De: Chicodesoja134
Asunto: Una mierda a Oz
Antes de que pueda contarles como movemos por este país, hay algunos lugares que deberían conocer, lugares en los que hemos tenido encuentros con lo sobrenatural, para bien o para mal. Lección básica: Australia es grande... ¡Tan grande como América del Norte! Aquí hay ranchos de ganado del tamaño de algunos estados americanos. El continente se divide en seis regiones: Queensland, Nueva Gales del Sur, Victoria, Australia Occidental, Australia del Sur y Tasmania: y además, dos territorios: El Territorio del Norte y el Territorio de la Capital. La mayoría de nuestras excursiones han tenido por escenario las costas de Nueva Gales del Sur y Queensland, aunque hemos hecho algunas incursiones en Australia del Sur y un viaje al Territorio del Norte.
Aunque hemos perdido contacto con ellos hace unos pocos días, el único grupo de caminantes que conocemos opera en los alrededores de Darwin, en la costa norte. A juzgar por lo que nos han contado, se han internado en el desierto en dirección sur en varias razas de cambiapieles, utilizando Alice Springs como base. También han hecho algunos viajes a Perth y en ese lugar perdieron a dos de sus miembros frente a una manada de cambiapieles. La idea de que estas bestias pueden haber avanzado hasta la costa no contribuye a mejorar nuestro sueño, pues esperábamos que, dada su lejanía del corazón del continente, fuese zona segura.
Cierto, Peth está aislada y es un objetivo fácil, pero si una ciudad, incluso una remota como ésta, puede ser invadida por cambiapieles, solo es una cuestión de tiempo que otras, como Melbourne y Sídney, se conviertan en sus objetivos. Por ahora, las costas orientales parecen relativamente seguras. Organicen un viaje hasta Sídney y permanezcan en la zona si es posible, al menos hasta que se hayan familiarizado con el país. Su fuerte base industrial parece mantener alejados a los cambiapieles, aunque pueden encontrarse con lobs.
Hace cosa de un mes, descubrimos un enclave infestado de monstruos. Se encuentra en la carretera del Gran Océano, que discurre entre Torquay y Warrnambool, en Victoria. No hay demasiadas atracciones para turistas en el camino, simplemente la carretera y tú. O al menos, eso es lo que se pretende que crean los patos. Nos encontrábamos todos allí, a excepción de Ashley y Meredith, que se habían quedado en Sídney. Conducíamos de noche para ganar tiempo. Erin nos despertó y señaló hacia el océano. Docenas de figuras emergían de las olas y se dirigían tambaleándose hacia la carretera. No se trataba de turistas borrachos o algo parecido. ¡Pero entonces me di cuenta que podía ver a través de ellos!
Evan gritó y yo advertí que había más adelante de nosotros, alineados a lo largo de la carretera; cuentos de ellos, vestidos con toda clase de atuendos, desde ropas modernas a antiguos ropajes de marinero. ¿Qué podíamos hacer contra tantos? Simplemente conduje tan rápido como pude y pasé a través de algunos de ellos. Traté de no pensar en lo que ocurriría si nos quedábamos sin gasolina en medio de aquella muchedumbre. Se que Bishop tiene teorías que sostienen que los espíritus se originan en las tierras interiores, pero aquel era el lugar más alejado posible y las criaturas se contaban por centenares. Creo posible que estuvieran utilizando la carretera para llegar a ciudades distantes que de otra manera les hubieran resultado inaccesibles. La gente podía tomar aquella carretera y llegar a su destino con pasajeros inesperados. Cuando sepamos más y podamos ocuparnos de ellos, hemos planeado volver a la Carretera del Gran Fantasma (así la llamamos ahora) a primeras horas del día para ver lo que podemos hacer de noche. Simplemente tenemos que asegurarnos de que el depósito está lleno antes de marcharnos.
Sin embargo, incluso la Carretera del Gran Fantasma parece algo soso cuando se la compara con los problemas que tuvimos al investigar los problemas que se producen en las carreteras que conducen al Monte Isa en Queensland. Algunos sepos de talante aventurero se dirigieron hacia la zona a pesar de que se trata de un área desértica de cientos de kilómetros de extensión. Hubo algunos informes sobre extraños accidentes y ataques animales y entonces algunos turistas desaparecieron. Esta vez estábamos preparados para dirigirnos al interior, pero lo que descubrimos resultó perturbador. Nunca encontramos a los turistas desaparecidos, pero en cambio perseguimos a dos cambiapieles hasta una mina en activo. Los perdimos en algún punto del interior de los túneles. Al día siguiente, la mina se clausuró a causa de una serie de "fallos mecánicos". Un día después, dieciséis mineros perdieron la vida en una explotación vecina al desplomarse un túnel entero. Después de aquello, se intensificó la presencia policial, de manera que nos marchamos, pero cada noche que pasamos allí pudimos escuchar los aullidos de los perros. No teníamos dudas sobre la identidad de los responsables de las muertes. Pero lo más aterrador es que sólo fueron necesarios dos de ellos para conseguirlo.
