El hombre en sombras (Vincent, me doy cuenta al fin) está hecho de humo y sombras, pero aún tiene la misma sonrisa afectada de siempre.
—Ahora deja que te cuente una historia —canturrea—. El diablo tiene un nombre... —Su boca parece estar llena de telarañas—. Bueno —dice entonces—, ha pasado mucho tiempo. —Su voz no está sincronizada con el movimiento de sus sombríos labios.
—No me asustas —le digo.
—Lo sé —me contesta—. No quiero hacerlo. No estoy aquí para cobrar viejas deudas, si es lo que piensas. Eso para mí no tiene sentido ahora. Además, ni tú ni yo somos las personas que éramos la última vez que nos vimos.
—¿Y quién eres ahora?
—Piensa en mí como en tu comadrona, alguien asignado para alumbrarte en tu segundo nacimiento. Ya casi has nacido. Estás casi lista para comenzar una vida nueva.
—¿Asignado? ¿Por quién?
—Dime, ahora mismo, rápido. ¿Cuál es tu deseo más profundo? ¿Qué quieres más que nada?
Hago una pausa, y después contesto.
—Mis hijos. Mis... Los hijos de Mary Ellen.
—Venga, vamos. Has dejado atrás a Mary Ellen. Olvida sus limitadas ambiciones. ¿Qué es lo que realmente quieres?
Miro al suelo como un niño llamado ante un padre enfadado.
—Las voces. Quiero hacerles daño. Quiero... Quiero oír cómo gritan.
Vincent asiente.
—Eso está mejor. Mucho mejor. Y nosotros (los poderes a los que represento) podemos mostrarte cómo hacerlo.
En mi interior, algo gime con suavidad, relajándose como si anticipara su libertad.
—Pero... pero ¿qué...?
—¿Qué queremos a cambio? Lo mismo que siempre has querido. La muerte de los monstruos. Pero no vamos a atarte con una cuerda como a un perro que suplica unas caricias. Te daremos todas las herramientas que necesitas, y algunas más. ¿No te hemos dado ya nuestro don? Todo lo que tienes que hacer es utilizarlo.
Señala con el dedo. Me doy la vuelta para enfrentarme al gigante, paralizado como un monumento.
—Mata a esa cosa —dice Vincent—. Invoca a las serpientes. Haz que escupan su feroz veneno. Deja que se enreden y se estiren y acaben con su penosa existencia. Haz que muera, sufriendo. Entonces estarás en la senda hacia un poder mayor incluso.
Contemplo al monstruo y mis ojos se dechan en las garras de sus manos... otra vez. Las manos de un animal, en realidad. Las manos de un depredador. Mucho más largas que las mías.
—Hazlo, tú que una vez fuiste Mary Ellen Kramer. Reclama un nuevo nombre y un nuevo poder. No es que no hayas cambiado nunca, ¿no? En el instituto, pensaste que serías una inconformista el resto de tu vida, mientras escuchabas rock underground y producías cantidades industriales de poesía pretenciosa. Y diez años después, eras la típica madre obsesionada con la limpieza de las ventanas y las ensaladas de pasta. Después te convertiste en una guerrera en la oscuridad. Ahora tienes la oportunidad de cambiar de nuevo. Pero actúa con rapidez. Se aproxima otro enemigo. Uno que te atravesará en dos para matar a esta bestia. Hazlo ahora y te sacaremos de aquí.
Estoy paralizada; recuerdo la última vez que vi esas manos. Acariciaban el pelo de Michael, tocaban su cara. Ahora me doy cuenta de los sentimientos que expresaban. Ternura. Pena. Arrepentimiento. Quizá fuese una actuación en mi beneficio. Debía haber averiguado que yo estaba allí. Pero incluso como maniobra fingida, era más emoción de la que yo era capaz de demostrar por el padre de mis hijos, por el hombre con quien compartí una cama durante años. Y cuando me di cuenta de eso, me percaté de que quería volver a ser Mary Ellen. La cansada, solitaria, asustada Mary Ellen que había sido vaciada por una vida de fútil violencia.
—Vincent —digo—, tus amos, sean quienes sean, escogieron al embajador incorrecto. Te miro a ti y recuerdo lo que yo solía ser. Creo que prefiero ser eso que en lo que quieres que me convierta... Que en lo que tú te has convertido.
Y entonces se ha ido.
La bengala cae al suelo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















0 comments:
Publicar un comentario