Me bajo del autobús en Canton, Ohio. La ciudad no parece gran cosa. El Jefe aún no me ha dicho a quién voy a encontrar aquí. Uno de esos pelmazos bocazas de hunter-net (según el plan). Quién, no tengo ni idea. Ni siquiera sé adónde se supone que tengo que ir, así que imagino que podría comer algo antes de que la mierda empiece. Mi mandíbula está bien. Una pequeña herida en un lado, eso es todo.
Hay una cuchara grasienta junto a la estación de autobús. Probablemente un sitio de primera para vagabundos, holgazanes, asesinos en serie... y "exaltados". ¡Los héroes de América, ciudadanos normales como tú y como yo que llevan vidas excitantes, superpoderosas y secretas, mientras luchan contra fantasmas y vampiros! Y, de manera incidental, pierden todo su dinero, todos sus malditos amigos, y acaban en la cárcel o en el manicomio.
Tengo 38,64 dólares. Me arrastro hasta el mostrador y miro los especiales. El chico de la barra se repantiga en ella.
—Sí, quisiera dos especiales Sunrise y un zumo de tomate grande.
—Un zumo de tomate grande, un especial Sunrise.
—No, dos.
—¿Dos?
Parece que se saltó su segundo día de preescolar y nunca recuperó.
—El especial lleva dos huevos, patatas y una tostada, ¿vale? —El chico me mira como si acabara de pedirle que moviera los brazos y volara hasta la luna—. Bien, lo que yo quiero es cuatro huevos, un pedido doble de patatas y, ya sabes, dos tostadas. Dos especiales, ¿ves?
—Cuatro huevos, doble de patatas, doble de tostadas.
—Gracias.
Gilipollas.
¿Por qué no pides beicon?
¿Es esa una de tus órdenes?
No, pero sé que lo quieres. Huele bien, ¿no?
Ya sabes lo de la casa de embalaje. Olvida esa mierda. Si no la limpio yo mismo, no voy a comer carne.
Oh, ¿y piensas que el "chef" de ahí atrás se lava las manos cada vez que va al baño?
Por favor, oye... no quiero saberlo, ¿vale? No quiero saberlo.
Bien. Aférrate a tus insignificantes ilusiones. Lo que más feliz te haga.
¿Desde cuándo te preocupa si soy feliz? ¿Quieres decirme detrás de quién voy esta vez?
Dejaré que sea una sorpresa, pero te gustará.
La última vez que me dijiste eso me dispararon por la espalda.
Tú mismo te disparaste por la espalda, pero no voy a discutir contigo. Después de comer, dirígete al este. Hay un refugio para gente sin techo llamado "Casa de Marta Samson".
Un refugio para vagabundos, ¿eh? Imagina.
Después de comer, tengo 29,62 dólares. El camarero retrasado se queda sin propina.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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