De: Perroparia140
Asunto: Sri Lanka
Para: hunter.list@hunter-net.org
El mundo está equivocado. O quizá soy yo el que lo está. Puede que sea un extraño entre los míos, como dijo la mujer-zorro. Demonios, ya ni siquiera sé quiénes son los míos.
Déjenme que les explique cómo he acabado sin un penique en el bolsillo y aterrorizado en medio de Sri Lanka. Después de mi último mensaje de correo electrónico, me dirigí hacia los pueblos de la zona del Triángulo Dorado en busca de pistas sobre el paradero del Ángel. Allí solo se habla sobre drogas: no ha habido fuerzas de seguridad gubernamentales desde hace décadas. En un bar de bambú situado a la orilla del rio en Ban Pang conocí a un hombre, un desagradable piloto corso de las montañas llamado Louis, que dijo que podía haber hecho negocios con un nigre. Lo examiné con la visión y descubrí que estaba limpio: ningún rastro de infección ni nada parecido. Pero cuando percibí en un destello la imagen del Ángel pasando su extraña lengua en zigzag sobre el rostro y la boca de Louis, supe que lo sobrenatural no le era del todo desconocido.
Le dijo que tenía un mensaje urgente para el Ángel y que yo era uno de sus "ayudantes especiales" de Sai Frek. Se mostró escéptico hasta que lo cubrí con la niebla caliente. Eso lo convenció de que no formaba parte del equipo. Sé que ha habido un debate sobre el uso de nuestras habilidades frente a la gente normal. Yo digo que lo hagan cuando necesiten obtener una reacción.
Resultó que Louis había trabajado para el Ángel y sus asociados durante un par de años, transportándolos en su avioneta a una pista de aterrizaje secreta situada al norte de Sri Lanka. Aparentemente, el jefe del Ángel se encontraba allí, alguien a quien llamaban "El Nubio". Louis nunca lo había visto. La pasada semana, El Ángel se había presentado allí y le había pedido que lo llevara, pero esta vez lo acompañaba una invitada. Loui describió a Bai a la perfección. En aquel momento estuve a punto de perder la calma y echarlo todo a perder.
A pesar de contar con la "confianza" de Louis, el bastardo se quedó con casi todo mi dinero por llevarme. Tuvimos que atravesar el rio Mekong para entrar en Laos después de la puesta de sol, navegando en una barca de bambú y esquivando a los antiguos guarda fluviales de la Guerra de Vietnam que hacían las veces de puertos fronterizos. Los hombres de Louis nos recogieron al otro lado y nos llevaron a un claro, donde más hombres estaban quitando la maleza que ocultaba una pequeña pista de aterrizaje de tierra. Sacaron el Cessna de Louis de una cabaña cercana. Con solo una maniobra para mostrar dónde terminaba la pista, abandonamos Tailandia con una luna creciente.
Aterrizamos un par de horas después en una diminuta pista privada en el extremo de un bosque. Aparentemente, Louis había llamado para advertir de nuestra llegada; mientras nos deteníamos un par de tipos nos saludaron. Pero los pútridos que nos esperaban no eran un comité de bienvenida. Sacaron a Louis de la cabina tan pronto como abrió la puerta y le volaron la cabeza de un tiro. Yo hubiera cerrado la puerta si hubiera podido encontrar la jodida cerradura, pero supongo que no habrían cambiado demasiado las cosas. Me sacaron a rastras, mientras yo daba patadas y gritaba.
Estaba seguro que me esperaba el mismo destino que a Louis. El jodido cabrón me apuntó con su pistola y me miró directamente a los ojos... y entonces bajó la mirada con una expresión exasperada en el rostro. Con voz entrecortada, dijo algo como "damvee". Cuando el que se estaba alimentando de Louis hubo terminado, hablaron entre ellos en tono apagado. ¡Lo siguiente que supe es que me encontraba en la parte trasera de su jeep y contaba con una escolta! Ni siquiera me explicaron lo que estaba ocurriendo. Simplemente se disculparon con gestos ostentosos y señalaron a un mapa y al cabo de un rato pude deducir que me estaban preguntando dónde quería ir. Sólo dije "Ángel" y saqué la lengua, como una serpiente. Parecieron comprender y se mostraron intimidados.
Eventualmente acabamos por llegar a una ciudad llamada Colombo. En vez de seguir adelante salí. No quería presentarme a mi objetivo cara a cara. Quería enfrentarme a él en mis propios términos... y encontrar a Bai. Sin embargo, entrando me atormentaban otros pensamientos. ¿Qué era un "damvee" y porqué habían cambiado aquellos soldados pútridos de intenciones y actitud cuando habían creído que yo era uno de ellos? ¿Por qué la criatura flotante me había ignorado? Y ya que estábamos, ¿por qué habían confiando en mi los yakuza? Cosas que no había pensado dos veces en el pasado comenzaban de pronto a resultar sospechosas. ¿Qué decía todo aquello sobre mí? He sido un extranjero toda mi vida: aislado de mi herencia, mi familia, mis camaradas y ahora parece que encuentro mi lugar entre las mismas cosas a las que pretendo detener. ¿Qué es lo que soy?
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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