Parte 03: 11 de Octubre de 1999

¡Asombroso! Los últimos vestigios de molestia en mi mandíbula desaparecieron la noche pasada. Y, más asombroso todavía, "Hoja" y "Roblizo" se pusieron en contacto conmigo. Les pregunté por qué habían tardado tanto en llamarme contestaron que la "violencia" de mis acciones iniciales los había asustado un poco. Les aseguré que tenía pruebas, más allá de toda duda, sobre la maldad de la criatura, y les sugerí que nos encontrásemos para discutir el asunto en más profundidad. Accedieron.

Nos encontramos en una cafetería y me contaron un poco más sobre ellos. Al parecer trabajan como diseñadores de páginas web. Además, Roblizo realiza "terapia de contacto", sea esto lo que sea, mientras que su mujer posee una pequeña empresa de cerámica.

El incidente de la tienda los dejó muy confusos a ambos, naturalmente. Les expresé mis simpatías y les dije que hacía varios meses que había comenzado a detectar la presencia de criaturas sobrenaturales. Concretamente, desde que el sujeto de una autopsia se levantó y trató de morderme en el cuello. Les expliqué con cautela que había escuchado en mi mente una voz muy semejante a la mía, diciéndome sencillamente que aquella criatura era mala. No es que me costara mucho creerlo. Continué hablándoles de mis posteriores experiencias con las criaturas y de cómo empecé a vigilarlas. Finalmente, les dije que hasta ahora no me había encontrado con otros que hubieran sufrido experiencias similares a las mías. Parecían muy impresionados y deseaban saber más.

Me dijeron que habían "tenido una visión": una figura oscura, semejante a un murciélago, que asesinaba a alguien en un callejón próximo a su casa. Fueron hasta el callejón y se encontraron con que, de hecho, habían llegado antes del momento que la visión mostraba. Lo que siguió fue muy semejante a lo que habían visto, con la diferencia de que, estando ellos allí, el ataque fue abortado antes de que llegara a producirse. Les pregunté si habían seguido o capturado a la criatura y me respondieron que no.

Es curioso. Si pensé que Jared era un candidato poco apropiado para "hurgar en las verdades ocultas" era sólo porque no había tenido oportunidad de mantener una conversación con esta pareja. Jared por lo menos es práctico. Antes del incidente de la tienda, no creo que hubiese dedicado mucho tiempo a pensar sobre verdades metafísicas de gran calado. Por el contrario, Hoja y Roblizo se han esforzado sobremanera en convencerse de que buena parte del material subterráneo de la nueva era es verdad (o al menos, potencialmente verdad). Aunque esto les proporciona un marco en el que interpretar lo que vieron, me temo que puede, asimismo, conducirlos a conclusiones incorrectas, sentimentales y altamente subjetivas. De hecho, manipulando cuidadosamente nuestra discusión, he descubierto que están indecisos sobre la actitud que deben tomar respecto a lo sobrenatural.

Ciertamente, el ataque del n°11 aterrorizó a Hoja, pero sospecho que ambos se mostrarán un poco "blandos" a la hora de realizar las acciones necesarias para descubrir algo sobre las criaturas. No obstante, me han dado su dirección de correo electrónico y su número de teléfono, así que podré ponerme en contacto con ellos cuando sea necesario. Como muestra de cortesía, los he invitado a unirse a Jared y a mí en la visita que haremos esta tarde, después de que aquel acabe su jornada en el bar, a la guarida del n°14, para verlo en su propio "hábitat".

(Más tarde).

La tarde ha sido como mínimo interesante. El n°14 es lo que yo llamo "un invisible", una criatura que no puede ser vista por los seres humanos normales. Es del tipo repetitivo. Realiza una y otra vez los mismos movimientos y las mismas acciones.

Al principio, los otros no eran capaces de percibir al n°14, lo que me hizo sentir frustrado (y un poco estúpido). Entonces Hoja hizo algo inesperado: dijo, con un tono de voz extraño, "que se haga la luz sobre ti". Reprimiendo exclamaciones de sorpresa, Jared y Roblizo se lo quedaron mirando fijamente, asombrados. De hecho, incluso a mis ojos, la criatura parecía de pronto más sólida y perceptible. No obstante, es algo difícil de asegurar. Podía tratarse de un error de observación provocado por las reacciones de mis compañeros. Le pregunté a Hoja cómo lo había conseguido.

—Lo supe sin más —me contestó—. ¿No lo sentís? ¿No sentís el poder viviente que nos rodea ahora mismo?

No sentí nada de eso, pero Jared entornó la mirada, se aproximó a la criatura y puso una mano "sobre" ella (utilizo la palabra deliberadamente porque se supone que las criaturas invisibles han de ser también bastante intangibles). Apartó la mano y me pareció ver un rastro sucio en el aire, como si la criatura estuviese emitiendo un humo polvoriento en el lugar en el que Jared la había tocado. Mientras se alejaba, el rastro se arremolinaba detrás de ella.

—Allí —dijo Jared, con una mezcla de satisfacción y confusión en la voz—. Este hijo de puta no se me va a escapar.

— ¿Qué quieres decir con "escapar"? — preguntó Roblizo — No est´ayendo a ninguna parte, ni haciendo nada malo ni hiriendo a nadie.

