Parte 09: Los Muertos Cuentan Cuentos

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Todo lo que creéis saber...

...sobre caserones encantados y demás lugares frecuentados por los espíritus es mentira.

Para empezar, dejad de pensar en ellos como lo haría una persona viva. Sé lo informados que estáis sobre el tema. Se trata de casas grandes, abandonadas, generalmente a las afueras de las ciudades, en las que un antiguo alcalde, llamado Sr. Rosencratz, asesinó a golpes a su nuera en mitad del salón. ¿Os suena? Claro que sí, porque es un tópico. Las películas de monstruos se basan en ellos. Sin embargo, esto no es una película.

Si fuerais almas condenadas a vagar por un lugar durante toda la eternidad (tarde o temprano será momento de comprobarlo), ¿qué tipo de casa preferiríais? ¿Una pequeña? ¿Ruidosa, quizá? Pensadlo por un momento. En realidad, hasta a los fantasmas más importantes les da vergüenza mostrarse en público, sobre todo cuando hay cámaras. Hasta los más inhumanos prefieren no subirse al escenario.

Esas mansiones alejadas de los núcleos de población reúnen todo lo que quiere un fantasma. No hay gente, pero sí mucho espacio para moverse. Es cierto que de vez en cuando acuden saqueadores o parejas de críos que quieren desahogarse pero, sinceramente, estos solo aportan diversión. Si fuera un fantasma y viera entrar en mi casa a un niñato con pinta de salido, disfrutaría haciendo que se meara en los pantalones.

Estas casas, no obstante, cuentan con otro ingrediente principal: un asesinato o muerte trágica. ¿Por qué querría un fantasma permanecer en el lugar en que murió? ¿Porque le ha cogido cariño al lugar en el que se desangró, agonizante? Más bien, no. Si se queda allí es porque el sitio significa mucho para él. Puede que morir no fuera la cosa más importante que le ocurriera en la vida, pero sin duda debería estar entre las dos primeras. Esto hace que se cree un lazo emocional muy fuerte con el lugar, un lazo que lo hace poderoso y lo ata al mismo tiempo.

¿Significa esto que todas las casas en las que ha habido crímenes violentos están en el monte? Por supuesto que no. También las hay en las ciudades. Si abrís los ojos las veréis. Por lógica, si se producen muchas más muertes en Cabrini Green que en la comunidad amish de Pensilvania, debe ser allí donde haya más fantasmas. Los lugares con altas tasas de asesinatos son los más frecuentados, sin embargo nosotros no los vemos, ¿verdad? Eso se debe a que no están realmente allí. En la ciudad, al contrario que en las afueras, tienen que esconderse mejor. Los fantasmas de las casas rurales no tienen nada que hacer excepto esperar al próximo intruso, y se vuelven egoístas y ruidosos. Se dan aires de superioridad. Por el contrario, los fantasmas de ciudad no disfrutan de esos lujos y suelen ser más discretos. Por eso no se caza tanto en las urbes.

"Pero espera, Carpintero", estará pensando más de uno, "he oído historias de casas en las que no hubo asesinatos pero sí alguien que murió de una enfermedad crónica. Además, también hay historias de cementerios encantados y allí no matan a nadie". A lo cual, respondo: veo que prestáis atención.

¿Recordáis lo que os dije sobre por qué los fantasmas permanecen en el lugar en que murieron? Lo hacen porque esos lugares les importan, y mucho. Cualquiera que pase tres dolorosos años en una cama, tosiendo hasta echar los pulmones por la boca, estará ligado a ella de forma muy poderosa. Si a uno lo entierran en la parcela que su familia visitó todas las semanas durante diez años, para el difunto se volverá muy importante la tumba. En principio, sería lógico que esto se aplicara también a los buenos sentimientos, pero dado lo negativo que soy, no tengo información que dar sobre eso.

Lo que importa, y lo que sé, es que partimos de una premisa verdadera. Prácticamente todos los fantasmas acaban habitando los lugares que, en algún momento de la vida o la muerte, probablemente de la vida, adquirieron importancia para ellos. Andaos con ojo, porque es posible que no le quede otra al fantasma. Quizá no pueda evitar volver una y otra vez al mismo sitio, porque quizá en ningún otro se sienta tan bien o tan poderoso. Si es listo, no intentará resistirse y, si tiene suerte, tendrá a su disposición un par de lugares encantados. Por suerte, no todos son listos o afortunados.

Es hora de recapitular. Un lugar encantado es un sitio que significaba mucho para un fantasma y que, de algún modo, lo ata. Si el lugar era especial para muchos o la palmó mucha gente allí, como un viejo hospital, por ejemplo, el sitio estará lleno de espíritus.

