Canadá

Gobierno, Leyes y Policía

Canadá es una democracia, en buena medida como los EE.UU, sólo que su Primer Ministro no es tan poderoso como nuestro Presidente y su Senado es nombrado en vez de elegido. Pero la verdad es que no tienen ninguna necesidad de saber esto. Lo que si tienen necesidad de saber es cuanto se refiere a la RCMP (la Real Policía Montada de Canadá), a quién compete la mayor parte de las tareas policiales del país. Olvídense de Dudley y el Bonachón. Los miembros de la RCMP son polis, igual a los polis de todo el mundo, excepto porque su autoridad se extiende a todo por todo el país. En los EE.UU. pueden librarse de una orden de detención cruzando una frontera estatal y si no se dedican a las drogas no tienen que preocuparse por la DEA, pero en Canadá, la RCMP se encarga de combatir a todas las actividades criminales.

Un área de especial interés es la fascinación de los canadienses por el control de las armas de fuego. Las licencias de armas de mano son muy restrictivas: tardan una eternidad en concederse, cuestan una fortuna y atraen hacia ti la atención de los polis. Recientemente han promulgado una ley según la cual todas las armas de fuego del país tienen que estar registradas, de modo que la de por si difícil tarea de conseguir una pipa en el Gran Norte Blanco se va a volver aún más difícil y más cara.

La buena noticia es que en Canadá la medicina está socializada, así que cuando te presentas en un Servicio de Urgencias, lo primero que te preguntan es "¿Qué demonios le ha pasado en el brazo?" y no "Está usted asegurado, ¿verdad?". Cada vez que te machaquen puedes conseguir una reparación a cuenta del gobierno. Ahora bien, si lo que quieren es cirugía electiva, la cosa cambia bastante. No verán demasiadas mujeres con implantes de pecho por el norte. Una pena.

Esto no quiere decir que no haya papeleo o que no vayan a preocuparse por averiguar quiénes son. Pero no es tan problemático como en los EE.UU. y en todo caso no los joderán hasta después de haberlos curado. En los EE.UU. tienes que ocuparte de todo ello mientras te remiendan, si no antes. Naturalmente, la gran excepción son las heridas de bala. Como en casi todas las partes del mundo, los médicos canadienses se muestran sumamente curiosos sobre los agujeros de bala y es poco probable que el viejo truco de "la estaba limpiando cuando se me disparó" funcione.

Religión y Superstición

En general, Canadá tiene el mismo clima religioso que los EE.UU., la típica visión "No preguntes, no cuentes". Creo que los protestantes son mayoría. En la costa occidental, que ha recibido numerosos inmigrantes desde Oriente, hay algunos templos budistas y sintoístas. Pero en general se trata de un país calmado y juicioso desde el punto de vista religioso.

Existen excepciones, claro está. Por la zona occidental hay un grupo cuyos miembros se hacen llamar los Doukhovoros. Se marcharon de Rusia porque no querían unirse a los ejércitos del Zar. Ya en Canadá, quemaron todas sus armas y las cosas fueron bien por algún tiempo. Se mostraron pacíficos hasta que sus líderes murieron y entonces el grupo se escindió. La facción principal sigue siendo pacífica y sencilla. Son una especie de Amish canadienses, si no me equivoco. Sin embargo, el otro grupo, que se hace llamar Hijos de la Libertad muestra una notable predilección por el nudismo y la piromanía. De hecho, ambos grupos se han hecho famosos por haber realizado protestas nudistas, incluso en mitad del invierno. Por lo que creo, se supone que esta actitud simboliza un retorno a la sencillez de Adán y Eva.

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• Cherly Tilis: Mi siguiente invitada es Marcia Hogarth, una de las fundadoras de la "Red de Vigilancia de las Sectas de Sangre". La señora Hogarth acaba de abandonar su antigua organización y actualmente está dedicada a la promoción de un libro titulado La Realidad de la Sangre: Histeria Americana hacia las Sectas. Bienvenida de nuevo, señora Hogarth.

