Parte 10: El Secreto

De: Testigo1
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Carpintero

Señoras y señores, tenemos un problema que se conecta a la lista con regularidad.

No sé si os lo creeréis, pero tengo un secreto que cantar sobre Carpintero, y proviene de una fuente fiable.

Hace un par de noches, estaba haciendo la compra cuando empecé a sentir ese cosquilleo en el cogote que le suele advertir a uno de cuándo lo siguen. A estas alturas, todos sabemos que no hay que pasar por alto una sensación así, de modo que seguí andando y vi algo que me incomodó bastante.

Había un fantasma siguiéndome sin disimulo. Se trataba de un niño, aunque no muy normal. Tenía una mirada de pánico desencajada, la boca abierta en medio de un grito mudo y las manos totalmente cubiertas de sangre. Cuando me volví para encargarme de él, me di cuenta de que ya lo había visto antes.

Se trataba de un niño que había conocido de pequeño. No era amigo mío ni de otros compañeros de clase. Era pequeño, discreto, no muy buen estudiante y a menudo venía magullado o con un ojo morado. En aquellos tiempos no se hablaba de esos temas. De pronto, un día dejó de venir a clase. Nadie supo qué le había pasado, pero yo me enteré de golpe al ver esa aparición que manoteaba desesperadamente hacia mí.

Mientras intentaba recordar su nombre, levanté las manos para demostrarle que no pretendía hacerle daño. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando intentó hablarme! Después de unos momentos sin conseguir emitir ningún sonido, el chico puso cara de resignación y se desvaneció.

De vuelta a casa, busqué cuanto pude sobre él. Se llamaba Samuel Fox y, tal como suponía, murió a manos de su padre antes de que este se diera a la fuga. Los periódicos de entonces casi no le dieron importancia al asunto. La policía nunca encontró al padre y le dio carpetazo al asunto, o al menos eso parecía.

Samuel siguió apareciéndoseme durante una semana y media, siempre con la intención de decirme algo, pero carecía de la fuerza necesaria para pronunciar más de una sílaba o dos. Finalmente, un día se me ocurrió llevarlo a un ciber-café que había en el barrio (ni ganas que tenía de traerlo a casa). Al sentarme frente al ordenador, le dije: "señálame las teclas que quieras que pulse". Al dueño le pareció divertido que le hablara al aire, pero me daba igual. El niño asintió con entusiasmo.

Esto es lo que conseguimos después de media hora: carpinteroestamuertotodosloconocenylotemenporsumaldad

Dicho de otro modo: "Carpintero está muerto. Todos lo conocen y lo temen por su maldad".

Tras escribir eso, Samuel puso cara de pánico y desapareció. No tengo ni idea de qué fue de él, pero me dejó frente a un gran dilema.

Por una parte tenía la sensación de que esta lista era segura, de que aquí estábamos a salvo del asedio del enemigo, pero por otra Ichmail desmontaba todo eso. Por una parte, Carpintero podría estar suministrándonos información muy útil; sin embargo, podría tratarse de un fantasma que miente sobre su identidad. Para rizar el rizo, también es posible que la información de Carpintero sea tan importante que los malos quieran desacreditarlo a través del espíritu inocente de un niño. Una vez vencido el estupor del primer instante, el rompecabezas se vuelve muy, pero que muy intrigante.

De todos modos, eso sí, el instinto me dice que las pequeñas incoherencias de la historia de Carpintero no hacen sino alimentar la sospecha de que nos la han dado con queso. ¿Tienes algo que alegar, Carpintero?

De: Taxista22
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: más información

Creo que tienes razón, Testigo. Me da que el hijoputa este ha estado tomándonos el pelo.

He estado investigando en la biblioteca pública y he dado con algo. Resulta que, después de mucho revisar los periódicos de Chicago, vi referencias a un matón de poca monta llamado Dennis Maxwell, "El Carpintero". Se le conocía así porque le clavaba a la gente las manos en un tablón de madera para hacerlos hablar. Investigando un poco más, encontré historias sobre él en libros de escritores locales. Al parecer lo traicionó su novia, que a su vez era hija del hampón para el que trabajaba él, y un puñado de matones acabó tiroteándolo delante de ella. El tipo no ocupó la portada de ningún periódico, pero en uno le dedicaron dos columnas en la tercera página además de una esquela. En 1934 había noticias parecidas cada dos por tres.

También he encontrado algunas declaraciones de Carpintero a su paso por comisaría, después de que agrediera a alguien y, curiosamente, están escritas con el mismo estilo.

Estás muerto, Carpintero. Te metieron un balazo en el pecho hace la tira de años y, desde entonces, has estado vagando y haciendo la puñeta.

