Nos encontramos periódicamente en casa de Ken para discutir. Es el lugar más seguro. Ken tiene perros guardianes entrenados y ha instalado granadas de destellos en todas las habitaciones por si se producen problemas. Ahora mismo no sabemos demasiado. Sin embargo ha husmeado algo en Osaka y Ken sabe desde hace algún tiempo que los Yamagumi son pútridos. Sus "ancestros" le dijeron que me trajera una noche, después de la lección y que me diera su tarjeta en el tren. Una vez que me ayudó a afinar mi propia visión, pude ver su piel putrefacta y las pulsantes venas negras que se escondían debajo de ella. Sin embargo, todavía sigo dándoles clase, para descubrir lo que pueda sobre ellos.
Ken se ha convertido para mi en una especie de entrenador personal. El tipo parece un espantapájaros pero tiene tripas de acero y una mente como una katana: delicadamente equilibrada y tan afilada con el destino. La verdad es que no habla inglés, pero nos comunicamos bastante bien. Desde que decidí dejar de perder el tiempo dejándome machacar todas las noches con mis colaboradores, he estado estudiando japonés informalmente y he conseguido un buen nivel. He aprendido a pelear con Kanabo, un bastón de hierro, una de las pocas armas letales que puedes llevar contigo cuando das una vuelta por el centro.
Todos los Kessabito dominan una forma de lucha u otra. Es necesario, aquí nadie lleva armas de fuego. Las leyes sobre las armas en Japón son terribles. Lo único que puedes comprar son escopetas de patos. Los procedimientos de licencia y registro están tan severamente fundamentados que si tus perdigones acaban en cualquier parte fuera de la temporada de patos, puedes estar seguro de que recibirás una visita de los azules. Y si matas a alguien con un arma de fuego, la pena capital se aplica en la horca y nadie quiere morir así.
Si alguien lee esto y le entran ganas de venir a Japón, debo decirles algunas cosas claras. Ya he mencionado el control de armas, así que ni siquiera pienses en traer la tuya. La Policía de aquí es bastante recta y nadie ha detectado lacayos de sangre en sus filas... Los políticos son otra cosa. Dos de los últimos primeros ministros han dimitido estando esposados.
Puedes entrar en el país y pasar hasta tres meses sin necesidad de esto, pero es casi imposible permanecer más tiempo en él a menos que tengas un trabajo. Los anglosajones no tendrán problemas en conseguir uno como profesor de inglés. Siempre son necesarios. Pero se los advierto, si consiguen trabajo, les darán algo llamado Tarjeta de Registro de Extranjeros. Tiene sus huellas y la Policía se las puede pedir en cualquier momento. Aquí no confían en los extranjeros. Sin embargo, el ser un gaijin puede tener sus ventajas. Los japoneses consideran generalmente que si los extranjeros tuvieran cerebro, hace tiempo que se lo habrían comido. Eso significa que podrías tener problemas para conseguir un coche o un apartamento pero que se librarán de parte de la mierda que los atormentaría si fueran nativos, siempre que se hagan los tontos. Sencillamente, lo atribuirán a la natural idiotez de los bárbaros.
Moverse por aquí es una delicia si utilizan los trenes. Las líneas ferroviarias japonesas llegan a todas las ciudades importantes e incluso se internan profundamente en las zonas rurales, si es ahí a donde quieren ir. Y siempre llegan a tiempo. Pero casi todos los trenes dejan de circular a medianoche, así que si estás buscando a reptantes nocturnos que viajan de noche, sugiero que investiguen las terminales de aeropuerto y los ferrys. Si quieres conseguir un coche, necesitarás tres cosas: un permiso de conducir internacional, una cartera bien llena y un elevado umbral del dolor. Conducir en las ciudades es de locos y las carreteras locales son estrechas y sinuosas y están en pésimo estado de mantenimiento. Les asombraría la ausencia de tráfico en las autopistas japonesas.. justo hasta que lleguen al primer control de peaje. Aquí´ he visto peajes de hasta 80 dólares. No es broma.
Una cosa más: está preparado para descubrir que todo lo que "sabes" sobre Japón es erróneo. La mayoría de la gente no habla inglés, salvo en los aeropuertos y las áreas turísticas. Los ordenadores son sólo utilizados por la gente que los necesita para su trabajo y éstos no son tantos como podrías creer. Me alegro mucho de haber traído el mío de casa: en todo el tiempo que he pasado aquí, todavía no he visto un cibercafé. Y no cuenten con encontrarnos con un montón de arrugados y sabios ancianos hablando sobre haiku y toda esa mierda. Como ocurre con cualquier otra nación rica, una vez que la economía comenzó a vacilar, el culto al todopoderoso margen de beneficios se hizo mucho más importante que un puñado de atontadas deidades de los ríos. Si, la gente todavía acude a las capillas de sus antepasados y todo eso, pero el significado de los cultos ya no es el que era. Piensa en los Estados Unidos y en la manera en que Halloween y la Pascua giran en torno a los niños y los caramelos.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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