Estoy en Chicago. Para mi gusto, no ha sido lo mismo desde que M.J. dejó los Bulls, pero conseguí una buena ganancia en los bajos fondos. Ahora estoy en algún estúpido suburbio en una (y no es broma) feria de artesanía, porque el Jefe dijo que aquí encontraría mi próximo exaltado. El Jefe me ha estado interrumpiendo todo el día. Su voz es como poner la mano en un incinerador de basuras.
Creo que ya he calado tus valores éticos, John.
Fenomenal.
Trazaste la línea con la chica. Y con Robbie.
¿Por qué te importa?
Eh, yo también podría decirte la verdad: quiero vaciar tu alma. Quiero librarte por completo de todo remordimiento moral. Cuando lo haya hecho, "John Coaler" dejará de existir y yo capturaré tu esencia inmortal para mi uso personal.
Bla, bla, bla. Que tengas suerte, Darth.
¿Crees que no soy capaz?
Creo que soy más duro de lo que piensas.
El orgullo antes de la caída, Johnny.
Quizá me suicide antes de que puedas hacerlo. Después de todo, hay una parte de ti en mí, ¿verdad? Si acabo conmigo mismo, todo lo que has invertido en mí se va por el desagüe.
No creo que te suicides.
Doblo una esquina y allí está. Un pequeño puesto como todos los demás pequeños puestos, lleno de guirnaldas hechas a mano, de manoplas de punto y de toda clase de figuritas de mierda con formas de gatitos y tal. Este está lleno de tazones y copas, solo que están todos adornados con signos de cazador.
Joder, ya lo tengo. ¡Alfarera116! La más pelma entre los pelmas. Cristo, pensé que su apodo era un apellido o algo así.
¡Y coño, me está mirando y estoy oculto a su vista!
No tiene mucho que enseñar: baja, gruesa y combada, con el pelo cortado a tazón. Viste algún tipo de camisa africana estampada y un collar de cuentas lo bastante largo para amarrar una goleta. Su rostro está pálido y su mandíbula está caída, como si hubiera visto un fantasma (o algo peor).
Debe estar viéndome con la Segunda Vista. Me pregunto a qué me parezco.
Viene desde detrás de su pequeño mostrador y pregunta:
—¿Qué te aflige?
No puedo mirarla. No puedo aguantar.
¿Por qué no se lo dices, simplemente?
No puedo sino murmurar:
—Estoy poseído.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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