—Isaías 1:13
Esta sección no es como las demás. Las otras secciones asumen que los exaltados desconocen las verdades generales referentes al Mundo de Tinieblas y sus esquivos pobladores de ultratumba. Los individuos elegidos se encuentran con criaturas solitarias (o quizá con un puñado de ellas) y entonces se dan cuenta de que hay otros seres que acechan en las sombras de lo cotidiano, pero nunca llegan a percibir por completo el alcance de lo sobrenatural en todo el mundo o a asimilar su enormidad. Lo único que pueden hacer es especular sobre las ramificaciones de su propia y limitada experiencia con el miedo.
Es posible, no obstante, que los cazadores descubran que no son los únicos que ven a los monstruos y conocen la verdad. Otras personas, algunas corrientes y otras que son algo más que los Pepitos y Pepitas del día a día, tienen a su vez una noción de lo que acecha ahí fuera. Estas personas suelen pertenecer a grupos afiliados a religiones veteranas o a gobiernos cuya historia o exploración los ha puesto en contacto (o conflicto) con lo desconocido y les ha proporcionado un atisbo de realidad. Con el paso del tiempo, esa chispa se convierte en llama, y estas sociedades ahondan en sus pesquisas relativas a las criaturas de la noche y los distintos métodos de enfrentarse a ellas.
La cuestión es, ¿cómo reparan los exaltados y los miembros de estas organizaciones en la existencia del otro, cómo se conocen y relacionan? Por lo general, ninguna de las partes llega a este nivel de interacción. Los cazadores y las agencias conscientes son sencillamente demasiado escasas, demasiado paranoicas y demasiado protectoras como para permitirse llamar la atención o ser descubiertas. A fin de cuentas, los cazadores y los agentes humanos se las apañan para existir ante las propias narices de los sombríos habitantes del mundo, por lo que es lógico que también consigan pasar desapercibidos entre sí.
Aun así, los objetivos comunes a los cazadores y las agencias (como puedan ser la investigación de fantasmas, la recaudación de información acerca de los vampiros o el enfrentamiento a los muertos ambulantes) pueden propiciar que se crucen los caminos de los agentes y los exaltados. Quizá estos lleven a cabo una búsqueda en la Red y pregunten por alguien que parezca estar informado acerca de lo sobrenatural, o puede que crean incluso que esta persona sea un compañero elegido, tan solo para informar a las agencias conectadas a Internet de que hay personas extrañamente alertas actuando en el mundo. O puede que un grupo de exaltados violentos adopte medidas drásticas contra un peón de sangre al que sigan la pista agentes gubernamentales. Cuando los cazadores eliminen a esa marioneta, podrían aparecer como un punto de luz en el radar de algún gobierno... e incluso podrían convertirse en el sujeto de un nuevo estudio, llevado a cabo por una rama ultrasecreta de la burocracia.
El que estas partes lleguen a conciliarse dependerá de lo similares que sean sus objetivos, de si están dispuestos a confiar en alguien que no sea de los suyos y, por supuesto, de lo diplomático o violento que resulte su encuentro.
En el fondo, el descubrimiento de la existencia de agencias mortales que tengan conocimiento de lo sobrenatural puede ser tanto una bendición como una maldición para los exaltados. Saber que hay alguien más que comprende y puede resultar útil ante una adversidad abrumadora significa que existe esperanza frente a la noche. Ser capaz de recurrir a alguien que no sea un compañero exaltado en busca de ayuda o consuelo apunta a la posibilidad de que tal vez algún día todo el mundo pueda despertar a la verdad. Por consiguiente, sí que podría caber la posibilidad de heredar la tierra algún día. Pero claro, si la relación entre estos grupos y los elegidos es inestable o, sencillamente, insostenible, se añadirá otro enemigo a la larga lista de los cazadores. Y esa posibilidad bien pudiera ser la más desalentadora, puesto que la esperanza de encontrar a otras personas cuya mentalidad sea afín y nuevos aliados sucumbirá al perenne y trágico fracaso de la humanidad a la hora de encontrar intereses comunes.
La posibilidad de que los cazadores conozcan agencias mortales informadas hace de este libro una propuesta un tanto especulativa. El enfoque de Primer contacto asume que los exaltados de tus partidas sean los que establezcan ese «primer contacto». Empero, la temática de tu crónica o la dirección en que decida avanzar el Narrador podrían no dar lugar a este tipo de descubrimiento o interacción en potencia. Puede que se espere de tus cazadores que se enfrenten solos a la noche. Puede que estén abocados a sobrevivir o sucumbir por su cuenta, sin ayuda —o impedimento— de nadie, aparte de otros cazadores. Si esa es la verdad de tu juego, este libro será más una guía «hipotética» que un manual de instrucciones. Te muestra y explica cómo podrían coincidir los exaltados y las agencias mortales, pero su contenido no tiene por qué considerarse una verdad absoluta dentro del Mundo de Tinieblas. Tampoco tienes por qué usar este libro antes de que tus jugadores y tú estéis preparados.
Sólo para tus Ojos
Esta sección está diseñada para que lo utilicen tanto jugadores como Narradores de Cazador. Los jugadores verán cómo puede llegar a ser la interacción con las agencias secretas que están al corriente de la existencia de los monstruos y podrán emularla en sus partidas. Los Narradores reciben toda la información exclusiva necesaria para describir y dirigir dichos grupos y sociedades, amén de nociones relativas al modo en que pueda mantenerse o romperse su relación con los cazadores.
