El centro de mando caoscópico de Fort Meade se encuentra a unos noventa metros bajo tierra en el interior de una estructura cerrada y autosuficiente no mucho más pequeña que un submarino nuclear. Las similitudes no terminan ahí; se empleó tecnología submarina en la construcción del centro de mando. De ahí que entre sus diversos motes se incluyan "el Op-co" (abreviatura de Operaciones Contrainvasivas), "Opco", "el Nautilus" y sencillamente el "Averno".
Los operarios llegan a la "Central de Control" por medio de un sistema de tranvías que se extiende entre el complejo y un fortín restringido levantado en una porción vallada de la base. Los treinta miembros de la plantilla entran y salen por debajo y ascienden hasta la estructura. Un puesto de seguridad constituye la "cubierta inferior". Los individuos que pasan por este puesto de control son examinados de nuevo caoscópicamente, de uno en uno, en una cámara sellada que puede inundarse de gas nervioso de potencia letal o no letal.
El personal, una vez confirmado, sube un nivel para llegar a la sala de escáneres. Aquí, una docena de operadores de caoscopio se sientan rodeados de filas de pantallas, lecturas informáticas y controles que evolucionan hacia la interfaz de realidad virtual. En la actualidad, muchos operadores son antiguos pilotos de combate, debido a las extraordinarias exigencias técnicas de controlar varias rejillas simultáneamente. Cada operador supervisa todos los puntos de control en diversos edificios repartidos por toda la nación. En la actualidad, estos puntos se encuentran en la Casa Blanca, el Capitolio de los Estados Unidos, el Pentágono, el Aeropuerto Internacional Dulles, el cuartel general de la NORAD, Fort Meade, todos los silos de misiles terrestres activos y otros emplazamientos federales de suma importancia. Por mucho que al triunvirato que dirige este espectáculo le gustase supervisar las idas y venidas que se producen en las sedes del FBI y la CIA, la instalación de este tipo de rejillas de reconocimiento sigue siendo demasiado incómoda.
También en el nivel intermedio hay camarotes, generadores eléctricos, controles medioambientales (ventilación, calefacción), la despensa y la "bodega de carga", el generador CME de Fort Meade, que mantiene alejados a los espíritus errantes. El nivel superior de la estructura alberga los despachos del general Rex Shivers (jubilado) y los coroneles Alec Riley y George Johnstone. Desde este nivel, el trío puede supervisar las actividades de la NSA en todo el mundo.
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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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