• Marcia Hogarth: Gracias Cherly, estoy encantada de estar aquí.

• Cherly Tilis: Veamos. La última vez que estuvo en nuestro programa, aseguraba estar convencida de que existía una red de "sectas de sangre" por todos los EE.UU., una especie de organización nihilista y fetichista que animaba a los jóvenes a abandonarlo todo y vivir como si estuvieran muertos. Ahora parece sostener una opinión completamente diferente. ¿Qué a cambiado?

• Marcia Hogarth: Bueno, hay que tener en cuenta las circunstancias. Cuando Trudy y yo fundamos la RVSS ambas acabábamos de perder sendos hijos adolescentes por culpa de un horrible pacto suicida. El "Aquelarre de Chicago" era indudablemente una organización horripilante y enfermiza. Nosotras estábamos tratando de encontrarle algún sentido a... a lo que los chicos habían hecho. Y comenzamos a dar palos de ciego, viendo organizaciones y conspiraciones donde no había más que unos adolescentes que trataban de llamar la atención de sus padres.

• Cherly Tilis: En la anterior entrevista aseguró usted que había cerca de 10.000 seguidores de las sectas de sangre por toda la nación y que existía una organización nacional o incluso internacional detrás de todos ellos. ¿Sigue creyéndolo?

• Marcia Hogarth: Eso es algo muy embarazoso... No puedes hacerte la idea de la cantidad de psicólogos y psiquiatras que han tratado de explicarme el fetichismo sanguinario. Como ya he dicho, al principio estábamos dando palos de ciego... Fue el Dr. Brad Stackwel el que finalmente logró explicármelo. Es algo muy sencillo: cuando los chicos no reciben el afecto suficiente, no aprenden a comprender sus sentimientos. Así que empiezan a exteriorizarlos de una manera física. Se hieren a sí mismos y se entregan a esta especie de mórbida sensualidad. En realidad lo que están haciendo es llamar la atención de sus padres. No se trata de ninguna secta siniestra, sino de unos pocos chicos solitarios que piden a gritos que se les haga caso.

• Cherly Tilis: Pero la RVSS llegó a tener casi un millar de miembros en un momento determinado. ¿Cree usted posible que todos ellos estuvieran equivocados?

• Marcia Hogarth: Intenta aplicar la lógica de los cazadores de brujas de Salem. Estábamos muy confundidos... especialmente yo. Comenzamos a perseguir fantasmas. No me siento muy orgullosa de mis salvajes acusaciones. Recuerdo haber acusado a las sectas de "encubrir la verdad" y a los editores de no atreverse a publicar nuestros libros por "miedo a las represalias". Ahora me siento como si hubiera despertado de un horrible sueño. Me sentiría doblemente avergonzada si alguna de las locuras que escribimos hubiera llegado a publicarse. Probablemente le hice un flaco favor a la RVSS cuando aparecí en tu programa, comportándome como una lunática.... No obstante, supongo que a la larga será para bien. Si nos desacredité, fue porque nos merecíamos ser desacreditados. Realmente no había nada más que unos cuantos muchachos tratando de llamar la atención de sus padres.

• Cherly Tilis: Pero si los cimientos de la RVSS eran tan inestables, ¿por qué se hizo tan grande... y en tan poco tiempo?

