De: Sauce12
CC:
Como se me pidió, he reunido todos los mensajes enviados por la identidad conocida como "perroparia". Utilícenlos a discreción. Que la hermandad siga siendo fuerte.
Remitente: Perroparia140
Asunto: Bien Hallados en el Año del Tigre
Para: hunter.list@hunter-net.org
No he visto otros mensajes remitidos desde Asia. Puede que haya otro servidor de correo flotando en el éter en algún lugar de Vietnam o Urdu. Hasta que lo encuentre, parece que soy la voz de Asia. Mi primer consejo es: no pienses en este continente como un lugar en el que esconderse de los monstruos europeos. Aquí también están, sólo que son hijos de pesadillas asiáticas, tan reales y tan hambrientos como las vuestras. Algunos de ustedes tienen suerte de que haya encontrado este sitio.
Mi apodo aquí es Perroparia porque soy un sensei, un japonés-americano de tercera generación. Teniendo en cuenta dónde me crié, eso me causó un buen montón de problemas. He sido Profesor Asistente de Inglés (léase: grabadora humana) en un instituto durante casi un año, pero no vine aquí por el trabajo. Mi padre y mi abuelo murieron antes de que yo naciera y mi madre hablaba raramente de ellos, así que vine aquí a tratar de encontrar mis raíces. ¡Ja! Una vez que abandonas Japón, tus raíces son arrancadas de cuajo o cubiertas de pavimento. Pero todavía sigo pareciendo un japonés lo suficientemente como para que la gente me suelte esas rápidas parrafadas en nihongo y luego, al ver que no los comprendo, me mire como si fuera retrasado. Sé lo que están pensando: ¿Cómo se atreve a parecer japonés si ni siquiera es capaz de hablar el idioma? Con gusto compartiría mi linaje con el de cualquiera de los yankis que merodean en la America Mura de Osaka, con su pelo teñido y lacio y sus teléfonos móviles. Mi madre todavía recuerda el hedor de los campos de detención de Osaka.
En cualquier caso, mi exaltación fue una experiencia solitaria, así que pasé casi una semana con pesadillas y contemplando mis cuchillas de afeitar en el baño... muchos de ustedes ya conocen el tema así que no me extenderé sobre ello. Pensé que era una especie de castigo divino por haber accedido a dar clases de inglés en la casa de los hermanos Yamagumi un mes antes (¡Y ni siquiera creo en Dios!). Esos chicos, auténticos Yakuza de manual, se me acercaron en un salón de té. Y me hablaron de unirme a la familia. Pensé que era mi oportunidad para ganarme algún respeto de mis compatriotas. Afortunadamente, hace una semana, mientras me encontraba en el tren de camino a casa, aquel viejo dejó caer una tarjeta sobre mis rodillas mientras salía del vagón. En ella no había más que su dirección de correo electrónico y el símbolo de "Amigos". Por cierto, si quieres comenzar a escribirse con cualquiera, al principio denle solo su dirección de correo electrónico. Es casi imposible de rastrear y la seguridad que protege las identidades de los usuarios es ichiban.
No me extenderé en detalles sobre el mensaje de respuesta y el encuentro que le siguió. Pero el caso es que todo desembocó en que me uniera a un pequeño grupo de exaltados. Me gustaría decir que tenían un nombre al estilo de Kung-Fu, como "Los Gloriosos Bailarines de la Venganza" o "Los Puños del Fuego Solar", pero la verdad es que se llamaban Kessanhito, "Buscadores del Equilibrio". El tipo que me dio la tarjeta en el tren, Ken, había sido el primero. Había estado utilizando aquellas tarjetas para reunir gente. El grupo es una especie de Club de los Viejos. Muchachos: yo soy el más joven por más de 30 años de diferencia. Ken dice que es porque la juventud de Japón ha cerrado sus ojos a los espíritus.
El grupo sólo tiene cinco miembros: Dragón, Sembei, Saiban, Ken y yo. Como la mayoría de japoneses lo suficientemente viejos para recordar la II Guerra Mundial, todos ellos son firmes creyentes en el Shinto. Ken me explicó los principios. Básicamente, el mundo está lleno de nigimitama, una energía vital pacífica y aramitama, una violenta. Los monstruos a los que todos nosotros hemos visto son el resultado de un grave desequilibrio en las energías de la vida. Apuesto que se imaginan cuál de las dos está ganando. Nadie sabe por qué está ocurriendo, pero todos tienen su opinión... salvo yo. Creo que es un montón de mierda. Ken cree que algo me guía a pesar de que yo soy ateo, como el espíritu de mi padre u otra cosa parecida. Yo no. De un modo extraño, soy un poco como ese tipo, Dios45. No me importa una mierda de donde coño salieron arrastrándose ni lo que son ni por qué son. Simplemente, son. Creo que eso es bastante Zen, ¿no?





















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