Naturalmente, también hay otros lugares seguros por aquí, refugios en los que pueden relajarse si llega a ser necesario. El primero de ellos es, naturalmente, la Casa-I de las afueras de Sídney. La hemos llenado de suministros, por no mencionar los sistemas de seguridad. Suponemos que podría alojar al doble de nuestros números durante tres semanas en el caso de que se produjera un asedio (en el interior tenemos incluso una pequeña capilla para aquellos de espíritu religioso y, después de pasar algunas semanas en esta vida, ¿quién no lo es?).
También hemos establecido un par de residencias improvisadas. Una se encuentra en Adelaida, en un pequeño hotel de poca calidad llamado la Posada del Descanso de Nick. La otra se encuentra en el hogar de un matrimonio en Alice Springs. Nick reserva permanentemente algunas habitaciones para cualquiera que se registre como "señor de Joe Drake" o "Señorita Jane Duck". Están apartadas de la calle y cuentan con cuatro fáciles rutas de escape diferentes para el caso de que haya problemas. Las habitaciones no son maravillosas pero tampoco resultan llamativas ni fáciles de encontrar, así que suponemos que bastarán para pasar algún tiempo, antes de dirigirse al norte, al interior o incluso al oeste, a Perth.
Por lo que se refiere a nuestros amigos de Alice Springs, no daré sus nombres, pero diré que el marido es el encargado de un bar bien conocido. Presta especial atención a cualquiera que pida una bebida llamada Bicho Jesús. Su casa es más bonita que el hotel de Nick. No puede alojar mucha gente durante tiempo indefinido sin llamar la atención de los vecinos, así que no se queden mucho tiempo allí, especialmente si sospechan que los monstruos les siguen los pasos. Ambos son viejos amigos de la familia de Evan. Cualquiera que amenace sus vidas o sus propiedades tendrá que responder ante nosotros.
Meredith acaba de recordarme otra cosa: hasta el momento, nadie ha investigado cuidadosamente Tasmania. Bishop y ella han discutido la posibilidad de utilizarla como una base secundaria de operaciones, especialmente si los cambiapieles logran avanzar hasta la costa este. Creemos que su aislamiento respecto al continentes debería de mantenerla a salvo por algún tiempo.
Sin embargo, hace cosa de una semana tuve un sueño perturbador sobre la isla. Soñé que volábamos hacia allí. Mientras nos aproximábamos, los motores fallaron y nos precipitamos hacia la muerte. Justa antes de que chocáramos contra la costa, vi a un grupo de cambiapieles y lobs, que nos miraban sonrientes. Entonces desperté. Todavía no le he mencionado esto a nadie, en parte porque no quiero descorazonarlos sin ningún motivo y en parte porque yo mismo me resisto a abandonar la esperanza de contar con un refugio seguro. Sin embargo, he pensado largo y tendido sobre este sueño. Aunque se encuentre tan aleada del corazón del país, Tasmania, con sus majestuosas tierras salvajes, podría ser el hogar de otros cambiapieles. Por lo que se refiere a los lobs, si la historia de Hobart no se presta para creer en fantasmas infelices, es que no los hay en ningún otro lugar.
Finalmente, otro lugar que se merece ser mencionado, aunque sólo sea porque los caminantes parecemos tener algún tipo de conexión con él, es Uluru, antaño conocido como Ayers Rock. Ashley lo nombra en su sueño y muchos de nosotros hemos soñado también con él. No sabemos con exactitud por qué nos atrae de esa manera. Es un punto vital en las creencias de los aborígenes, pero este aspecto contribuye a confundirme más que cualquier otra cosa, dad nuestra separación con la profecía. El instinto me dice que una importante pieza del enigma se oculta allí.
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Trascripción telefónica, sin atribuir.
• VOZ FEMENINA: ya me has oído cariño. Llevé a Maggie a uno de esos hombres medicina que hay en las reservas de los nativos. ¡Y creo que ayudó más con sus palos y su Dios-sabe-qué que cualquiera de tus amigos psicólogos!
• VOZ MASCULINA: No empecemos.... Entonces, está recuperada?
• VOZ FEMENINA: No del todo, pero al menos vuelve a poder dormir. Está mucho mejor, considerando que tuve que llevarla en coche hasta Oodnadatta, para ver a ese tal Wotjobaluk. Benny Wotjobaluk, creo que dijo.
• VOZ MASCULINA: Espero que no fuera muy caro. ¿Qué hiciste, darle algunos abalorios?
• VOZ FEMENINA: No, ni siquiera me cobró. Este tipo es la muerte de todos tus amigos psiquiatras. Después de que hubiera terminado de cantar y curarla, me pidió que te dijera que los "farmorianos" estaban libres. Supongo que se refería a ovejas.
• VOZ MASCULINA: ¿Te pidió que me lo dijeras? ¡Jesús, mi hija tiene pesadillas e incluso los nativos me echan la culpa!
• VOZ FEMENINA: Eso fue lo que dijo. Algo sobre que el mundo no era más que un sueño de tales criaturas y que ahora estaban despertando. ¡Ovejas soñadoras!
• VOZ MASCULINA: Mira cariño, tengo que colgar. Creo que me están llamando.





















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