La televisión es probablemente menos importante que la prensa, salvo quizá para los más crédulos, para las masas influenciables por la publicidad. La mayoría de los países no tiene muchos canales. Aquí en Gran Bretaña tenemos cinco, incluyendo a la "abuelita", Bech, también conocida como la BBC. Si quieres tener una TV y recibir diferentes canales, tienes que contar con un permiso especial. Si no tienes el permiso pero posees una TV, las multas pueden ser enormes. Las reposiciones estadounidenses son muy populares y, en general, la televisión no es tan vital como supongo debe de ser en los EE.UU. (a juzgar por la gente de esta lista y por las series que he visto, como Dallas, en las que los yanquis parecen tener un TV en cada habitación). Ver TV es perder el tiempo, considerando que puedes leer el periódico mientras te diriges en tren o autobús a tu próxima misión.
Sí, los periódicos y las revistas son mucho más importantes. Los más populares en Gran Bretaña son el Times, más o menos favorable al partido en el gobierno; el Daily Telegraph, muy conservador; y el Sun, destinado al ciudadano medio. Debo admitir que a menudo la línea que separa a las publicaciones serias de la prensa amarilla es muy tenue. Incluso algunos de los periódicos más serios cuentan con su chica de la página tres y otra clase de tonterías variadas. Conviene reseñar por su utilidad la idea del "balaam": material de relleno en los periódicos y noticias. Si tienen un contacto en un periódico, pueden inducirlo de vez en cuando a que publique un mensaje en su sección de balaam. No hay garantía alguna de que vaya a aparecer, pero podría resultar un medio útil para enviar un mensaje u organizar un encuentro. ¡Nadie le presta la menor atención a esta clase de material excepto quizá nustros aliados!
¿Cómo controlan los monstruos los medios de comunicación? Si no lo hacen ya, supongo que no tardarán en hacerlo. Y este es un asunto muy serio. Si un zombi pudiera tener acceso a los artículos propuestos para un periódico, podría ser capaz de relacionar informes sobre actividades de cazadores y descubrir nuestras identidades. Alguien debe investigar la situación de los periódicos. Dejando a un lado mis comentarios sobre el balaam, tengo la extraña sensación de que no son tan seguros como creemos.
Informadores y Simpatizantes
Al contrario que mis conocidos más peligrosos, creo que encontrarán a la mayoría de las personas que forman esta lista amigables y fáciles de tratar. Pero se los advierto: a pesar de que no tendrán que preocuparse por conservar la cabeza sobre los hombros si se presentan sin ser anunciados, no les hagan perder el tiempo.
• Reginald Clark
¡El que Europa sea una unión no significa que nos hayamos convertido en una gran familia feliz! Por eso siguen existiendo las embajadas. Clark trabaja en la embajada Británica de La Haya. Nada extravagante, trabajo de campo para los ayudantes del embajador en su mayor parte. Pero es de los que pueden conseguir cosas, cosas útiles como sellar los documentos y organizar las conexiones entre los países.
No es uno de nosotros, pero está de nuestro lado. Un exaltado lo sacó de un atolladero (no sé quién pero no creo que haya estado jamás en la lista). Desde entonces, Clark se ha mostrado de lo más cooperativo conmigo y otros camaradas, organizando viajes, facilitando el envío de "suministros médicos" poco habituales y ayudándonos a mantener el contacto. No comprende del todo lo que ocurre. Simplemente sabe que hay cosas ahí fuera, cosas como la que le atacó no hace mucho. El único favor que nos pide es que observemos la ley. No le pidan que los ayude a pasar armas o explosivos de contrabando. Está dispuesto a ayudar, pero comprometer su posición no nos sería de ayuda a ninguno (y menos que a nadie, al propio Clark).