Ni que decir tiene que a ningún fantasma que se sienta ligado con tanta fuerza a un sitio le gustará que alguien lo invada. Si no hay nada que pueda hacer, se esconderá en cualquier parte, pero agarraos como pueda. Entonces os encontraréis los clásicos sucesos, manifestaciones, etc., que no son más que intentos de expulsarnos sin miramientos de lo que ahora es propiedad de los muertos. No los culpo. ¿Os apetece que un desconocido os pisotee los muebles del salón? A los muertos tampoco, y es eso, combinado con la necesidad que tienen de alimentarse, lo que origina el problema.

Con todo, no siempre se trata de lugares. También se aplica a personas u objetos. Todo lo que signifique mucho para alguien mientras viva seguirá siendo importante cuando esa persona estire la pata. ¿Una liga de bodas? Claro, sobre todo si el fantasma le puso los cuernos a su mujer y después pasó los treinta años siguientes sintiéndose culpable. ¿Un animal disecado? Si le duró más de lo que le duraría a un niño... en serio, puede ser cualquier cosa. O cualquiera. Cualquier tipo que haya estado enamorado de una chica y nunca haya tenido huevos para decírselo tendrá muchas posibilidades de pasarse años rondándola con las orejas agachadas. Del mismo modo, si la mujer lo traicionó y él murió odiándola, bueno, eso también bastaría para que volviera por ella. Depende. Al final, todo se decide en función de la profundidad y la intensidad del sentimiento. Los que mueren sintiendo con mucha intensidad, ya sea locamente enamorados o consumidos por el odio, acaban siendo fantasmas. El sentimiento puede estar ligado a algo o a alguien, pero ha de existir un lazo, por lo menos al principio. Cuando el espíritu gana tanto poder como para liberarse de las ataduras, ya no hay nada que hacer.

No obstante, el hecho de que tengan ataduras los vuelve vulnerables en contrapartida. ¿Qué creéis que habría que hacer para deshacerse de un fantasma que amara, odiara o echase muchísimo de menos su osito de peluche? ¡Pues prenderle fuego al muñeco, coño! El espectro desaparecerá con él. Si tiene diversas ataduras, tendréis que destruirlas una por una y, con suerte, será el propio espíritu el que os lleve hasta cada una cuando corra a aferrarse a las que aún no hayáis destruido. Una vez lo hagáis así, será coser y cantar. La mayor ventaja es que muchas veces no hay que enfrentarse directamente al fantasma, sino a sus objetos queridos. Los que queráis enfrentaros a una aparición sois libres de hacerlo; yo prefiero buscar su bolígrafo preferido y tirarlo a un incinerador.

El asunto da aún más de sí. Los fantasmas que no están ligados a peñas o árboles suelen estar atados a una casa, y las casas arden. Por eso el asunto de Jardinero podría haberse resuelto con un poco de gasolina, y él estaría vivo todavía. Ya sé que el incendiarismo es delito, ¿pero cuántos de vosotros no estáis ya huidos de la justicia? ¿Tan grave es rociar con queroseno la escalinata de la vivienda? Llamad a los bomberos para que no se extienda el fuego, si tanto os preocupa.

Esto, además, tiene la ventaja de que los fantasmas sufren horrores al ver quemarse sus lazos con este mundo. Saben que están perdiendo lo que los mantiene en la Tierra y no pueden hacer nada para evitarlo. Ninguna lluvia de ranas ahogaría las llamas de una casa de madera.

Esta es vuestra oportunidad de ajustar cuentas y llevar a cabo la buena acción del día, porque merece la pena mandar al carajo una casa apestosa y en ruinas en la que no habrá vivido nadie en años con tal de librar al vecindario de esos desgraciados. Tampoco está mal divertirse de vez en cuando.

Por otra parte, lo que os cuento suscita otra pregunta: ¿qué hay que hacer cuando el espíritu se ancla a una persona? Al final todo se reduce a una sola respuesta.

No lo deletrearé, basta con ojear las cifras. Hay que tener en cuenta que esta no es una debilidad exclusiva de los fantasmas, sino que la comparten a su manera zombis y ocultos. Los muertos vivientes suelen llevar consigo lo que consideran más especial, que normalmente no es más grande que una panera y a veces está vivo. Por eso conviene fijarse en si hay algún animal loco junto al muerto, porque ninguno se quedaría a menos de una manzana de una criatura de ultratumba si estuviera en sus cabales. Si veis algo así, estaréis de suerte porque darle el pasaporte a un chucho es muchísimo más fácil que encargarse del dueño. No me cabe duda de que el bicho que se encontró Congelador habría volcado el camión si hubiera querido, pero del mismo modo estoy seguro de que si alguien le hubiera prendido fuego a la gorra lo habría visto caer al suelo en menos que canta un gallo. Desgraciadamente, esta todavía está por ahí y es una fuente de poder.