Nos hemos esmerado para que la información más comprometida no caiga en manos de los jugadores; hay cosas que los exaltados y, por tanto, los jugadores no deberían saber. Los Narradores disfrutan de secciones dedicadas a ellos en exclusiva, encabezadas por el prefacio "Narrador:". Aun así, hay ocasiones en que dedicar información solo a los Narradores implica hilar muy fino o crear confusión para aquellos jugadores que necesiten algo de información básica acerca de cada grupo para saber qué están leyendo. Como consecuencia de esto se filtran, por ejemplo, ciertos detalles cruciales acerca de la Inquisición o la NSA. Si quieres que tus jugadores no sepan nada acerca de las agencias que aparecen en este libro, léete los capítulos apropiados antes de decidir si pueden hacerlo tus jugadores. Eso, o siéntete libre de practicar cambios en los grupos que quieras utilizar para que lo que lean los jugadores no vaya a misa dentro de tu partida, de modo que los jugadores no tengan que hacerse demasiado los suecos por el bien de sus personajes. Y, desde luego, siempre puedes negar a tu tropa el acceso a este libro, asumiendo que los jugadores no vayan a echarle un vistazo a hurtadillas de todos modos.
Los Agentes y los Exaltados
Varios de los capítulos que aquí aparecen afrontan el tema de si los miembros de algunas organizaciones o sectas que están al corriente de lo sobrenatural pueden ser exaltados. O si los cazadores ya existentes pueden adquirir algún tipo de truco místico al que pudieran tener acceso los agentes. Como regla general, los agentes, sectarios y burócratas no pueden ser exaltados. Todas ellas son personas con capacidades antinaturales ya existentes o con una formación y comprensión del mundo sobrenatural que predetermina su actitud o punto de vista ante las criaturas (a menudo en comunión con la línea del partido). Estas capacidades o prejuicios impiden automáticamente que este tipo de personas puedan ser exaltadas. Cierto, cuando los Mensajeros eligen a sus propios agentes, buscan personas cuyas vidas y experiencias les hayan enseñado a reaccionar y a tratar con conocimiento de lo sobrenatural. Sin embargo, los Heraldos seleccionan a aquellas personas que no tengan ningún tipo de historial con lo fantástico ni conexión con ello para que las reacciones de estas personas estén libres por completo de prejuicios. Los elegidos reaccionan ante la existencia de los monstruos en función de quiénes son, no de lo que les han enseñado a hacer ni de la magia que ya dominen. De ese modo, los Heraldos disponen de instrumentos sin estrenar y sin estropear a su disposición.
También podría surgir la cuestión de conceder a un agente el papel de espectador. El canon del juego lo prohíbe. El hecho de que alguien sea un espectador sugiere que los Mensajeros lo han seleccionado para que llegue a convertirse en uno de los exaltados. Lo único es que el sujeto suspendió el examen. En virtud de haber sido puesto a prueba, el aspirante a cazador tuvo que cumplir los requisitos iniciales que exigen los Heraldos a los exaltados. Eso significa que los cabalistas y los agentes son terminantemente eliminados.
Del mismo modo, los cazadores que hayan sido exaltados no pueden adquirir ni aprender las aptitudes místicas de las agencias. Puede que se alíen estrechamente con la Inquisición, por ejemplo, pero eso no les da derecho a recibir los poderes inexplicables de los que disfruten algunos miembros de ese colectivo. El hecho de haber sido exaltado imposibilita a un cazador para adquirir cualquier otro tipo de habilidades extrañas posteriores. La intervención de los Mensajeros en la vida de un cazador lo vuelve "puro".
Ninguna de estas proscripciones dice que de ningún modo tú puedas permitir la existencia de agentes o sectarios exaltados en tu partida, que conste. Tus partidas son tuyas. Hacerlo, no obstante, tiende a socavar la temática cotidiana de Cazador. Un devoto religioso de la Inquisición que ya sepa de la presencia de vampiros y los combata, que posea de antemano habilidades milagrosas y que esté exaltado no estará al mismo nivel que un fontanero al que se le revela la verdad una buena noche. El inquisidor exaltado es una posibilidad, pero sin duda eclipsará a cualquier otro cazador «tradicional» que haya en tu partida y tal vez no se preste al mismo tipo de interpretación entretenida que supone llegar de nuevas a un mundo escondido.
Es más, el agente o cabalista que esté exaltado aprenderá enseguida que su nueva posición y sus antiguas afiliaciones probablemente no se reconcilian. Las organizaciones mortales que estudian o se ocupan de lo sobrenatural a menudo operan bajo malentendidos acerca del otro bando y basan sus suposiciones y actividades en esos errores. Los agentes exaltados ven enseguida el Mundo como realmente es, por encima incluso de lo que reconocen sus superiores o colegas. Este nivel de conciencia puede conducir a que se trabaje «fuera del tiesto», en contra de la doctrina o el protocolo de la organización. ¿Puede un agente del gobierno hacer caso omiso de un poltergeist errante, por ejemplo, tan solo porque sus jefes se niegan a aceptar la existencia de tales seres? Claro que ocuparse del espíritu podría considerarse una insubordinación.
Ser un agente exaltado implica además atraer atención no deseada de las altas esferas. Si el agente se comporta de forma extraña o lleva a cabo acciones inexplicables, podría parecer un renegado. Puede que esté jugando a dos bandas o que haya hecho un pacto con el Diablo. Con independencia de la verdad, el cazador/agente probablemente acabe detenido, por no decir puesto en cuarentena o siendo el sujeto de una autopsia destinada a averiguar qué le ha ocurrido. No es de extrañar que estos empleados tiendan a abandonar sus antiguos puestos de trabajo, aunque eso signifique convertirse en proscritos y ser perseguidos. Pertenecer a una sociedad secreta y ser uno de los exaltados significa intentar llevar una vida inherentemente antitética. Representar esa vida depende de ti. Pero como siempre, el Narrador tiene la última palabra a la hora de decidir si los agentes pueden ser elegidos en tu crónica.





















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