• Marcia Hogarth: Realmente es una cosa muy simple. Las personas pueden convertirse en verdaderos idiotas cuando tratan de conseguir una explicación fácil. ¿No comprendes a tus hijos? He, no es culpa tuya: ¡A tu pequeño le ha lavado el cerebro una secta sangrienta! Nadie se atreve a decir: "Mi hijo se viste como si estuviéramos en Halloween y se dedica a practicar 'deportes sangrientos' porque lo he ignorado, porque yo estaba demasiado ocupado para preocuparme por él, porque yo he sido egoísta e impaciente y estaba equivocada". Lo más duro que he tenido que hacer en toda mi vida ha sido reconocer mi responsabilidad en el suicidio de mi hijo. Comenzamos a.... es... es una agonía ver que tus hijos sufren. Es el infierno. Solo eran chicos intentando.... Y es peor cuando sabres que tú lo has provocado, así que.... estaba desesperada por encontrar algo a lo que echarle la culpa. Comenzamos a dar palos... Algo a lo que pudiera apuntar y decir, "Ahí están. Fueron ellos. ¡Yo no! ¡Yo no!" Necesitaba un cabeza de turco. Trudy también. Y lo encontramos.

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Viajes

Al igual que ocurre en los EE.UU., una vez que te encuentras en el interior de Canadá, no hay demasiados problemas para viajar. Cruzar la frontera desde los EE.UU. puede llegar a ser un problema. Les preguntarán si llevan armas encima, incluyendo sprays antivioladores y táster y si es así se los confiscarán: se las entregas y te las devuelven cuando regresas a los EE.UU. Si parecen sospechosos registrarán tu cocho y, como ocurre en los EE.UU., los negros y los latinos suelen resultar más "sospechosos" que los blancos y los orientales. Por lo que se refiere a llevar armas con ustedes, pueden introducir escopetas o rifles si los registran con una licencia de caza, pero olvídense de las armas de mano o los rifles de asalto. Son absolutamente ilegales.

Penetración

Para: hunter.list@hunter-net.org
De: Viajero72
Asunto: Epidemia en New Dijon

Como Oráculo171, yo también estuve en New Dijon. No se está inventado nada. Qué Dios nos ayude.

Para mí, fue así como ocurrió. Me encontraba en Montreal en un viaje de negocios cuando la Voz me despertó de un profundo sueño. Jesús, fue algo pasmoso. Como si tu padre te gritase al oído, "DEBES DETENERLOS", sin darte la menor explicación de cómo o a quiénes o a dónde debías ir. Todo se puso blanco por los bordes, podía verlo incluso en la oscuridad. Entonces vi la palabra, "ANIQUILACIÓN" y me cagué de miedo. Ni siquiera me detuve para ponerme los pantalones. Corrí hasta mi coche en pijama y zapatillas. No me molesté en limpiarme la nariz, que por cierto estaba sangrando como sangre siempre que los "ángeles" deciden comunicarme algo. Estaba a los mandos del coche y fuera del garaje antes siguiera de saber a dónde me dirigía. Pero no necesitaba preocuparme por ello. Las señales de la autopista decían "SIGUE" en vez de "100" y dónde debía haber leído "Drummondville" rezaba "CIUDAD DE LOS CONDENADOS". Después de tomar esa carretera, vi un cartel que anunciaba "Aniquilación", cuarenta kilómetros. Sin armas, sin nada, sólo un coche alquilado y yo, en medio de Quebec, en medio de la noche.

A unos quince kilómetros de New Dijon comencé a ver a un montón de coches que venían en sentido opuesto. Sus conductores parecían aterrorizados. Algunos de ellos me hicieron gestos frenéticos para indicarme que diera la vuelta. Al menos uno de ellos sangraba por la frente. Me aproximé y vi una especie de coche blindado aparcado de costado para bloquear la rampa de salida. Frente a la rampa de entrada había dos jeeps y un puñado de soldados (unos chiquillos), fuertemente armados, que miraban fijamente hacia la ciudad con aire aterrorizado. Aparqué detrás de ellos y toqué el claxon. Entonces, dos de ellos se volvieron, ¡y me apuntaron con sus jodidas ametralladoras! Les pregunté qué estaba ocurriendo. Todo lo que me dijeron fue "nadie puede entrar ni salir". Estaba a punto de preguntar por qué cuando apareció un coche desde la ciudad. Los soldados lo rodearon, gritando y blandiendo sus armas. Escuché a una mujer gritar y los soldados se tranquilizaron un poco. Creían que era alguien que trataba de escapar, pero cuando activé la Visión comprobé que se trataba de un pútrido. Tuve una visión de ella: salía de un contenedor del depósito de cadáveres arrancando los tornillos que lo mantenían cerrado. Estaba conmocionado y aún no me había despertado del todo, de modo que, sin más, empecé a gritarles a los soldados: "¡Está muerta! ¡Miren, es una de ellos!"

