De: Perroparia140
Asunto: Los Mejores Planes de Ratones y Hombres
Para: hunter.list@hunter-net.org
A pesar de todos mis recelos de la pasada noche, el plan estuvo a punto de funcionar. Estuvo a punto, pero no lo hizo. Como sabrás si has pasado algún tiempo en este país, nuestro margen de error era casi tan amplio como el filo de una navaja. Un plan que está a punto de funcionar es un plan que fracasa y un plan que fracasa puede matarte en menos tiempo del que tardas en decir "Cuál es el plan B?". Pero al menos los Kessanhito funcionan como un grupo y también lo hacen estos poderes que nos han sido concedidos. Gracias a eso ahora mismo estoy aquí, escribiendo, en vez de hecho trozos o recorriendo el intestino delgado de alguien.
Al principio todo fue bien, creo. Pagamos la tarifa de nuestra mesa, las chicas vinieron y comenzamos a interpretar nuestra función para ellas, haciéndolas creer que el viejo Saiban era nuestro jefe. Parecían bastante interesadas. También yo estaba interesado, que se las lleve el diablo... hasta que activé mi visión: todas ellas tenían cabezas zorrunas y colmillos largos y afilados. Volví a desactivarla. Nada estropea una noche romántica más que los dientes largos y afilados. Saiban nunca lo admitirá, pero creo que eso lo asustó o lo puso nervioso o algo, porque empezó a beber para tranquilizarse. Enseguida empezó a portarse como un completo imbécil: farfullando y balanceándose sobre las bebidas y toda esa mierda. Muy pronto las sonrisas de las chicas adoptaron un aire vacío, profesional. No me cabía duda de que acabábamos de echar nuestro plan por tierra. Pero la más joven de ellas continuaba riéndose y haciéndome preguntas sobre América. Al cabo de poco tiempo, me preguntó si quería ir con ella a dar un paseo. Soy demasiado joven para estar colgado del anzuelo pero Kessanhito, esos bastardos, me agarraron y me arrojaron encima de ella, mientras no dejaban de reírse como idiotas. Especialmente Sembei. Era su dinero.
Ella continuó sonriendo mientras atravesábamos la calle y nos dirigíamos hacia los Nueve Relatos. Yo miraba hacia atrás siempre que me era posible, esperando descubrir si alguno de los Kessanhito nos seguía. Debieron de hacerlo y la verdad es que fue un trabajo jodidamente bueno, porque no pude verlos una sola vez. Terminé metiendo un fajo de billetes en una habitación tan cursi que creo que me hubieran dado arcadas si fuera diabético. Mi acompañante se deslizó por ella, acariciando las cortinas de lavanda y sonriendo al reparar en el espejo del techo. Cuando reía, estaba radiante. Yo permanecía sentado sobre la colcha de tafetán rosa, observándola y deseando que jamás se me hubiera concedido la visión.
Finalmente, se acercó a mí, puso una mano en mi rostro y la otra sobre una de las mías. El Hifosu, la lectura de la piel, tiene una larga tradición en Japón. "Desde el principio me ha parecido que había algo fascinante en tu rostro" Me miró y luego a mi mano. "El conflicto entre tu nison y tu teison es el más intenso que jamás he visto. Eso significa que eres un extraño entre los tuyos".
Musité algo sobre lo duro que había sido el seguir el rastro de mis raíces "Chau. Chau". sacudió la cabeza. "Es algo más profundo que eso".
Juro que eso fue todo lo que me dijo pero cuando me miró directamente a los ojos, enemiga o no, me derrumbé. Debió de haber conjurado alguna clase de encantamiento sobre mí porque de pronto comencé a tener que combatir el impulso de olvidarme de nuestro plan y de mantenerla a salvo. En ese momento, ambos nos vimos sorprendidos por una llamada en la puerta, la contraseña que Ken había dicho a Saiban que utilizaría. Ella se levantó y se dirigió hacia allí. Justo cuando estaba abriendo la puerta, perdí el control y solté un grito de advertencia. Pero ella ya había abierto la puerta y eso era todo lo que los Kessanhito necesitaban para irrumpir en la habitación y arrastrarla hasta un sillón. Tenía un trapo en la boca antes de que pudiera gritar. Estaba atada a la silla antes de que pudiera moverse. Pusieron un cuchillo contra su garganta. Sus ojos estaban llenos de terror y me miraba, implorándome que la salvara. Tenía ganas de llorar.
