Los cazadores necesitan armas. Las armas no son baratas y no siempre son legales. Muchas de las otras herramientas que los cazadores utilizan (ganzúas, explosivos, armaduras) pertenecen a categorías igualmente complicadas. Esto convierte a la adquisición del equipo en una prioridad fundamental pero complicada. Algunos cazadores especialmente afortunados poseen este equipo desde antes (Trasfondo Arsenal). Para la mayoría, su experiencia por lo que a las armas se refiere se reduce a una pistola de pequeño calibre y una navaja. Básicamente, existen tres caminos por los que puede accederse al material necesario: la compra, el gobierno o el crimen.
Al Otro Lado del Mostrador
Si conoces los lugares apropiados, puedes comprar al por menor gran parte del material que necesitas. Las leyes locales pueden prohibir la venta de determinadas armas y dispositivos: las armas automáticas son difíciles de conseguir en todo Estados Unidos y en el resto del mundo son completamente ilegales. Sin embargo, en la mayoría de los países se venden rifles de caza (de la variedad común) y algunos cazadores descubren que la venta por correo es una conexión directa con Dios. No obstante, el papeleo es un problema; la mayoría de las armas y armaduras que pueden comprarse en una tienda requieren algún tipo de registro. Incluso los envíos pro correo pueden ser rastreados. La mejor manera de circunvalar estas dificultades es hacer que se te envíen las armas a un apartado de correos bajo un nombre falso y cerrarlo rápidamente después de haberlas recogido.
Las tiendas al por menor suelen contar con suministros generales: mochilas, rifles, cuchillos. Para conseguir equipos más raros, como silenciadores, armaduras y espadas (resulta especialmente difícil conseguir hojas preparadas para el combate; intenta encontrar acero de la máxima elasticidad, fuerza y tensión), se ha de recurrir a las tiendas especializadas. Los excedentes del Ejército y los pedidos por correo discretos son la mejor manera de conseguirlos.
Suministros del Gobierno
Si eres lo suficientemente afortunado como para tener contactos en los departamentos apropiados de la Policía o el Ejército, puedes conseguir armas con relativa facilidad. Si se tiene acceso a un almacén de pruebas o a un oficial de alta graduación, es posible incluso conseguir drogas, armaduras y "dispositivos especiales". Dado que el gobierno pretende ostentar el monopolio de la fuerza letal, no es de extrañar que muchos cazadores recurran a fuentes gubernamentales para la obtención de su equipo.
La verdad es esta: el gobierno es enemigo de los cazadores. A las fuerzas de Policía locales no les importa si ese gorila muerto era un zombi o un marciano. Todo lo que saben es que tienen un cadáver y a un maníaco que utiliza armas potentes. Se sospecha que algunas agencias gubernamentales protegen al enemigo, ya sea como parte de los planes y objetivos del gobierno o porque han caído bajo el control de las criaturas. Ni siquiera para un cazador afortunado que cuente con amigos entre las autoridades resultará fácil conseguir el equipo: los grupos gubernamentales se muestran terriblemente meticulosos en el registro y control de los materiales con los que cuentan. Por regla general, si la amistad, los lazos familiares o la lealtad no consiguen que un contacto del gobierno te suministre lo que necesitas, es mejor que no confíes en él. Si tú puedes comprarlo, también podrá cualquier otro. ¡No confíes en el gobierno!
Naturalmente, no todos los gobiernos son tan rigurosos (aunque todos ellos están controlados por monstruos). Si la economía de un país está en dificultades, o quebrantada por un levantamiento político o una guerra, lo normal es que casi todo esté en venta e incluso es muy posible que los propios poderes sean los vendedores. México es una de las fuentes de suministro de armas más importantes de Norteamérica y a él viajan con frecuencia los cazadores despabilados.
El único problema es que los países del primer mundo suelen tener agentes de aduanas de primera clase, así que suele ser necesario recurrir al contrabando. Varios consejos: nunca trates de pasar un arma de contrabando por un aeropuerto a menos que esté perfectamente desmontada y las piezas viajen en diferentes equipajes. Nunca trates de conseguir demasiado material de contrabando a menos que hayas llegado a un acuerdo con las organizaciones criminales locales; ellos lo sabrán. Y nunca asumas que el enemigo ignora los movimientos de contrabando, aunque los gobiernos extranjeros y domésticos no sean conscientes de ello.
El Crimen Si Compensa
Todos los cazadores infringen la ley en un momento u otro.
Una vez que aceptas esto, se trata tan sólo de decidir lo lejos que
estás dispuesto a llegar. Los cazadores expertos saben que existe
una línea que no se debe cruzar y la mayoría no recurrirá al
secuestro o al asesinato de personas normales en nombre de la causa. Sin embargo, los cazadores no son ángeles; por lo que
parece, los exaltados emergen de todas las clases sociales y profesiones, lo que incluye a aquellos que se dedican al crimen. Una vez que esta gente se consagra a la caza, puede resultar una verdadera bendición. Tienen los contactos y los conocimientos necesarios para adquirir bienes ilegales.
El mayor obstáculo a la hora de tratar con organizaciones criminales es entrar en contacto con ellas. El crimen organizado funciona porque todo el mundo conoce a todo el mundo. los camellos venden droga a personas a las que conocen. Y lo mismo ocurre con las armas, la información y los "servicios". Incluso los independientes conocen a intermediarios a los que recurren para encontrar tratos provechosos. Los criminales inteligentes intentan no exponerse a las trampas y los montajes; y con los idiotas no merece la pena tratar. Por tanto, si quieres tener negocios con criminales, debes conseguir que te conozcan y para ello primero debes ser presentado.
El arreglo de un encuentro requiere su tiempo. Quienes no cuentan previamente con lazos con la "familia" o el sindicato local, deben comenzar desde abajo, desde los matones de barrio, las bandas de la droga y las partes de la organización que más posibilidades tienen de sufrir redadas y ataques: las partes prescindibles. La escoria de la Tierra forma una capa protectora que debes atravesar si quieres llegar a la cima. Hace falta un montón de dinero o la disposición a hacer tratos o incluso a comprometer tus principios en aras de un bien mayor. Los tipos importantes no pierden el tiempo comerciando con mártires religiosos con una causa y sin un penique. Siempre querrán algo a cambio: un rival abatido, una banda de camellos desperdigada o incluso un robo cometido.
Una vez que te encuentras "dentro", podrás encontrar cualquier clase de material, siempre que estés dispuesto a pagar el precio. No olvides que el precio incluirá siempre algo más que dinero. Al tratar con el crimen organizado te colocas en una posición delicada. Las posibilidades de chantaje y extorsión son constantes; no reveles tu causa o tus posibilidades... y no es que alguien vaya a creerte, claro. Unos criminales notorios podrían renegar de un trato, quedándose con el dinero o los favores y marchándose. E, indudablemente, muchas organizaciones criminales están controladas por el enemigo. Tiene sentido; están en todas partes y sus tentáculos se extienden a todos los negocios. Ten cuidado en no contribuir al aumento de su poder mientras tratas de obtener algo para ti. Por lo demás, el obtener armas y equipos del enemigo para después volverlas contra él, se me antoja una deliciosa ironía.
Pero no olvides que, una vez que recurras al crimen en beneficio de la guerra, no habrá vuelta atrás. Estarás para siempre en deuda con esos elementos, independientemente de lo que creas que es justo. Además, estará sujeto al escrutinio de sus amos. Ten cuidado de no sacrificar tu alma al intentar llevar adelante la misión.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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