Narrador: La Sociedad de Leopoldo

Aunque la Inquisición estaba implicada en la lucha contra la herejía, la verdadera vanguardia del ejército cristiano era la Sociedad de Leopoldo. Esta pequeña cábala se dedicaba a descubrir y destruir criaturas sobrenaturales... algo que sigue haciendo en la actualidad. Su líder espiritual, Leopoldo de Murnau, inquisidor dominico, encontró y combatió a un vampiro durante el cumplimiento de su deber para con la Inquisición "mundana". Después de esta batalla, convenció al papa Gregorio IX para que le concediera una licencia especial para perseguir lo sobrenatural, creando así el marco de la sociedad que lleva su nombre hoy en día.

Como era de esperar, el camino desde entonces hasta ahora ha sido turbulento. Con el cambio general de la Inquisición, de purgar herejías a condenar la brujería en 1484, el papa Inocencio VIII fundó la sociedad libremente organizada, perfiló una jerarquía bien definida y la sumergió aún más en las tinieblas. El Vaticano quería un elenco de élite de soldados, versados en las Escrituras y fuertes de voluntad, para enfrentarse a aquellos horrores sobrenaturales que eran demasiado terribles para que los arrostrara la Inquisición normal. La Sociedad de Leopoldo desempeñó bien su papel, confrontando las verdades de las que los buenos católicos jamás deberían tener conocimiento.

La Sociedad de Leopoldo sirvió valiente y fervientemente. Conforme el mundo cambiaba y evolucionaba, la sociedad hacía lo mismo, aunque seguía llevando a cabo prácticas como el combate con sus objetivos y la aplicación de la tortura para arrancar confesiones. En 1908, el papa Pío X se desentendió de la sociedad, concediéndole un carácter operativo independiente con vínculos nominales con el Vaticano. El número de afiliados al grupo se redujo drásticamente a finales del siglo pasado, lo que lo obligó a adoptar medidas progresistas como la admisión de mujeres en sus filas, y la creación de una red de partidarios civiles y espías. De nuevo, el temor al cambio de milenio y el reclutamiento en países subdesarrollados han propiciado un aumento en el número de miembros. Lamentablemente, la sociedad se enfrenta a nuevos males e infortunios por los que el actual inquisidor general rezaba para no ver jamás.

0 comments:

Publicar un comentario

LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."