• Doctora Ludmila Kosskova
La conocí en mi último viaje a Bucarest. La Dra. Kosskova dirige una clínica clandestina. Por lo que me contó, las conexiones políticas de su familia le consiguieron la mejor formación en cirugía existente en la antigua URSS, pero la caída del comunismo fue un duro revés para ella. Terminó en Rumania, utilizando sus conocimientos lo mejor que podía. En la actualidad, su clientela incluye a criminales, habitantes de la ciudad y algunos cazadores (por lo que pude averiguar). Lo mejor de la buena doctora es su discreción; Ludmila es reputada por su silencio y, además, sabe a quién debe sobornar para alejar los problemas. Puede extraerles balas o coser heridas de cuchillos o garras y nunca hará preguntas incómodas.
Pero no esperen que trabaje por caridad. Sus servicios son caros. Trabaja por dinero y aceptará oro u objetos de valor que puedan venderse fácilmente. También aceptará material médico, como medicamentos, agujas y cosas así. Creo que tiene conexiones comerciales ilegales con algunos de sus parientes de Rusia. Parece preocuparse genuinamente por ayudar a la gente, lo que ocurre es que es una pragmática. A decir verdad, no sé si sabe algo sobre la existencia de los cazadores o los monstruos, pues el asunto jamás ha surgido en nuestras conversaciones (hablaba muy en serio cuando dije que nunca hace preguntas).
• Padre Gyorgi
¿Recuerdan mi malogrado viaje a Italia? Cuando terminé allí, conseguí pasaje en un barco que iba a Grecia. Conocí al padre Gyorgi en Creta. No sé qué fue lo que me poseyó en aquel momento, pero la vedad es que le conté la mayor parte de mi historia en una larga noche (puede que la bebida ayudara un poco). Nadie se vio más sorprendido que yo al ver que el buen sacerdote me escuchaba y hacía lo que podía para ofrecerme consuelo. No confirmó ni negó la existencia de los monstruos, al menos no delante de mí. Pero me dijo que había cosas en la Tierra que no podían ser explicadas por las apetencias de los mortales. Como sacerdote que era, dijo, se sentía obligado a darme consejo espiritual.
El padre Gyorgi no tiene contactos en el gobierno, ni armas ni pasaportes falsos. Todo cuanto puede ofrecerles en términos de seguridad es un viejo camastro, algo de pescado fresco y una rebanada de pan. Pero si necesitan hablar con alguien, es el hombre adecuado, de día o de noche. Búsquenlo en la Iglesia de San Marcos, en las afueras de Knossos.
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Querido Scratch
Soy un lector de Serbia que te sigue desde hace mucho tiempo. Me he dado cuenta de que nunca has publicado una carta desde Yugoslavia y he decidido rectificar esta situación con una historia extraída de mi propia vida sexual.
Hace unas pocas semanas, me encontraba necesitado de compañía femenina, así que después de salir del trabajo me dirigí al salón de baile. Últimamente está lleno de chicas nuevas, recién llegadas de Albania, Macedonia o Bosnia. A pesar del hecho de que no son verdaderamente eslavas, algunas están bastante limpias. ¡Y si estás borracho todas resultan sexys!
En cualquier caso, una de las chicas parecía especialmente dispuesta, así que la invité a una copa de grapa. Se llamaba Elena y tenía un pecho enorme (soy un "fan de las tetas" como ustedes lo llaman), pero su rasgo más atractivo eran sus ojos, que eran grandes y dorados. Ya sabes, como los de un tigre o algo parecido. No soy de los que pierden el tiempo conversando, y parece ser que a ella tampoco le interesaba demasiado, así que me la llevé a mi apartamento.
¡Déjenme que les diga, lectores de Scratch, que me tuvo trabajando toda la noche! ¡Gritando y aullando como un animal salvaje mientras me clavaba sus uñas en la espalda!
A la mañana siguiente me encontraba tan mal que fui al hospital. El doctor me dijo que había perdido medio litro de sangre.
M.K., Belgrado.





















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