Reacciones entre Exaltados y Dauntain

Una vez se establezca el primer contacto entre cazadores y Dauntain, no habrá un cauce predeterminado por el que discurra. Los individuos de ambos bandos reaccionan de manera diferente, generalmente según sus propios intereses e impresiones. Por tanto, es vital que el Narrador conozca los motivos de un paria para comprender cómo reaccionará ante los exaltados, su comportamiento y sus objetivos. A continuación se sugieren algunas de las reacciones más comunes de las hadas expatriadas y los exaltados.

Miedo

La mayoría de los trasgos (Dauntain incluidos) tienen una forma particularmente egoísta de entender el universo. Tienden a ver al resto de los seres sobrenaturales como distintos tipos de pesadillas. Por consiguiente, cuando los parias se encuentren por primera vez con los cazadores, probablemente perciban a estos seres dotados como un tipo de trasgo que no habían visto nunca antes. Eso es motivo de preocupación. A los Dauntain no les gustan las sorpresas, y eso es justo lo que son los exaltados. La existencia de estas personas encantadas significa que los renegados tienen todavía más enemigos o problemas de los que ocuparse. También significa que algo ha cambiado en el Ensueño o que ha existido siempre sin que ellos lo supieran. Hasta que los Dauntain hayan reunido información suficiente para determinar las intenciones de los cazadores, guardarán las distancias o intentarán evitar a los cazadores directamente.

Algunos cazadores podrían opinar lo mismo acerca de estos extraños poseedores. Ten en cuenta que los encuentros con los Dauntain podrían ocurrir en presencia de otros trasgos o debido a ellos. Los exaltados podrían aparecer en escena creyendo que se enfrentan a un tipo de enemigo y encontrarse con un segundo grupo en acción cuya mera presencia daña o afecta al primero. Para estos exaltados podría imponerse una retirada estratégica. La revelación de que hay otra facción que acecha en el mundo probablemente sea motivo de preocupación e inspire temor.

Suspicacia

Los cazadores y los Dauntain comparten un estado mental: la paranoia. Siempre están preocupados por el peligro que suponen sus enemigos. Los dos grupos son poco numerosos y carecen de una organización formal en la que confiar. Estas condiciones los vuelven particularmente vulnerables a los ataques de desconfianza, sobre todo cuando se trata de darse cuenta de que hay otro grupo más de seres ahí fuera.

Esta suspicacia suele manifestarse en forma de escepticismo acerca de las verdaderas intenciones del otro grupo. Con todo lo ingenuos que son los cazadores acerca de la realidad, algunos poseen una arrogancia que dificulta el concebir que unos seres sobrenaturales puedan ser aliados en potencia (o al menos no enemigos). Los Dauntain comparten la misma opinión, puesto que creen que los exaltados no pueden ayudarlos de ninguna manera, mucho menos comprenderlos.

En el análisis final, la suspicacia resulta mucho más peligrosa que el miedo. Este tiende a desalentar el enfrentamiento. Aquella puede conducir a confrontaciones que socaven cualquier posibilidad de acuerdo a largo plazo entre los cazadores y los Dauntain.

Curiosidad

Los cazadores observadores o introspectivos se dan cuenta de que saben muy poco acerca de las criaturas a las que se enfrentan, y pretenden solucionar ese problema. La aparición de los Dauntain les puede picar la curiosidad. ¿Son estos trasgos un caso aislado? ¿O la prueba de que incluso las pesadillas pueden cambiar? ¿O tal vez una posible manera de disolver la conexión entre poseedores y huéspedes? Sin duda los exaltados tendrán numerosas preguntas acerca de los Dauntain, motivo por el que algunos cazadores intentarán saber más acerca de la naturaleza de los parias y sus actividades.

Los renegados pueden sentir la misma curiosidad por los exaltados, quizá más puesto que los elegidos tienen puntos en común con ellos, aunque sean distintos. Al contrario que los cazadores, los Dauntain conscientes comprenden su propia existencia y la de otros trasgos. No dudan que su causa sea justa y que deben imponerse a sus hermanos. Para muchos Dauntain, el conocimiento es poder. Ningún hechicero o furia se negará la información que pudiera ayudarlos en su cruzada contra los demás trasgos. Por tanto, la curiosidad es una posible respuesta al surgimiento de los exaltados, sumada, evidentemente, a la tendencia de los Dauntain a evaluar cualquier situación antes de actuar.

Por su parte, los Dauntain durmientes probablemente tomen a los cazadores por individuos inestables —posiblemente dementes— cuyo interés en ellos será motivo de preocupación. La curiosidad que sientan los durmientes por los cazadores se centrará en cómo librarse de estos lunáticos, y puede que en la manera de conseguirles ayuda.

Alivio

Si los Dauntain y los exaltados consiguen superar su recelo natural hacia el otro y encuentran una causa común, ambas partes podrían sentirse aliviadas. Si un cazador y un proscrito investigan un brote de misteriosos suicidios, ambos podrían recelar inicialmente de cualquier desconocido que muestre un interés similar. Tras algunos fugaces encuentros, cada bando podría descubrir que no es el otro el responsable de las muertes, sino que también intenta resolver el asunto.

Incluso los Dauntain más fanáticos comprenden que son pocos y que su situación contra lo sobrenatural es precaria. Entender que los cazadores no son, de hecho, otro tipo de trasgos procedentes del Ensueño no tiene por qué suponerles ningún alivio, pero sí apaciguará sus cuitas acerca de su propia seguridad. Los Dauntain rara vez ven a nadie que no sea un trasgo como una amenaza. Lo cierto es que suelen dispensar un cierto desdén a los pródigos (como llaman a los demás seres). Pero eso no significa que un paria no pueda aprender nada de estos seres a corto plazo... lo que hayan descubierto acerca de los asesinatos, por ejemplo.

Por su parte, algunos elegidos pueden sentirse aliviados al descubrir que los Dauntain no son necesariamente hostiles. Teniendo en cuenta la amplia variedad de grupos a los que se enfrentan los exaltados, este hallazgo es digno de celebración. Un hereje charlatán podría presentarse como "redentor" de trasgos, coincidiendo con las aspiraciones de los cazadores Misericordiosos. El deseo de una furia por destruir a ciertos monstruos podría casar a la perfección con el objetivo de un Zelote. El descubrimiento de aliados o camaradas simpatizantes entre el "enemigo" puede ofrecer esperanza a algunos exaltados, aun cuando haya otros que consideren que estos seres están mancillados por la misma corrupción inherente a los demás trasgos.

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