Bien, la mujer pútrida se puso nerviosa, los soldados se pusieron nerviosos y resultó que habían otros dos pútridos en el maletero. Después de que se hubieran disparado todas las balas había tres soldados menos y tres pútridos abatidos. Le dije al oficial al mando que tenía que asegurarse de que estaban aniquilados o hechos pedazos. Me preguntó cómo sabía eso. Me limité a sacudir la cabeza y preguntar qué estaba ocurriendo. Contestó que su centralita estaba colapsada por llamadas desde New Dijon en las que la gente aseguraba que los muertos se habían levantado. Incluso había llamado el jefe de Policía local, pidiendo apoyo del Ejército y eso lo decidió a actuar. Pero no esperaba esto, dijo. Entonces se volvió a preguntarme lo que sabía y yo le contesté: "Sé que están aquí y que deben ser detenidos". Me preguntó qué pensaba que debía hacerse. Le sugerí que trajeran lanzallamas y asintió.

Me contó que todavía quedaba mucha gente en la ciudad, así que le dije que dejara la mitad de sus hombres donde se encontraban, bloqueando la entrada y la salida. "No permita que nadie salga, independientemente de lo normales que parezcan", le advertí. Entonces tuve una idea, pedí papel y lápiz y dibujé uno de nuestros símbolos junto a otros dos que me acababa de inventar. "Si viene alguien, muéstrale esto y pídale que señale el verdadero. Si eligen éste puede dejarlo pasar. Pero a nadie más, ¿entendido? El que sea capaz de reconocerlo está con nosotros.... podrían decirle a alguno de ellos que se quedara aquí para que distinga a los vivos de los que fingen, ¿de acuerdo?". Me preguntó qué significaba cuanto le estaba contando y me limité a sacudir la cabeza. "No hay tiempo. ¿Va a confiar en mi para que los ayude a encontrar a los vivos?" Contestó que no tenía elección.

Así fue como acabé, vestido con pijama y haciendo de guía para seis soldados canadienses y su comandante. Los bastardos ni siquiera me habían dado un arma. Montamos en uno de los jeeps y nos adentramos lentamente en el pueblo. Al cambo de un rato nos detuvimos y cuatro de ellos descendieron y se situaron a ambos lados del vehículo. Parecían realmente nerviosos. Se me ocurrió que si los Mensajeros estaban por allí, sería un momento perfecto para comenzar a exaltar a la gente, pero supongo que tenían sus propios planes. O puede que sus poderes no funcionaran en medio de lo que ocurrió en New Dijon.

No se engañen: la ciudad entera estaba jodida. Para empezar, era algo que podía sentirse, como cuando te entra el frío y comienzas a ponerte nervioso sin razón aparente. Y te sentías... triste. No de esa forma melosa y falsa de publicidad de TV. Estabas realmente vacío y abatido y te sentías inútil. Como cuando mi mujer me abandonó. Por todas partes, los colores parecían haberse desvanecido y todo cuanto nos rodeaba estaba como muerto, putrefacto, agotado. Igual que un pueblo fantasma. Sólo que uno esperaría que un pueblo fantasma fuera silenciosos. Éste no lo era. Se escuchaban los sonidos de cristales rompiéndose y los gritos y las sirenas que aullaban y aullaban pero no se acercaban a nosotros.

