Confabulación

Dado el riguroso secreto bajo el que opera la mayoría del personal de Op-co, ¿cómo es posible que colaboren los exaltados y los agentes de la NSA? Lo cierto es que será complicado. Los soldados que elige la agencia para librar su guerra clandestina no son de los que incumplen órdenes ni se saltan las reglas a la ligera. Empero, estas cosas pasan.

Recuerdes lo que dijo E. M. Forster a propósito de los distintos tipos de lealtad: «Si me viera obligado a elegir entre traicionar a mi país y traicionar a mis amigos, Dios me daría fuerzas para traicionar a mi país». Esta es la elección de Brent Burkett cuando perdona la vida a Steven Wilson en el relato de apertura de esta sección. ¿Qué ocurre si los agentes y los exaltados son rivales en una situación letal, pero también se conocen o simpatizan los unos con los otros? ¿O si, por azares de la vida, son parientes? Incluso el asesino más despiadado se lo pensará dos veces antes de disparar a un amigo o a un familiar para preservar la seguridad nacional.

Asimismo, piensa en la carga moral bajo la que actúa el asesino de cualquier gobierno. Justificará sus actos «por el bien de la nación», pero ¿y si deja de pensar así? ¿Y si ya ha matado a un amigo o pariente en el pasado? ¿Serán los cazadores en su punto de mira la gota que colma el vaso? En tal caso, ¿los convierte en la audiencia adecuada para escuchar una confesión y sus esfuerzos paralelos para destruir a un enemigo? Si los cazadores terminan salvándole la vida, podría confesar de todos modos. Si les cuenta la verdad sin ambages, tira Fuerza de Voluntad, dificultad 9, para determinar si este incumplimiento del deber propicia un intento de suicidio. Asimismo, este acto de contrición podría provocar un trastorno temporal como el de fuga.

Entre Bastidores

Asunto: (ninguno)
De: remite desconocido
Para: shophet125

Buen intento, Shophet. ¿O prefieres que te llame señor Franco? Sí, sé quién eres. ¡Eres un antiguo soldado del ejército israelí, idiota! ¿No te imaginabas que toda tu vida podría estar dentro de un archivo guardado en alguna parte? Tienes suerte de que haya sido yo el que te sacó las fotos dibujando símbolos nuevos en el Paseo (parece que te han borrado los primeros que hiciste). Los cabos sueltos de tu pasado bastarían para tenerte encerrado en una jaula federal hasta que las ranas críen pelo.

Puedes esparcir toda la mierda que quieras por la lista, pero sé que fuiste tú el que hizo aquellas marcas. ¿Esperabas que el presidente las viera y, pum, otro más para la causa? ¿Es que eres tonto? ¿O es que esa es tu causa ahora? ¿Qué te propones, cabrón irresponsable? Ten en cuenta que te lo pregunto por curiosidad, no porque vaya a ayudarte. Pero espero una respuesta. Después de todo, ahora me perteneces.

Si no logras descifrar quién soy, vale. En cualquier caso, siéntete libre de colgar tu explicación en la lista. Ya la leeré allí. Hagas lo que hagas, no intentes ponerte en contacto conmigo.

Asunto: Hola
De: shophet125
Para: piloto56

Disculpa, pero ya no recibo órdenes de nadie.

En cuanto a lo que quiero, es la cabeza del cabrón nazi supremacista blanco de Peleus clavada en un palo. Pero no sé dónde está. Dios45 a lo mejor lo sabe, porque juró que se iba a matar a ese hijo de puta, pero está claro que yo no pienso volver a preguntar a ese sádico bastardo. Tú y tus colegas de la «Compañía», el «Buró» o lo que sea teníais vigilado a Peleus (y no movisteis ni un dedo mientras quemaba a la gente en sus propias casas). Así que respóndeme a esto: ¿SIGUE CON VIDA? En tal caso, ¿dónde está? Si está muerto, ¿dónde está su cadáver? Quiero verlo con mis propios ojos. Ese cabrón ya salió caminando de la morgue una vez. Me gustaría verlo cortado en cachitos, pero me conformaré con lo que tengáis.

Mientras tú me sacabas fotos a mis amigos, te seguía a ti. Me imaginaba que aquellos símbolos de «tierra corrupta» que formé con guijarros en el césped pondrían nervioso a alguien. ¡Qué suerte que ese «alguien» fuera mi viejo amigo Piloto, que casi se mea en los pantalones creyendo que estaba pisando su maldito césped!

Conocer a alguien que es un elegido y está dentro de D.C. es una buena manera de conseguir información privilegiada. Y tener ya la dirección de correo electrónico de esa persona hace que chantajearla resulte mucho más sencillo, ¿no crees?

P.D.: ¿Qué tal se come en Fort George Meade? Ahí es donde tiene su sede la Agencia de Seguridad Nacional, ¿no?

P.P.D.: A ver si me enseñas cómo haces eso para mandar mensajes con «remite desconocido». Oye, los buenos amigos lo comparten todo, ¿no crees?

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."