Los cazadores no son militares. Son gente normal que se levanta y planta cara, de una vez y para siempre. No tienen entrenamiento oficial. Es decir, no trates de utilizar armas militares, aunque puedas conseguirlas. Los oficiales de intendencia llevan meticulosos registros de todo, desde los clips de oficina hasta los M1A2, así que seguro que acabarán por cogerte. Treinta balas de una 5.56mm de la OTAN en seis segundos puede parecer una buena idea, pero ten en cuenta que las armas automáticas están concebidas para atacar a un enemigo múltiple y obligarlo a buscar cobijo, no para destrozar a un único oponente. Y, además, si no has servido en una unidad militar, no serás capaz de manejar el retroceso de un arma automática.
La única arma automática recomendable es la ametralladora. La mayoría de modelos puede esconderse (aunque con dificultades). Puedes controlarlas. Son fáciles de manejar. Y están disponibles en el mercado (si te tomas el tiempo necesario para modificar su cadencia, de manera que puedan utilizar fuego automático). Sin embargo, resérvalas para las fiestas con muchos gorilas. En el caso de un solo enemigo, un arma automática es una pérdida de tiempo.
Los explosivos son una opción sencillamente estúpida: podrías matar a tu objetivo, sí, pero matarás también a otras personas, muy posiblemente tú mismo o tus camaradas. Si crees que la Policía local es mala, verás cuando tengas que habértelas con las fuerzas especiales de los federales, persiguiéndote por haber utilizado explosivos. Una vez que te hayas aventurado por esa carretera (y algunos custer lo hacen), es posible que tus compañeros tengan que volver su atención hacia ti.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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