Nos encaminamos hacia las sirenas, pensando que era lo mejor que podíamos hacer, cuando comencé a ver invisibles por todas partes. Normalmente, cuando ves a uno de ellos está caminado, ¿verdad? Éstos rolaban. Parecía como si un viento fuerte los hubiese desperdigado por todas partes, sólo que no soplaba ni la más ligera brisa. Entonces advertí que tres de ellos nos miraban y sonreían y, antes de que tuviéramos tiempo de decir "Oh, mierda" se arrojaron sobre nosotros. Uno se abalanzó directamente sobre el coche y se sumergió en el motor y, de pronto, al conductor se le escapó el volante de las manos y el acelerador se hundió hasta el fondo. Estaba tratando de atropellar a los soldados que nos precedían. Me arrojé hacia adelante para tratar de ayudar a controlar el volante cuando vi que el segundo de ellos se introducía en el cañón del arma de un soldado y ésta comenzaba a dispararse sola y acertaba en plena espalda al soldado que tenía delante. El conductor pisó el freno a fondo y puso el coche en punto muerto, pero era como si el jeep hubiera cobrado vida y estuviese tratando de actuar por su cuenta.

Finalmente el espíritu debió cansarse, porque salió y se alejó flotando. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que el tercero había desaparecido. Se había introducido en uno de los soldados, que sonreía y se disponía a abrir fuego contra nosotros. Disparó y falló, así que salí del coche y me arrojé contra sus piernas. El comandante gritaba y trataba de comprender lo que estaba ocurriendo, mientras yo peleaba con el muchacho poseído. Rodamos por el suelo y el comandante, gritando, me apuntó a la cabeza con su pistola. Le dije que le preguntara al muchacho su nombre. Tuve suerte de que fuera un hijo de puta muy tranquilo porque no me voló la cabeza sin más sino que me preguntó que quería decir. Estaba gritando, seguía aterrorizado, pero al menos escuchaba. Contesté, "¡El soldado está poseído! ¡Pregúntale su nombre!". Lo hizo y el soldado contestó alguna mierda como "¿No me reconoce, sargento?" El oficial abrió muchos los ojos. "¡Soy capitán" y apuntó con su arma al soldado poseído. El invisible comenzó a proferir toda clase de insultos y entonces abandonó al soldado y se desvaneció.

El soldado comenzó a llorar y el capitán lo abofeteó. Yo seguí mirando a mi alrededor y vi otro grupo de fantasmas que se aproximaba. Eran bastante más, quizá una docena. Entonces escuché un ruido que provenía de la dirección opuesta. Me volví y me encontré con la furgoneta más enorme que he visto en toda mi puta vida, con un foco en la parte trasera. Uno de los soldados levantó el rifle y le dije que se detuviera, porque la furgoneta tenía uno de nuestros símbolos pintados en un costado. El que corresponde a "aliados" o "nosotros", creo. Una mujer, sentada en la parte de atrás, manejaba el foco. Cuando apuntó a los invisibles con la luz, éstos se encogieron, huyeron y comenzaron a disolverse. Me levanté, corrí hacia la camioneta y grité. "¡Soy uno de los suyos!" Eran cinco, dos en la cabina y otros tres detrás. Un par de ellos parecían indios. El resto eran blancos y hablan con un acento que, según creo, era francés.

mantuvimos una extraña conversación, como si pudiéramos comprendernos sin necesidad de completar las frases mientras los soldados permanecían a nuestro alrededor, confusos. El oficial se impacientó y empezó a gritar. Uno de los indios se subió al jeep conmigo para protegerlo de los "demonios" y dos de los soldados montaron en la camioneta para ayudar a protegerla de los "zombis". Acto seguido, reanudamos nuestra marcha en dirección a las sirenas. No tardamos mucho en alcanzarlas.