Le quitaron la mordaza y comenzaron a interrogarla sobre su gente. Trataban de conseguir una visión de conjunto sobre lo que estaban haciendo realmente. Tardó bastante en hacerlo, pero cuando comenzó a cantar, Saiban se encogió y dio un grito que nos sobresaltó a todos. "Utotsuki" dijo. "Mentirosa". Entonces colocó sus manos sobre los ojos de ella y comenzó a murmurar con voz espesa y monótona, como si estuviera hablando en sueños.
Comprendí la mayor parte de ello y parecía bastante increíble: algo sobre una era que se avecinaba, una gran batalla, un infierno que se alzaba entre nosotros. Aparentemente, las kitsune están reuniendo poder para una lucha, utilizando un método tan simple como la seducción. Se sirven de lugares como la Estación para conquistar a los hombres y sujetarlos por las pelotas en una cuerda. Si están casados, ellas se convierten en amantes muy valoradas o utilizan una cámara fotográfica bien escondida. Si no, bien... se dice que Mao Tse Tung tenía una kitsune por esposa, igual que un antiguo primer ministro de Indonesia. Sin embargo, en aquellos tiempos, tales matrimonios no eran sino el capricho de criaturas veleidosas. Ahora son casi un mandato.
Están colocando a las de su raza al lado de los hombres que pueden ser coordinados, cuando llegue el momento adecuado, para transformar la hechura de Asia. Quizá del mundo. ¿No les asusta hasta la médula la idea de monstruos que susurran al oído de los líderes de una nación?
Saiban debía de estar aterrorizado. Salió de su trance y abofeteó a la mujer con tal fuerza que la hizo sangrar. Supongo que su hechizo seguía operando en mi. Me abalancé sobre él y le devolví el golpe, al mismo tiempo que volcaba la silla de la mujer. Cuando Saiban se puso de pie, sostenía una espada fantasmal, que su cólera hacía crepitar. Las cosas no tardaron en ponerse tensas; Ken y Dragón trataban de contener a Saiban mientras Sembei se interponía entre la espada y yo. Finalmente, Ken logró calmar a Saiban. Para entonces todos nos habíamos olvidado de la mujer. Cuando finalmente nos volvimos, no había nada en la silla salvo una cuerda suelta.
Con todas sus revelaciones, su inexplicable desaparición y su extraña seducción, la criatura nos había dado demasiadas cartas para jugar. Simplemente nos sentamos allí, mientras recuperábamos el aliento y tratábamos de encajar todas las piezas. No tuvimos mucho tiempo. Repentinamente, el aire comenzó a estremecerse mientras ocho cosas se materializaban delante de nuestros ojos. Ella había regresado. Y había traído muchos refuerzos consigo.
Sin nuestras armas, parecía que la única manera en que podríamos abandonar el hotel sería con los pies por delante. Entonces Ken extrajo un rollo de oración y lo agitó delante de ellas, mientras les decía que no podían avanzar frente al Soushou Darani. Las mujeres zorro gruñeron y lo miraron ferozmente pero que me maten si pudieron dar un paso. Fue como lo que Constructor50 decía sobre los vampiros y la Torah. Simplemente permanecieron apartadas y comenzaron a dar vueltas alrededor de nosotros. Dragón comenzó a murmurar algo y de su traje empezaron a brotar bocanadas de humo. Muy pronto, la habitación entera estuvo cubierta por esta densa niebla. Con la visión activada, podía ver bien a través de ella, pero juraría que las bestias no eran capaces y eso las desconcertaba y enfurecía. Sembei convocó su espada fantasmal y le faló muy poco para cortar la cabeza de una de color rojizo que se encontraba delante de la puerta.
Escapamos en dirección al vestíbulo, pero las cosas no tardaron demasiado en encontrar la puerta y lanzarse como un rayo detrás de nosotros. Yo corrí en retaguardia, así que me volví y les arrojé de un soplido el hálito invisible y ardiente, lo que nos proporcionó el tiempo que necesitábamos para escapar y perdernos entre la multitud del Shinsaibashi. Nos escondimos en un local de karaoke. Alquilamos una habitación privada y nos sentamos mirando la pantalla del video hasta la llegada de la mañana. La verdad es que nadie estaba de humor para cantar.
Trataré de enviar una copia del Sonshou Darni una vez que haya conseguido un escáner. Es posible que a alguien le sirva de ayuda. Por otro lado, si alguno de ustedes tiene alguna teoría sobre como la mujer logró desvanecerse de aquella manera, me gustaría escucharla.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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