— ¿Cómo estás tan seguro? Sólo porque no le vemos hacer nada no quiere decir que no esté haciendo nada — a pesar de su tono desagradable, encontré su comentario perspicaz.

— Es cierto. Al ver la punta de un iceberg, uno no puede saber el peligro que representa para los barcos.

— ¡Espere! ¿Qué le ha hecho? — preguntó Hoja.

—¿No puede verlo? —dije. Roblizo entornó los ojos.

—Ya estamos otra vez —comentó. Jared sonrió.

—No podrá esconderse del doctor. ¿Puede verlo, Doc?

—Veo un rastro sucio e indistinto. Jared, ¿qué ve usted?

Frunció el ceño. —Lo veo con claridad, Doc. Un rastro de humo, como la estela de uno de esos aviones que escriben mensajes en el cielo.

Hoja y Roblizo afirmaron que no veían nada. Me pregunté como podrían saber si habían activado sus nuevas habilidades.

—¿Puede sentir la presencia? —preguntó Hoja. Naturalmente, no sentí nada, aparte del n°14.

—Ha mencionado usted los icebergs, Doc. Creo que las cosas que hemos hecho hasta ahora pueden no ser más que el principio —dijo Roblizo.

Hubo un breve momento de pausa y entonces intenté recuperar el control de la situación. —Esto ha sido muy revelador. Espero que esta noche podamos aprender todavía más.

—¿Ha intentado hablar con él? —preguntó Hoja. Le aseguré que lo había hecho, varias veces, sin obtener ninguna respuesta y expuse mi creencia de que era un residuo energético, no más vivo que una pintura o un dibujo animado.

—He descubierto que no responde a los movimientos sutiles —dije, pasando mi mano a través de él para demostrarlo—, pero que los movimientos más bruscos o fuertes pueden erosionarlo o desbaratarlo —para ilustrar mis palabras agité mi brazo con fuerza en su interior. Hoja y Roblizo jadearon al comprobar que la criatura se distorsionaba por el paso de mi brazo y luego volvía a formarse, aunque con un hueco en el costado del que pendían jirones desgarrados de su sustancia—. Observen que su expresión o sus acciones no cambian; no creo que conserve percepción o inteligencia algunas.

—¿Cómo puede estar seguro? —preguntó Hoja en un susurro—. Podría estar sintiéndolo todo, podría ser consciente... ¡Podría ser tan listo como usted y yo? ¿Quién es usted para juzgarlo?

—No podemos estar seguros de que no siente nada... como tampoco podemos saber si las zanahorias poseen un intelecto altamente evolucionado o los nabos emiten un grito telepático cuando son arrancados del suelo. En este caso debemos aplicar la Navaja de Occam y asumir que la teoría más simple es la que responde a la verdad. Si no da muestras de percepción, podemos asumir que no es capaz de percibir.

—Pero no es como un nabo —dijo Roblizo, sombrío—. ¡Por Dios, mírelo!

—Estoy de acuerdo, no es como un nabo. Todo el mundo puede ver, sentir y sostener en la mano un nabo. En ese sentido, un nabo es mucho más semejante a nosotros que esa cosa.

—No me lo trago —dijo Hoja—. Sea lo que sea, venga de donde venga, parece humano. ¿Me va a decir que cree que algo como esto se ha podido producir en la naturaleza de forma espontánea? ¿Qué cobró forma humana accidentalmente? ¿Cómo encaja aquí su teoría de la Navaja de Occam?

—No niego que debe existir alguna clase de conexión íntima entre esta imagen y un ser humano, pero también la hay entre un ser humano y su representación en una pantalla de televisión. Y eso no los convierte en la misma cosa.

— No pienso formar parte de sus experimentos.

Tenía mis dudas, pero la perspectiva de perder a Roblizo y a Hoja (que acababa de revelar la existencia de nuevas habilidades) era para mí mucho más preocupante que cualquier información que pudiera obtenerse de la criatura aquella noche. Agaché la cabeza y fingí arrepentimiento.

— Lo siento. Puede que tenga razón. Es que... una de estas cosas trató de quitarme la vida. La cosa que vimos en la tienda intentó matarme y estuvo a punto de acabar con Jared. No sabemos nada sobre ellas. Ustedes mismos vieron a una de ellas intentando asesinar a alguien en aquel callejón. Yo... yo he sido instruido en la ciencia y mi inclinación natural es a investigar. Y comprender. Especialmente aquellas cosas que... me asustan. Supongo que mi curiosidad y mi miedo y... yo qué sé, alguna necesidad de ejercer el control... creo que me han trastornado. Tiene razón. Lo siento.

Creo que se lo tragaron. En todo caso, la expresión de Hoja se dulcificó. Roblizo parecía sencillamente encontrarse incómodo, Jared apartó la mirada pero mantuvo la boca cerrada. Hoja accedió a llamarme si volvía a ver algo inusual y cada uno se marchó por su lado. Reparé en que Hoja y Roblizo se demoraban lo suficiente como para asegurarse de que Jared y yo nos habíamos marchado. Sonreí. No se fiaban de mí. De camino a casa, quedé en encontrarme con Jared en el mismo lugar, después de la medianoche, para completar nuestra investigación.

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