Parte 12: Haz a los Demás

"Sr. Parker, según su testimonio, pasaron casi dos meses entre su primer encuentro con las víctimas y el momento del ataque en cuestión. ¿Qué pasó en el ínterin?".

"Después de que Natalie y yo llegamos a casa esa noche, creo que no pegué ojo. Todo lo que podía pensar era en la cara de ese tipo. Mi hija no parecía tener ni idea de lo que él tramaba. De lo único que hablaba era de lo feliz que la hacía sentir. Que me odiaba".

"¿Se lo dijo a su esposa?".

"No. Ya me costaba bastante lidiar con ello yo mismo. Andrea no necesitaba ese tipo de estrés además de todo lo demás. Solo le dije que Natalie había estado en algún club nocturno y lo dejé así. Luego le dije a mi hija que tenía que venir directo a casa después de la escuela todos los días y entregarme sus llaves. Si no lo hacía, llamaría a la policía y les diría que había robado el coche. Esperaba que, si la castigaba el tiempo suficiente, todo el asunto se olvidara. Créame, no quería volver a ver a ese tipo ni a nadie como él nunca más".

"Pero no funcionó".

"No. Ella llegaba a casa, tiraba las llaves sobre la mesa de la cocina, daba media vuelta y salía por la puerta. Sus amigos la recogían o caminaba tres o cuatro manzanas para tomar el autobús. Le gritaba todas las noches, pero no servía de nada. Era una adolescente, por el amor de Dios. ¿Qué podía hacer? ¿Encerrarla en el sótano?".

"Podría habernos llamado, Sr. Parker. Para eso estamos nosotros".

"Oh, eso es una mierda. ¿Cree que no lo intenté? Ella no estaba haciendo nada ilegal. Cada policía con el que hablé se limitó a encogerse de hombros. Y si alguien intentó investigar a ese tipo en el parque, nunca me enteré".

"Muy bien. Sigamos adelante".

"Todo esto duró dos semanas. Hizo que mi esposa se sintiera tan miserable que le dije a Natalie que se quedaría en casa para Año Nuevo, sin importar qué. Se río en mi cara. Dijo que ahora pertenecía a alguien más y que un día se pararía sobre mi tumba. Lo admito, la golpeé. Uno de sus pendientes voló por la habitación. Lo recogió sin decir palabra y salió por la puerta. No pude dejar de temblar durante horas. Pero cuanto más me sentaba a pensarlo, más comprendía que no era ella quien hablaba. Esas eran las palabras de él saliendo de su boca. Como si estuviera en una secta o algo así. Fue entonces cuando decidí que él tenía que ser detenido. De una forma u otra".

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."