Personas Dei

Los siguientes individuos representan la naturaleza polar de la Inquisición, desde su roce más suave hasta el más acerado filo. Asimismo, todas estas personas tienen motivos (caritativos o no tanto) para contactar o relacionarse con los exaltados.

Para la Sociedad de Leopoldo, la repentina aparición de los exaltados representa tanto una bendición divina como una amenaza latente que desafía siglos de doctrina inquisitorial. Por un lado, los miembros más compasivos o pragmáticos ven en estos individuos a peones bendecidos por la Providencia: agentes de campo capaces de detectar a los engendros de la noche con una facilidad casi milagrosa. Acercarse a ellos permite a la Inquisición guiarlos, reclutarlos o simplemente usarlos como carne de cañón en operaciones donde la vida de un inquisidor entrenado resultaría un precio demasiado alto.

Por otro lado, la facción más fanática e inflexible de la Sociedad observa a los exaltados con un recelo mortal, considerándolos posibles brujos, demonios o herejes con facultades sobrenaturales no autorizadas por la Santa Sede. El contacto con ellos responde a una imperiosa necesidad de escrutinio y control: evalúan de cerca el origen de sus dones, buscan contener su influencia antes de que desestabilicen sus planes y, en el peor de los casos, recopilan el conocimiento necesario para ejecutarlos en cuanto muestren el menor signo de corrupción espiritual.


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Destino Oscuro

El destino es una red de intrigas. Si no sabes qué senda tomar, deja que el azar dicte tu próxima lectura.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."