Los soldados empezaron a gritar y a disparar inmediatamente. No puedo culparlos. Lo que vi... había dos cosas allí. Dos capas. Estaba el mundo físico, en el que había tres coches de policía destrozados y zombis corriendo de un lado a otro, rompiendo cosas y peleando y unos pocos jodiéndose entre si. Los polis habían estrellado los coches contra la gran cerca de hierro que rodeaba un viejo cementerio y parecía como si cada una de las tumbas de su interior estallara como una palomita mientras los cuerpos de su interior se levantaban. La otra capa, por encima de ésta, sólo podía percibirse con la Visión y era todavía peor. En el centro del cementerio había algo que parecía un enorme tornado negro, sólo que en vez de absorber las cosas estaba escupiendo invisibles... cientos, quizá miles de ellos. Cuatro y hasta cinco fantasmas se aferraban a algunos de los cuerpos y estos se arañaban piernas o rostros... como si lucharan contra si mismos mientras los invisibles luchaban por controlarlos.

Tan pronto como la camioneta se detuvo, un grupo de zombis se arrojó directamente contra nosotros. Los soldados disparaban, nosotros utilizábamos toda clase de facultades (deteniendo a los zombis, quemándolos con el faro de la chica, cortándolos con la cuchilla, utilizando la niebla mortal), ¡y no era suficiente! Vi al capitán caer bajo una oleada de zombis. Tan pronto como estuvo muerto, una docena de fantasmas se introdujo por su boca. Abrió los ojos y se puso en pie sobre sus rotas piernas, mientras su cabeza se sacudía de un lado a otor. También tenía roto el cuello. ¿Cómo detener aquello? ¿Cómo detener a un ejército (porque esto es lo que era) que puede volver tus muertos contra ti?

La mujer que conducía la camioneta (una blanca de pelo largo con una mirada salvaje) gritó que tenía que llegar hasta el centro del cementerio y necesitaba que la precediera con el jeep para impedir toda interferencia. Pensé que se había vuelto loca pero la verdad es que en aquel momento no parecía tener el menor sentido preocuparse por sobrevivir. Yo solo podía pensar que iba a morir y era muy probable que mi cuerpo regresase después, pero al menos habría hecho algo para cerrar aquel portal al infierno. Tal cual lo dije. Porque creo que eso es lo que era.

Así que arranqué y me lancé hacia delante arrollando los zombis mientras dos de los soldados disparaban en todas direcciones. Tenían suerte. No veían la parte mala de aquello hacia lo que nos encaminábamos. La camioneta nos seguía, abriendo una senda con el foco. Traté de llegar al centro de la tormenta pero no pude. Lo siento. Fallé. Me fue imposible seguir. No podía impedir que mis manos se apartaran del volante. Pero la mujer de la camioneta se arrojó contra el centro mismo de la perturbación y, repentinamente, ésta comenzó a desvanecerse. Como un globo pinchado, sólo que más lentamente, o como una peonza que empieza a detenerse. De algún modo, ella había logrado arrancarle el corazón. Los vientos que no podíamos sentir (solo veíamos a los espíritus cabalgando sobre ellos) se apagaron. Los invisibles voladores cayeron al suelo. La luz mortal y el fuego automático de nuestros rifles comenzaron a marcar una diferencia, porque ya no había docenas de espíritus para apoderarse de cada cuerpo que caía abatido. El tipo del camión que estaba utilizando la niebla de la muerte perdió el conocimiento y cayó. Los soldados se quedaron sin municiones pero para entonces los zombis y los invisibles huían, tratando de escapar de nosotros. Nos lanzamos en su persecución.

Oráculo tiene razón. Cientos de invisibles, quizá incluso un millar, escaparon de New Dijon aquella noche, pero podría haber sido mucho peor. Más soldados y policías aparecieron, junto con más exaltados. He oído que algunos de ellos lucharon entre sí por alguna razón y que hubo muchas muertes innecesarias. No sé lo que ocurrió en New Dijon pero podría volver a ocurrir y yo creo que así será. Tampoco sé lo que lo detuvo. Apenas tuve tiempo para hablar con la mujer del pelo largo. Le pregunté si un Mensajero se le había aparecido también a ella. Se limitó a mirarme con aquellos ojos grandes y vidriosos y dijo. "¿Aparecido? No. Ya está dentro de mi".

