Carta a Brad

Mi querido Brad

Ya estoy muerto. Mi albacea testamentario te habrá dado la llave de mi caja de seguridad. Junto con esta carta tendrás ahora algún dinero, carnés de identidad falsos y mis disculpas. Lo siento porque sabía que iba a morir (a morir de forma horrible) y no te lo dije. Lo siento por haberte mentido durante cuatro meses. Y lo siento porque aunque todavía no lo sepas, he arruinado tu vida.

Pero será mejor empezar desde el principio.

Nunca te lo dije, pero la verdad es que consideré varias veces la posibilidad de matarme para ocultar a mi familia la verdad sobre mi orientación sexual. Había planeado hacerlo en la carretera, de manera que mi muerte pasase por un accidente. De hecho, cuando nos conocimos en aquel bar, yo estaba tratando de reunir el coraje suficiente para hacerlo. Derramaste tu bebida encima de mí y creíste que estaba disgustado contigo por haberme arruinado la chaqueta. No podías saber lo cerca que había estado de acabar con todo en aquel momento.

Me pediste disculpas. Hablamos. Cuando la noche terminó yo había vuelto a nacer. Fuiste la primera persona a la que conocí con la que podía ser honesto, con la que podía ser yo mismo. Aunque terminó por costarme a mi mujer y a mis hijos, el haberte conocido fue la mejor cosa que jamás me ocurrió. Cuando abandoné a Gloria, me juré a mi mismo que jamás volvería a mentir a nadie como le había mentido a ella. Ahora sé que no era más que un sueño. Ambos sabemos en secreto que nuestra relación ha estado envuelta en medias verdades y que he tenido otra vida de la que no sabes nada.

No había ninguna beca para mis estudios.  No había ningún club de lectura. Últimamente he faltado tanto porque he estado matando monstruos. He escrito y borrado esta misma frase al menos unas veinte veces. He considerado cada posible manera de plantearla y he pensado en decirte algo más fácil de asumir pero que no fuera toda la verdad. Al final, he decidido que debo dejar el mundo de forma honesta y eso se reduce a estas simples palabras: he estado matando monstruos.

Sin duda, esta afirmación hará que me recuerdes el resto de tu vida como un loco. Puede ser. Quizá si contase con un libro entero para tratar de explicarte en qué me he convertido tuviera alguna posibilidad de convencerte de lo contrario. Pero ese es un lujo que no me puedo permitir. La razón de que te esté escribiendo esto ahora es que dudo que mañana siga con vida. Esta noche será una especie de final.

Todo comenzó en julio, cuando mi coche estaba en el taller. Volví a casa en autobús. Acabábamos de incorporarnos a la Quinta Avenida. Ya sabes lo que suele pasar allí. En todo caso, vi a un niño entrar en una limusina media manzana calle arriba. El coche se adentró en el tráfico y, durante un momento, discurrió paralelo al autobús. El techo plegable de la limusina estaba abierta y, al igual que muchos de los pasajeros del autobús, miré su interior. Recuerdo que el muchacho me había parecido muy joven. Me sentí perturbado por la situación. Aparté la mirada.

Cuando volví a mirar, tenía unos ojos nuevos. El tiempo pareció frenarse y vi cosas que sólo un momento antes habían estado ocultas. Vi a aquel... hombre. Pese a que apenas un instante atrás lo hubiera calificado de monstruo, ahora lo veía como tal. Literalmente. Era repugnante. Esto es todo lo que puedo decir de su apariencia. Le vi abrir la boca. Vi lo que tenía en vez de dientes. Le vi inclinarse sobre el muchacho. Y entonces, en aquel momento imposiblemente prolongado, supe que podía hacer algo.

Sé que, si te hubiera ocurrido a ti, lo habrías explicado en términos religiosos. Sé lo importante que es para ti creer en ello. Por mi parte, sospecho que de alguna manera estaré en contacto con un aspecto más primordial de mí mismo, como si mi verdadera personalidad hubiera estado oculta durante toda mi vida pasada. Cuando vi al "monstruo", una especie de memoria racial (mi personalidad guardiana) se adelantó a la vanguardia de mi mente, llevando consigo armas y sabiduría.

Puede sonar ridículo, pero creo que hubo un tiempo en el que la humanidad competía con otras especies por el dominio del mundo. Creo que ganamos la guerra pero las habilidades que utilizamos para ello se atrofiaron con el paso del tiempo y quedaron reducidas a un estado latente en unos pocos de nosotros. Sin embargo algunos de nuestros enemigos sobrevivieron y se escondieron entre nuestras filas. Mi personalidad guardiana pareció activarse cuando me encontré con uno de ellos.

Me dio opciones.

Independientemente de los "por qué", tomé mi decisión. Corrí hasta la parte delantera del autobús, sujeté el volante y obligué al vehículo a chocar contra la limusina.

El monstruo y yo luchamos (sé que el pensar en mi enfadado y dispuesto a utilizar la violencia te hará reír. Nunca lo hubieras creído). Estaba frío. Incluso ahora, mi piel se estremece con el simple recuerdo de su contacto. Matarlo fue la cosa más terrorífica que jamás haya hecho, pero es lo que hice.

No fui arrestado y las noticias no dijeron nada sobre el suceso. Tengo mis teorías al respecto pero, como dije antes, el tiempo apremia.

Al cabo de un tiempo, comencé a descubrir a otros como yo. Hemos estado investigando la guarida de la que salió el primero de los monstruos. Parece ser que era bastante joven y débil en comparación con los otros. Esta noche se producirá el enfrentamiento definitivo. Si muero y me identifican, estarás en peligro. Utiliza los carnés falsos para escapar. Ojalá hubiera podido dejarte más dinero, pero he gastado todo lo que me quedaba.

Se que no me quieres, Brad. No realmente. Me utilizaste para conseguir una vida mejor, pero no me importa. Tu presencia y tus atenciones me han proporcionado una vida más dichosa. Parece que nos hemos utilizado mutuamente.

Te quiero, Brad. Me alegro de que derramaras tu bebida en mi chaqueta.

0 comments:

Publicar un comentario

LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."