Parte 02: Regreso al Hogar

La población se llama Collbran. Puede que ya lo haya dicho. Está alojada en el oeste de Colorado, junto al Gran Cañón, cerca de la frontera con Utah. En la distancia, puedes ver todas las mesetas cubiertas de árboles, pero aquí no es así. Collbran es un pueblo arenoso, polvoriento, casi rojo, como si estuviéramos en el desierto. Jesús estuvo en el desierto. Jesús fue tentado en el desierto por el Diablo. Yo no estoy siendo tentada. Yo soy la que tienta.

Crecí aquí, en la otra parte de la ciudad, en un vecindario llamado Red Rock North. Mi padre y mi madre bebían un tanto, pero eran majos y me querían. No soy una de esas chicas cuyos padres les pegan o no atienden sus necesidades básicas y tal. Eso es para las demás. Mi cruz, la carga en mis hombros, fue la violación. Lo recuerdo como si fuera algo que le ocurrió a otra persona. Ahora no me molesta, en realidad. Cuatro adolescentes. Yo tenía trece. Ellos tenían... ¿cuántos, dieciséis, dieciocho? Aún iban al instituto. Brad, Hicks, Scotty y Shaun. No recuerdo sus apellidos. Mis padres estaban fuera, en alguna convención de negocios en Century, cerca de Boulder, donde mi papá vendía hardware de puerta en puerta. Yo estaba en el patio, escribiendo poesía mala, y ahí fue donde me encontraron. Rompieron mis poesías y me violaron hasta la salida del sol.

Pensaréis que les odio, pero la cosa no funciona así. Quizá fuera así, pero una vez que decidí perdonarles, las cosas fueron más fáciles. El perdón, esa es la llave de todas las puertas de la vida. Atraviésalas, me digo. Ciérralas. Abre cada puerta diciéndote a ti misma y a los demás: Lo siento. ¡Y entonces, hermana, estás curada! Todo se cura así. ¿Sabes lo que significa "Amén"? Significa sea. O deja que así sea. Algo por el estilo. Me lo dijo un ángel. Me lo susurró al oído cuando dormía una noche. Y ahí lo tienes. Ese es el secreto.

Tras la violación, estuve un tiempo en el hospital. Después nos mudamos a Century, una especie de copia de Colorado Springs. Los arquitectos de la ciudad utilizaron el mismo diseño de las calles (todo se reciclaba en aquellos días). Así que allí estaba yo, una chica cabreada hasta que fui bendecida por el entendimiento. Vino rápido. Había estado enferma todo el día. Me ocurría a veces, desde la violación. Mareos, como si tuviera náuseas matutinas. Pesadillas, también. Nada que pudiera recordar. Solo sueños que me dejaban vacía para el resto del día, tambaleante y sin sentirme demasiado bien.

Y entonces, después, fui exaltada. Fui elegida. No lo vi así, al menos al principio, pero con el tiempo supe que fui bendecida. Parte de ello fueron las visiones. No tardaron en indicarme en qué me había convertido. Podía incluso oír a la gente que pasaba por la acera o en el banco murmurar sobre mí, todos juntos, hablando de lo que estaba predestinada a ser. A algunos de ellos no les gustaba, y decían que iba a fallar. Otros decían que me transformaría en luz blanca, y que me seguirían si yo se lo pedía. Incluso ahora, si escucho el aire, puedo oírles hablar de ello. Es un sonido parecido al de los grillos. A veces suenan como palabras.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."