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Para: hunter.list@hunter-net.org
De: Viajero72
Asunto: Prospecto111 Puede Besar Mi Negro Culo

No pienso soportar toda esa sarta de estupideces que Prospecto111 está tratando de insinuar. El cabronazo psicópata tiene suerte de que no diga aquí su nombre para que cada jodido parpadeante de Vancouver vaya a su casa a morderle su culo de bastardo. ¡Se atreve a llamarme blando a ? Mierda, sólo lo piensa porque tiene la cabezota demasiado dura.

Esto es lo que realmente ocurrió. Me encontraba en Vancouver, como él ha dicho y me asocié con Pescador y con él, como también ha dicho. Pescador me contó que habían estado siguiendo a un parpadeante durante meses y que era un cabrón realmente malo. Sus colegas y el se dedicaron a seguirlo y, cuando lo atacaron, se volvió como loco. Se convirtió en una especie de monstruo de tres metros de altura e hizo pedazos a todo el mundo, salvo a Prospector y a él. Así que querían vengarse de él. Fantástico. Eso no me supone ningún problema. Lo organicé todo para poder estar con ellos y ayudarlos e incluso me traje a mi colega Pedro conmigo. Pescador consiguió gente de todas partes, como Codificador y Guardavía de Seattle. Estos dos pueden confirmar mi historia. También estaban algunos exaltados más que no pertenecen a la lista y algunos de los amigos de Pescador, que no creo que hayan escuchado la Llamada.

Pedro quería lanzarse a la carga y empezar a patear culos inmediatamente, pero Pescador no dejaba de decir, "No. No sabes la mala que es esta cosa. Tenemos que ser cuidadosos. Tenemos que hacer las cosas bien". Así que esperamos y seguimos al tipo durante un par de días y descubrimos que, primero, no tiene trabajo y segundo, va muy a menudo al apartamento de una mujer que vive sola. La examiné cuidadosamente y creo que está limpia: no es un parpadeante ni un pútrido ni un esclavo, nada sobre lo que yo pueda poner un dedo. Sólo quería ir detrás del parpadeante, pero Pescador decide que quiere hablar con la mujer y descubrir lo que sabe.

Ahora bien, creo que estaba demasiado impaciente por hacerlo. Yo diría que algo en la idea de hablar con la mujer lo puso caliente. Respáldame en esto, Codificador. ¿Es verdad o no que cuando capturó a la mujer en la calle parecía que ya hubiera hecho antes algo parecido? Y me mosqueé aún más cuando vi como la ataba. Había algo raro allí. Creo que le gustaba demasiado. Entonces empezó a actuar como si ella fuera el enemigo pero yo no creo que la pobre supiera más que nosotros sino, probablemente, bastante menos. Nos dijo el nombre del parpadeante, Mike Stone y que, por alguna razón, él prefería que ella lo llamara "Guijarro de  Agua Corriente" ("Running Water Stone"). Ni siquiera trató de resistirse. En cuanto Pescador la amenazó con un cigarrillo encendido, nos contó todo lo que sabía. Pero él seguía queriendo quemarla para averiguar si se guardaba algo. No era una cosa muerta, gente. ¡Era una mujer normal!

Nos contó qué, básicamente, Stone la estaba acosando. No dejaba de pedirle que saliera con él, no aceptaba un no por respuesta, le hacía toda clase de extraños regalos (como por ejemplo una falda india tejida a mano, jotas de los nativos y cosas así) y repetía contantemente que ella "estaba destinada a ser suya". Stone le decía que solo podía tener hijos con "alguien como ella", significase esto lo que significase. Ella nos juró una vez tras otra que odiaba al tipo, que estaba aterrorizada y que no tenía la menor intención de tener hijos con él. Pedro y yo le dijimos a Pescador que la dejara marchar. Prospecto estaba con él. Las cosas se pusieron tensas. No voy a mentir diciendo que sentía simpatía alguna por Pescador, pero de eso a decir que estaba planeando matarlo porque me gustaba la chica, como asegura Prospecto, media una gran diferencia. ¡Eso es una estupidez!