Has dado pistas en todo momento, quizá porque pensabas que no podríamos con tu inteligencia, pero te hemos pillado. Te encontraré y acabaré contigo. Ríe mientras puedas. Ríete de lo que le hiciste a Jardinero. No durarás mucho.

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: buen trabajo

Estoy impresionado, lo digo por los dos. Me habéis pillado. Testigo, me sorprende que tu amiguito fuera capaz de comunicarse contigo, pero me enorgullece de todos modos saber que aún tengo tan buena reputación. Yo no pensaría más en él, se ha creado enemigos bastante poderosos que van a ir en su busca. Despídete de ese mequetrefe, porque tiene las horas contadas.

No obstante, no estamos aquí para hablar de cualquier patético aprendiz de fantasma, sino de algo mucho más interesante: de mí.

¿Estoy muerto? Sí, Taxista, sí. ¿Me mató esa zorra sin escrúpulos en 1934? Sí. ¿He estado mintiéndoos desde el principio? Sí y no. Si me hubiera presentado diciendo que soy un fantasma, y además uno de los que menos simpatías despiertan, ¿me habríais escuchado? Claro que no. Os habríais peleado por ser los primeros en echarme el guante. No creo que hubierais tenido mucho éxito, pero lo habríais intentado. Estoy muy impresionado por los milagros que contáis aquí sin que nadie los ponga en duda, pero ninguno ha demostrado ser capaz de beberse una pinta como lo hago yo, y ya estaba hecho una buena pieza antes de morir.

Llegados a este punto, tengo algo que proponeros. Vosotros tenéis algo que quiero y yo tengo algo que queréis, así que podemos beneficiarnos mutuamente. ¿Quién quiere pactar con el diablo? Conozco todas las debilidades de los muertos vivientes. Sé qué trucos emplean y con qué trampas cazarlos, y puedo enseñaros la forma de acabar con ellos de una vez por todas.

¿No te parece una buena idea, Taxista? ¿No crees que serías mucho más feliz sin tener que ver a ese tipo con los ojos llenos de gusanos cada vez que miras al asiento de atrás?

Doctor, tú has perdido un compañero por culpa de esos desgraciados que manchan el mundo con su presencia. ¿No querrías pararles los pies? Por eso me trajeron aquí, para ayudaros a borrarlos del mapa.

¿Por qué? Es muy sencillo. Tiene que ver con esa bruja asesina que me mandó al otro barrio. Su familia está bien relacionada, y conoce a gente que a su vez conoce a gente que conoce chupasangres. Son unos hijos de perra que se relacionan con fantasmas y crean zombis, y quiero que sufran, que sufran mucho. ¿Queréis saber de qué he estado alimentándome durante cincuenta años? De odio, puro y duro. Probad a pegaros un tiro en el vientre y veréis cómo lo sentís arder.

Los demás me traéis al fresco. No creáis que he venido a romperos las ventanas o a meteros arañas en la cama; yo soy un profesional que hace su trabajo. Si me ayudáis a conseguir lo que quiero, saldréis beneficiados, y ya tendréis luego tiempo de poner en práctica lo que hayáis aprendido.

O quizá no.

Pensáoslo. La oferta sólo seguirá en pie hasta que ella muera. Después, no seréis bienvenidos.

De: Taxista22
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: la madre que te parió

¡Joder! Estás muerto, Carpintero. Te encontraré y te mataré como a un perro. Ve contando las horas, cabrón, porque es lo único que vas a poder hacer.

De: Testigo1
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: se acabó

Expulsaré al próximo, y me da igual quién sea, que amenace a alguien en esta lista. Lo echaré para siempre, por mucho que se crea con derecho a hacerlo. No lo toleraré y punto.

Carpintero, nos has mentido. Te has hecho pasar por otro y, según tengo entendido, nos has suministrado información que podría acabar con la vida de alguien. Con toda justicia, debería hacer lo que la mitad de la gente está deseando, pero no lo haré. Aún no.

Sólo voy a darte una oportunidad. No más. Si vuelves a cagarla, no sólo te echaré sino que pasarás a ser el principal objetivo de todos los usuarios. Tarde o temprano, alguien dará contigo.

Por eso te conviene decir toda la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad, porque si no, no habrá nadie en el mundo que pueda protegerte.

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: menos lobos

De acuerdo, hagamos un trato.

En primer lugar, Testigo, comprende que no me asuste. Nadie de esta santísima lista me da miedo, aunque algunos sí que me dan risa, así que no penséis que voy a pasar por el aro o que voy a retractarme. Si vinierais a cazarme mataría a tantos de vosotros que no dispondríais de números suficientes para contarlos. Lo que hago lo hago porque me conviene y, en parte, sabéis el porqué. Algunos saben incluso más. Ya me explicaré más tarde.

