misión, estos cazadores son muy cuidadosos a la hora de eliminar todo rastro de su presencia y su actuación, especialmente cuando éstas se dirigen contra lobos demoníacos escondidos bajo pieles de cordero. Recientemente, y a pesar de sus precauciones, los Justificados no han podido evitar algunos encuentros con la ley. La Policía sabe que Kyle McBride y John Tang, los dos discípulos más antiguos de Crucifer, están implicados en sendos incidentes de espionaje y acoso, lo que ha atraído sobre La Iglesia de la Fe Justificada el interés de la fiscalía del estado y de otros cazadores.
La atención que le dedican actualmente las autoridades a este grupo es bastante laxa si se la compara con la vigilancia a que la están sometiendo otros exaltados. El punto de vista apocalíptico de los Justificados, unido a la fanática devoción que sienten por la Revelación y la caza, inquieta a otros cazadores que han tenido tratos con ellos o han vigilado sus actividades. El extremismo creciente demostrado por el grupo preocupa cada vez más a los que no son miembros. Apuntan a un reciente ataque realizado sobre los muertos andantes (en el que murieron varias personas inocentes) cómo causa de sus preocupaciones. Los rumores sobre comuniones realizadas con la sangre de sus monstruosas víctimas y un relicario lleno de artefactos recuperados en diversas misiones no hacen sino alimentar estas preocupaciones. Cada día que pasa es mayor el consenso existente entre los cazadores de la Costa Oeste al respecto de que la Iglesia debe ser detenida.
Naturalmente, la Iglesia de la Fe Justificada considera cualquier interferencia en sus actividades como prueba evidente de una alianza con el mal. Algunos cazadores, dicen los Justificados, están simplemente extraviados. Aunque no aceptan la Divina Verdad que les ha sido otorgada por medio de la metanoia, al menos actúan de acuerdo a los mandamientos de esta Verdad, Otros, sin embargo, no han conseguido escapar a la trampas tendidas por los secuaces del Maligno. Aparentemente, estos últimos no se diferencian en nada de aquellos, pero la interferencia en los planes de la Iglesia revela dónde está la verdadera lealtad de estos sirvientes caídos del Señor. Además, las cada vez más intensas investigaciones de los medios de comunicación y las autoridades sobre ella, han convencido a la Iglesia de la Fe Justificada de que estas instituciones están en manos del Diablo.
Parece que las fuerzas del mal están por todas partes, oponiéndose directamente a los Justificados. "Muchos son los llamados pero muy pocos los elegidos", cita el Crucifer, y los miembros de su congregación no albergan la menor duda sobre la identidad de quienes serán salvados y quienes serán condenados cuando la Revelación se complete.
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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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