Mientras Pescador trataba de hacerse el jefe, el jodido Mike Stone se presenta en el almacén en el que teníamos a la chica. Pero ya no se parece al tipo al que habíamos estado siguiendo. Ahora ha adoptado la forma de tres metros de altura de exterminador de hombres. Ninguno de nosotros estaba preparado. Las cosas se pusieron feas. Con dos golpes de sus garras se cargó a un par de amigos de Pescador. Fue una suerte que Pedro se encontrara allí. Mientras el resto de nosotros corría y gritaba, él agarró una barra de hierro, comenzó a gritar como un poseso y se abalanzó sobre el monstruo. Eso nos dio tiempo para sobreponernos, activar la Visión y empezar a utilizar las facultades. Y a pesar de ello, la cosa fue una carnicería.

En un momento determinado, el monstruo tenía un cuerpo sujeto por los tobillos y lo estaba utilizando como garrote para atacar a Prospecto. Me empujó hacia atrás con tal fuerza que me partió dos costillas. Y mientras nos pateaba los traseros, no dejaba de gritar a la mujer "yo te salvaré" y a llamarla "mi amor" y cosas parecidas. En la lejanía podían escucharse sirenas. Estaba tratando de levantarme cuando escuché a Prospecto decir "Bueno, ¿qué hacemos con ella?" Me volví y vi que Pescador la estaba apuntando a la cara con su pistola. "Es un riesgo" dice. Ella grita como una loca, diciendo que no es uno de ellos, que es nocente. Sé que es cierto, así que lo apunto a él, creo que era el arma de Guardavía. La verdad es que le habría perdido la pista en algún momento y digo "Hazlo y eres hombre muerto". Si, que si, lo amenacé a causa de la chica, pero no es como lo que él cabrón de Prospecto pretende sugerir.

Pescador me miró. Tenía los ojos muy abiertos y le brillaban Se estaba lamiendo los labios como un niño la mañana de Navidad y dijo. "Tengo que matarla porque si no dará a luz a más cosas como esa. ¿Es que no te das cuenta? Tenemos que matar a los progenitores. Si no lo hacemos, nos destruirán".

Para entonces, incluso Prospecto estaba diciendo que no lo hiciera y Pedro me respaldaba. Pescador hizo ver que cedía y dijo que teníamos que marcharnos antes de que aparecieran los polis. Las sirenas se aproximaban. Se volvió. Pedro me ayudó a caminar. Prospecto corrió hacia la puerta, iba a traer la furgoneta. Ni siquiera se encontraba allí cuando, repentinamente, Pescador se volvió y sacó su arma. Escuché el grito de la chica pero no fui suficientemente rápido. El enfermo tenía una sonrisa de oreja a oreja cuando le disparó. Así que yo le disparé a él. Disparé a uno de los nuestros, si y, cuando estaba en el suelo, le metí una bala en el cerebro. Probablemente eso fue lo que Prospecto vio al reaparecer en la puerta. Lo volvería a hacer. Limpié la pistola, desaté a la chica y me largué. Fui el último en salir. Ni siquiera sé si ella seguía con vida.

Escucha bien, Prospecto. Si tienes un problema conmigo, podemos solucionarlo. Nos encontramos en algún sitio y lo arreglamos de una vez y para siempre. Si tienes huevos, elige el lugar y de ja de decir toda esa mierda cobarde sobre mi en la lista. Y, una cosa más: estoy vigilando los periódicos aquí en Seattle, bastardo. Si la chica sigue con vida y sufre algún daño, será tu culo el que lo pague y ni siquiera lo verás llegar.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."