Por ahora, me pondré a vuestro nivel. ¿Por qué? Porque quiero y porque creo que eso me permitirá conseguir lo que quiero, que es, entre otras cosas, tener menos competencia.

De modo que aquí está la primicia, el parte informativo que habéis estado mendigando como almas en pena. Leed y llorad.

Al principio había dos territorios: el de los vivos y el de los muertos y, salvo en raras excepciones, estos no solían juntarse. Los fantasmas vivían en el inframundo y sólo ocasionalmente entraban en contacto con vosotros, los que aún respiráis. Únicamente algunos idiotas habían conseguido adentrarse en el mundo de los muertos y volver para contarlo, pero aparte de eso, nada.

En las tierras de los muertos había (¡tachán!) muertos. Fantasmas. Unos eran buena gente y otros no. Unos trataban de aferrarse a sus recuerdos y otros trataban de destruirlo todo. Algunos fundaron ciudades y fingieron seguir vivos. Algunos otros llegaron a recuperar el control de sus cuerpos y volver al otro mundo durante un tiempo; son los que vosotros llamáis muertos. Así ha sido desde hace miles de años. Es algo de lo que os daríais cuenta si revisarais algunas leyendas. De hecho, podría contaros más sobre eso, pero no me creeríais. Vuestras mentes no están preparadas.

Como iba diciendo, la situación se mantuvo sin cambios durante mucho tiempo. Los muertos no molestaban demasiado a los vivos, excepto cuando estos demolían viejos edificios o tiraban a la basura lo único que ligaba a algún espíritu a la realidad, y los vivos sólo se acordaban de los muertos cuando sangraban las paredes o salían arañas de la boca de la abuela.

Desgraciadamente nada es para siempre, ni siquiera lo mediocre. De pronto ocurrió algo malo, muy malo, cuya naturaleza ignoro. He consultado muchas fuentes y todas me dicen cosas distintas. Los hay que dicen que los muertos están en guerra y que usan armas que no deberían existir. Los hay que dicen que es culpa de los pútridos, que penetraron en las tierras de los muertos para alimentarse otra vez de sus víctimas. Los hay que lo atribuyen a los experimentos de un científico del mundo de los vivos. Y los hay también que dicen que el primer muerto de todos los muertos fue a las tierras de los vivos en busca de su amor en el momento menos oportuno e hizo pedazos la frontera entre ambos mundos.

A partir de entonces, todo se fue al infierno de forma bastante literal. Se desató una tormenta que lo arrasó todo, redujo fantasmas al cero absoluto y, lo peor de todo: destruyó el muro que separaba ambas realidades.

Insisto en que no sé cómo se produjo. Da igual. El daño estaba hecho y el mundo no volvería a ser el mismo desde que cientos, miles, Dios sabe cuántos fantasmas llegaron a las tierras de los vivos arrastrados por la tempestad. Y así de golpe y porrazo, llegaron los muertos. ¿Qué os parece?

He aquí el origen de la plaga, la razón oculta. Los muertos han vuelto de visita y algunos quieren aprovechar para encargarse de un par de asuntos. Follones como ese pequeño brote en Canadá no son sino efectos derivados de aquel desastre que ha dejado por el camino espíritus en casas, cadáveres, coches, cuadros, perros y gatos esperándoos con los brazos abiertos.

Sí, sí, con los brazos abiertos.

Echadle un vistazo al calendario, pequeñuelos. ¿No hace tanto que se os transformó la vida, verdad? Puede que no sepa muy bien qué pasó, pero que me esfume ahora mismo si no sucedió el mismo día o el día siguiente al desmoronamiento del inframundo.

¡Pensadlo bien! ¡Sois las putas limpiadoras, o más apropiadamente, las escobas, las fregonas y los baldes de las limpiadoras que rascan la roña! Habéis renunciado a vuestras vidas con tal de deshacer el embrollo.

¿Sabéis por qué os cuento esto? Porque quiero equilibrar un poco la batalla. ¿Por qué? Porque os odio, pero odio más a esa zorra de los Sforza y hacer esto me entretiene mientras espero a ponerle las manos encima, así que, adelante. Destruíos para que me divierta.

Entretanto, os dejaré reflexionar sobre todo esto por vosotros mismos. Testigo, no creo que a estas alturas puedas echarme aunque quieras. Tengo cosas que hacer, pero me pondré cortésmente a un lado para daros un respiro.

Por otra parte, soy consciente de que no puedo conseguir que me creáis así por las buenas, pero, mierda, es comprensible teniendo en cuenta que probablemente me lo habré inventado todo como siempre...

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."