Los muertos no duran ni un segundo sin esa fuente. El espíritu se va al otro lado y el cuerpo se derrumba, dejándole al verdugo la papeleta de explicarle a la policía qué hace con los restos de un reloj de bolsillo en la mano, junto a un cuerpo que lleva tres meses descompuesto. Pese a ello, es mejor que tener a los policías alrededor del cadáver de uno una vez que el muerto se ha salido con la suya.

Estos monstruos son de las criaturas más aterradoras del mundo. Son más fuertes, rápidos y duros que cualquier persona. Por más que los golpees, siempre vuelven a levantarse. Lo mismo pasa si les disparas. Son capaces de hacer exactamente lo mismo que un ente sobrenatural, y no les falta mala leche. Lo único bueno que tienen es que a veces odian a los pútridos más que a las propias personas y resulta divertido verlos cargar contra los malos.

Los ocultos no les van a la zaga. Estos no suelen ir por ahí con el corazón en la mano. De hecho se los podría considerar muertos mejor conservados. En ocasiones hay que salir de caza para saber dónde golpear y no siempre es fácil saber si el espíritu que lleva el oculto es el mismo que está en el cuerpo. Los muertos suelen quedarse en sus propios cadáveres, pero los ocultos eligen uno al azar.

El fenómeno no está exento de ironía, porque normalmente hay cierta compatibilidad entre el anfitrión y el huésped, pero también de cuando en cuando uno se encuentra con una niñita que guarda dentro el espíritu de un motorista. Los ocultos obtienen poder con independencia de la forma que adopten y eso provoca que, bueno, que la niñita pelee como un ángel del infierno con demasiada mala hostia como para morir. Es tan instructivo como terrorífico. Por más que lo intente, uno siempre verá a una niñita aunque el monstruo de dentro esté a punto de arrancarle la cabeza.

Por otra parte, los que llamamos desgarbados no merecen la pena. En muchos casos se trata de los fantasmas estúpidos de los que hablamos antes. No alcanzan a entender que están atados a ciertas cosas y no deberían dar problemas. Sin embargo, lo peligroso de estos bichos es que son capaces de soportar mucho daño y seguir volviendo por más, porque son demasiado estúpidos como para darse cuenta de que los han herido. Además, dado que suelen ir en grupos, el tiempo que necesitaría alguien para encargarse de uno es lo que aprovechan los otros cuatro para abalanzarse sobre el pobre infeliz. Procurad mantenerlos a distancia. El otro aspecto que los hace peligrosos es que, con frecuencia, son el producto de otros monstruos que los crean para que les hagan el trabajo sucio. A los pútridos les encanta hacer eso, así que, si os sentís con ganas, probad a seguir a un puñado de bichos de estos y quizá os lleven hasta algo más interesante.

Dicho de forma concisa y ordenada: fantasmas, muertos y pútridos son vulnerables. Hay objetos y lugares que sirven para hacerles daño sin correr el riesgo de enfrentarse directamente a ellos, y os sugiero que los uséis.

De: Alfarero116
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: métodos radicales

Discrepo de ti, Carpintero. Tiene que haber métodos menos radicales para desalojar a un intruso. Al fin y al cabo, has dicho que te exaltaron y sin embargo ahora estás aquí. Yo sí he sido capaz de deshacerme de espíritus de otras formas, por ejemplo convenciéndolos o usando la fuerza en casos extremos. Aunque no lo creas, es posible sacarle información a un fantasma, coaccionarlo o simplemente agarrarlo por el pescuezo y echarlo si falla todo lo demás.

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Re: métodos radicales

Sí, sí. No me recuerdes lo que ya he dicho yo, leñe.

De: Sanador115
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: la gorra

¿Entonces, es posible que la gorra ejerza aún una influencia sobrenatural? ¿Ha oído alguien algo de Congelador en los últimos días? ¿Qué pasaría si se la pusiera él? ¿Qué efecto tendría?

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Re: la gorra

No estoy seguro. Podría convertirlo en un imán para fantasmas o hacer que lo poseyera el antiguo dueño de la gorra. Y, eh, a todo esto, no me echéis la culpa, que el que avisa no es traidor.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."